Galileo, Kepler y Darwin frente a la noche de San Xuan

Junio 20, 2009

Estamos en la celebración del solsticio de verano y una vez más toca una entrada sobre el tema. Ciertamente las fiestas de San Xuan son una herencia de las tradiciones paganas acondicionadas por la religión cristiana. Y siempre se puede analizar por qué se celebra el alcanzar cierto punto de la órbita de la Tierra. Sin embargo este punto astronómico tiene una gran importancia para los humanos, ya que en una cultura agrícola es un importante hito, y es, además, una muestra de la existencia de ciclos periódicos y predecibles que afectan a la cosecha.

Desde una moderna sociedad posindustrial podría pensarse que esto es algo de otros tiempos, pero también ahora somos dependientes de los ciclos de las cosechas como antaño, pues los ciclos climáticos y astronómicos siguen siendo fundamentales a pesar de nuestro avance científico. Lo que me lleva a la falsa confrontación entre los mitos y leyendas y el conocimiento científico. En contra de lo que muchas veces se comenta el conocimiento del origen de las estaciones como resultado de la inclinación del eje de rotación de la Tierra y el tipo de órbita en torno a Sol, no sólo no resta importancia a la celebración del solsticio, sino que le da un sentido más trascendente. A medida que conocemos más sobre la Naturaleza quizá somos menos complacientes con el papel que nosotros tenemos en ella, pero no deja de ser igual de fascinante, mucho más, en mi opinión, que aquella poblada de dioses y seres de leyenda.

Y en este año 2009 no puedo evitar hacer mención a las dos importantísimas conmemoraciones que estos días personalmente me parecen más adecuadas que nunca. Se está celebrando el año internacional de la Astronomía ya que hace cuatrocientos años Galileo Galilei enfocó por primera vez un telescopio hacia los cielos. Pero me parece más importante que el mismo año Johannes Kepler publicase sus dos primeras leyes sobre el movimiento orbital de los planetas, leyes que explican en parte el origen de las estaciones. El trabajo de los dos fue el comienzo de una Astronomía moderna gracias a la cual conocemos todas las leyes físicas involucradas en la explicación de los ciclos estacionales. No obstante Kepler aún practicaba la Astrología, creo yo que más porque de algo tenía que comer que por convicción, si bien es cierto que creía en la influencia de los astros en el devenir de los asuntos humanos. Y seguramente para él serían importantes estos días, y más si conociese lo que ahora nosotros sabemos sobre el tema.

Pero mucho más importante es otro hito fundamental en la instauración de la mediocridad de lo humano en el Cosmos. Este año tenemos un doble aniversario, por una parte se cumplen doscientos años del nacimiento de Charles Darwin; y por otro ciento cincuenta de la publicación de su obra cumbre. Creo que Darwin es uno de los cinco grandes pensadores de todos los tiempos, y su figura científica y humana cada día me resulta más fascinante. Con él se apuntala el programa filosófico iniciado por los astrónomos. Pero también era un gran naturalista consciente de los ciclos y los principios subyacentes tras ellos.

Quizás desde Darwin ya no podamos considerarnos como el centro de la creación, pero eso no significa que no podamos interpretar los viejos mitos y leyendas desde otra perspectiva, más lúcida y más lúdica, pero que no olvida su origen y su desarrollo. Por eso, a pesar del escepticismo con que uno debe afrontar estos días, siempre mantengo algo del carácter mágico de estos días, en un sentido literario. Y estoy convencido que de existir un gran arquitecto universal, o los antiguos dioses paganos pero no antropomórficos, se sentirían contentos de aquellos que desde nuestro escepticismo y estricta visión científica celebramos estos días.


Cartel de la AsturCon 2009

Junio 8, 2009

asturcon2009Este es el cartel de la AsturCon 2009, obra de Sagar Forniés. Como se puede apreciar en él, es una premonición de lo que va a suceder esos días en Xixón, una invasión de piratas frikis de todo pelaje. Espero veros formar parte de la horda piratesca.


Finalistas del Premio Avalón de relato fantástico 2009

Junio 8, 2009

En la página oficial de la AsturCon ya está publicada la lista de los finalistas del Premio Avalón de relato fantástico 2009.


Inscripción para la espicha de la AsturCon

Junio 4, 2009

Ya está abierto el plazo de inscripción para la espicha de la AsturCon. En la página oficial podéis consultar el modo de hacerlo y el precio. Este año la temática del baile de disfraces es de piratas, así en general, y espero que no haya que pasar a nadie por la quilla por no venir disfrazado. En las próximas semanas iremos informando puntualmente de las diferentes novedades que vayan surgiendo.


Un merecido premio para un gran divulgador

Junio 4, 2009

Ha sido una agradable sorpresa la concesión del Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales al naturalista británico David Attenborough. En el año de Darwin es significativo que se premie a uno de los mayores divulgadores de la ciencia, en su vertiente de las ciencias naturales. Más destacable me parece que se haya premiado a alguien procedente del ámbito de la ciencias naturales, pero por su labor de divulgación de la ciencia y su trabajo en los medios de comunicación. Un reconocimiento a la importancia de dicha labor en nuestra sociedad, en un ámbito, además, en que esta es muy necesaria.

El primer contacto que tuve con él fue leyendo en el instituto un libro basado en uno de sus documentales más famosos. Sin embargo de todos los programas para la BBC que hemos podido ver en España yo me quedo con La vida privada de las plantas en donde presenta una visión diferente a la habitual del mundo de los vegetales. Lo dicho, un merecido premio para un gran divulgador de la ciencia capaz de transmitir su entusiasmo por el estudio y aprecio la Naturaleza.


Paradojas temporales y universos paralelos

Mayo 20, 2009

Uno de los temas recurrentes dentro de la ciencia ficción es el de las paradojas temporales. Una de las soluciones que en la ficción se han considerado es la inclusión de universos paralelos de modo que la paradoja se resuelve mediante un desplazamiento a otro universo, o mediante su creación como resultado de la acción que crea la paradoja.

Los universos paralelos son compatibles con la Física, incluso algunos físicos afirman que algunas teorías implican necesariamente su existencia. Pero hay que tener cuidado a la hora de qué marco teórico considerar para justificar su introducción en una historia de ciencia ficción ya que no en todos los universos paralelos podrían justificar la eliminación de la paradoja.

El error más común en la ciencia ficción y en buena parte de la divulgación científica es que emplea una mala interpretación de la interpretación de la mecánica cuántica de Hugh Everett de los estados relativos. Más conocida como la interpretación de muchos mundos. En ella el problema del colapso de una superposición de estados en un proceso de medida se resuelve mediante la introducción de diferentes historias para diferentes observadores, de modo que cada uno sólo percibe un resultado pero se tiene un conjunto de historias del sistema físico en que se dan todas los posibles resultados. De ahí, y como resultado de la propia terminología de Everett se pueda deducir la existencia de un conjunto de universos, asociado cada uno de ellos con una medida. También se puede plantear un escenario de muchas mentes en vez de muchos mundos, si bien este tiene menos interés para la ciencia ficción (aunque podría analizarse desde ese punto de vista la interesante novela de Dick Aguardando al año pasado).

Pues bien, a la interpretación de Everett se recurre para resolver las paradojas. El hecho de matar a tu abuelo crea un nuevo universo, o como creo que sería más correcto tu historia acontece desde otro momento en otro universo de lo existentes. Uno de los mayores defensores de la interpretación de muchos universos, David Deutsch, sugiere que en realidad el número de universos (que puede ser infinito) es constante y las historias se reparten entre los universos disponibles. Pero esto no puede ser así, precisamente por una de las claves de la propia interpretación.

La estructura matemática de la mecánica cuántica implica que si tomamos por cierta la existencia de tales universos múltiples todos ellos viene regidos por una única ecuación de evolución cuántica, es decir, el conjunto de universos forman un todo. Modificar radicalmente la naturaleza de uno de ellos implica hacerlo con la de todos. Y esto es así tanto para un viaje en el pasado como para un viaje a un univers simultáneo en el tiempo. Precisamente en La llegada de los gatos cuánticos de Frederick Pohl el viaje de un universo paralelo a otro implica un efecto de rebote que al final tiene bastante importancia en la novela, que además es una magnífica y divertida parodia. Por lo tanto en principio los universos de Everett no resolverían la paradoja.

En principio porque siempre se puede buscar alternativas en el sentido de que desde un comienzo el colectivo de universos ya incluya el efecto de la paradoja, pero ojo, no como una introducción posterior. Además existen pueden existir otro tipo de universos paralelos cuya existencia se puede deducir de las cosmologías inflacionarias, según las cuales podría haber burbujas de espacio-tiempo muy alejadas de nosotros en un universo infinito, en las cuales, como resultado de que nuestro estado físico es finito, existan copias de nosotros. Es decir hay una mucha muchedumbre de universos en los cuales un clon mío está escribiendo esto, y otros en los que no se me habría ocurrido soltar semejante redundancia en esta frase. Pero en realidad son universos independientes y una cosa sería viajar a uno de ellos en nuestro pasado, y otra muy distinta viajar al pasado en el nuestro.

Esto no invalida a la solución de los universos paralelos como una aceptable científicamente para introducir en una historia de ciencia ficción sobre paradojas temporales. Simplemente hay que ser prudente al introducirla. Una novela en que se utilizan los universos paralelos cuánticos para explicar los efectos de los viajes en el tiempo es Las naves del tiempo de Stephen Baxter, una de las pocas en que se tiene en cuenta el importante asunto de la conservación de la energía.


Star Trek

Mayo 18, 2009

Mola. No hay forma mejor de comentar la película que es un magnífico entretenimiento, que si bien puede caer en algunos tópicos propios del cine actual, sabe combinar los elementos característicos de la franquicia Star Trek con un aire renovado que abre nuevas posibilidades a posibles continuaciones.

Curiosamente al pasar los días y comentar la película me he dado cuenta de algunos detalles muy curiosos con los que juega el guión al principio para despistar al espectador con respecto a lo que le espera, si bien rápidamente uno ya es cómplice de lo que se nos quiere contar. En general, y salvo alguna pequeña pifia en un diálogo (que podría ser chapuza en al traducción, que ya no es la primera vez que pasa) el entorno que se nos presenta es bastante creíble y la base del argumento también. En lo que respecta a ciertos encuentros que hay quien dice que son muy rebuscados les invito a recordar cómo reacciona ante el segundo cierto personaje paradigmático de la saga. Y en cualquier caso me parece algo accesorio.

Lo que me lleva a reflexionar sobre el espectador pejigueras que ya no le perdona ni una a la película por tal o cual fallo científico o supuestamente del guión. Si uno fuese coherente, y yo lo soy bastante, al final no podría disfrutar de una cantidad inmensa de películas, de muchos géneros e incluso clásicos indiscutibles del cine. Siempre que no me tomen por tonto intento disfrutar sin más, y luego ya reparo en esas cuestiones.

Estará lleno de gente que hará coñas sobre la “materia roja” y que dirá que es un deus ex machina que no tiene nada que ver con la ciencia y demás. Creo que es muy interesante y tiene una enorme utilidad didáctica analizar las pifias del cine de ciencia ficción en lo que a temas de Física se refiere. Pero también que ha de hacerse con prudencia, siempre que no hablemos de cosas muy elementales (como lamentablemente suele ser el caso). Y es que la idea feliz, sin ninguna base científica previa, del motor de curvatura (debería de hablarse de motor de distorsión), he demostrado ser más rigurosa de lo que parecía.

En 1994 el físico mexicano Miguel Alcubierre analizó las propiedades de soluciones de las ecuaciones de Einstein de la gravitación que permitirían el viaje a velocidades mayores que la de la luz en el vacío mediante una distorsión del espacio-tiempo circundante. En el modelo de Alcubierre se crearía una burbuja de espacio normal tras la cual se produciría una expansión del espacio-tiempo (del tipo de la expansión cosmológica) y al frente una contracción de éste. Así la distorsión es tal que se acercarían los puntos de salida y de llegada de la nave pudiendo viajar a velocidades mayores que la de la luz en el vacío.

El hecho de que el espacio que rodea a la nave es normal y no existe dilatación temporal. Surge el problema de que al igual que para los agujeros de gusano, para estabilizar la burbuja es necesario aportar grandes cantidades de materia exótica (con densidad de energía y presión negativas). En un principio los primeros cálculos implicaban cantidades ingentes de energía, si bien ya existen soluciones de motor de distorsión que implican energías asociadas a masas planetarias (métodos para aprovechar energías de esa entidad por parte de civilizaciones avanzadas son explicados por Dyson en un artículo sobre máquinas gravitatorias). La cantidad de energía depende de la velocidad de la nave y curiosamente esto fundamenta la idea de los guionistas de Star Trek de plantear límites a la velocidad de distorsión.

Todo esto es física bien establecida. La solución de Alcubierre procede de una teoría muy refrendada por los experimentos, y la prueba de existencia de materia exótica está en la propia existencia de una constante cosmológica. Eso no significa que el motor de distorsión pueda ser viable desde un punto de vista teórico. El problema que surge es el de recolectar en grandes cantidades materia exótica, y tal vez existan restricciones que descubramos en una teoría cuántica de la gravitación. Se han obtenido algunas pero no procedentes de teorías auténticamente cuánticas. También se ha planteado recientemente el hecho de que en el borde de la burbuja se genere radiación de Hawking sobre la nave, o que la propia burbuja sea inestable.

Así que hay que ser prudente a la hora de hacer ciertas afirmaciones, pues siempre puede ocurrir que alguien se ponga a investigar sobre alguno de esas ideas chorras de una película o una novela y pueda obtener algo de interés científico. Además siempre son una buena excusa para hablar de estas cosas.


Diáspora (Greg Egan)

Mayo 16, 2009

diaspoHay cosas que se pueden contar únicamente desde la ciencia ficción, y es el género literario en donde hacerse las grandes preguntas que inquietan al ser humano. Una muestra de que esta afirmación no es una exageración es esta novela de Egan en la que asistimos a un viaje cósmico en un sentido literal. Una excursión por el Multiverso de la mano de humanos de una naturaleza muy distinta a la nuestra.

Realmente la sensación de extrañeza comienza desde la primera página, ya que estamos ante unos humanos muy diferentes de unos siglos en nuestro futuro, pero humanos reconocibles e identificables, a pesar de todo. Ante una catástrofe imprevisible las formas supervivientes de humanidad emprenden un viaje para descubrir las causas de la catástrofe y un lugar más seguro que habitar. En realidad no hay más argumento que este, y la clave está en cómo es el viaje, y lo más importante, a dónde.

En lo que se refiere al viaje para el lector es difícil si se pretende analizar todo lo que Egan nos cuenta y los conceptos que maneja. En mi caso hace tanto tiempo que no disfrutaba de una lectura por la interesante física que nos muestra el autor en su mundo imaginario. En realidad son un par de cositas, la idea de haces fibrados en geometría diferencial, una idea feliz de John Wheeler sobre los agujeros de gusano y la naturaleza de las partículas, un argumento de Dirac sobre la naturaleza del espín, y de vez en cuando alguna mención a la dependencia de las interacciones con la dimensionalidad del espacio. No hay más y si se sigue al autor sin la paranoia de pensar que son difíciles conceptos matemáticas se puede entender en todo momento la trama.

Lo interesante de la buena ficción científica rigurosa en los contenidos científicos no es que aporte tratados técnicos con las ideas alocadas que el autor no ha podido publicar en una revista científica, sino que a partir de un concepto o una teoría simple utilice su imaginación para presentarnos una ambientación científicamente plausible a partir de la cual poder plantearse una especulación de entidad. En este caso lo más interesante de la novela, para mí, no son los viajes multidimensionales sino la visión que nos aporta del Universo. Aunque en esta ocasión Egan no se plantea excesivas profundidades metafísicas sí que nos muestra una visión de un entorno físico hostil, tremendamente hostil a la vida, pero a la vez dentro de un Multiverso enormemente diverso en el que poder encontrar ámbitos más favorables.

Creo que no decepcionará a los seguidores de Egan, aunque no sé si será una novela adecuada para quién no se ha enfrentado nunca a una historia del autor más original y más cañero conceptualmente de la ciencia ficción contemporánea.


Ha muerto Corín Tellado

Abril 12, 2009

Por si alguien no lo sabe aún ha muerto Corín Tellado. He decir con auténtica y sincera vergüenza que no he leído ninguna de sus obras, algo que tengo interés de subsanar. Desde aquí mi homenaje a una de las plumas más importantes de las letras españolas y asturianas, que también están de luto por la muerte de la poetisa Nené Losada.


La física de Watchmen II: Filosofía del espacio-tiempo

Abril 2, 2009

La segunda parte de mi serie sobre la física de Watchmen hace referencia al episodio fundamental del cómic, el de Marte. En él surgen una serie de temas que son mucho más interesantes que aquellos a los que se hace más referencia, quizá por el hecho de que tienen más valor para un lector habituado al género de los superhéroes. El hecho de que Rudy haya dedicado una entrada a Ted Chiang como ejemplo de lo que podría haber sido la ciencia ficción me ha animado a plantear esta segunda parte de la serie, ya que la comparación con Chiang era algo que tenía pensado tratar desde un principio. A pesar de la generalidad del título hablaré únicamente de la percepción del tiempo del doctor Manhattan. Y es que en el cómic en nudista azulado parece percibir el tiempo de otra forma, y de hecho se nos sugiere que de alguna forma percibe los instantes de tiempo de forma simultánea y no siguiendo la secuencia temporal que el resto de nosotros. Si bien la explicación de Moore de que esto guarda relación con el mundo cuántica es errónea, no lo es esta interpretación de la percepción del tiempo. Porque en realidad es la forma correcta de interpretar el tiempo según la relatividad especial.

A veces se considera que la relatividad especial es una teoría dinámica y vinculada con el electromagnetismo, y sin embargo es algo mucho más general. Es un marco geométrico básico que ha de cumplir cualquier teoría física, introduciendo una estructura en la que el espacio y el tiempo forman parte de una única entidad geométrica, el espacio-tiempo con unas características determinadas. Como resultado de la introducción de esas propiedades geométricas, que son absolutas (es decir, no dependen del estado de movimiento) surgen algunas consecuencias curiosas en lo que al comportamiento de algunas magnitudes físicas fundamentales se refiere. Esta estructura implica que la medición de las longitudes o los tiempos dependen del estado de movimiento, no obteniendo el mismo resultado de una medición por parte de un observador en reposo que por parte de uno en movimiento a velocidad constante. No obstante, cuando se miden distancias espacio-temporales todos los observadores miden lo mismo, y por lo tanto la teoría no es, como equivocadamente se dice, una teoría en que todo es relativo, sino en la cual las leyes físicas son absolutas en un marco geométrico, y la relatividad de las mediciones surge como resultado de emplear un marco geométrico inadecuado.

Pero lo que más nos interesa aquí de la estructura geométrica del espacio-tiempo es que no se puede establecer la simultaneidad de diferentes sucesos. La estructura matemática de la teoría de la relatividad es tal que observadores con diferentes estados de movimiento pueden observar diferentes secuencias de acontecimientos. Lo que para uno son dos sucesos simultáneos, para otro puede resultar en que acontecen en diferentes instantes de tiempo, incluso el orden secuencial que pueden percibir dos observadores puede variar. Esto no va en contra de la causalidad, ya que en el marco geométrico espacio-temporal la secuencia de acontecimientos es absoluta.

Sin embargo esto plantea un problema de interpretación de nuestra percepción secuencial del tiempo, en realidad no tiene sentido hablar de un tiempo que fluye del pasado al futuro, como resultado de la relatividad de la simultaneidad. Y además en el marco geométrico en que se desarrolla la teoría en realidad lo que tenemos es un espacio-tiempo estático, nuestra vida es una línea que está trazada en una variedad geométrica, no un punto que se mueve. El gran físico George Gamow tituló su biografía haciendo referencia a este hecho, como una muestra más de su fina ironía y el conocimiento de la física que tenía. Es famosa la carta en que Einstein habla a la viuda de su gran amigo Michelle Besso sobre la ilusión del fluir del tiempo. Es decir, no hemos de ver el tiempo como una película sino como una foto fija, o empleando una analogía mejor en este caso, como una página de cómic en que se desarrolla nuestra vida, como si todo fuese una única página de cómic estática.

Precisamente el episodio del tebeo de Moore y Gibbons muestra a la percepción esta concepción del paso del tiempo de forma magistral con la propia estructura de la narración. En este caso el formato, el del cómic, es una pieza fundamental en la interpretación de una idea de profundidad en el terreno de lo epistemológico y lo ontológico. Esta percepción del tiempo no es exclusiva de Watchmen ya que la encontramos también en la obra de un autor tan interesante como Kurt Vonnegut, estando muy bien descrita en Las sirenas de Titán. Uno de los protagonistas percibe el tiempo de forma diferente, y lo hace al mismo modo que el doctor Manhattan. Pero en la novela de Vonnegut se plantea la cuestión del determinismo y el libre albedrío. No es casualidad que también se lo pregunte Laurie a Manhattan con una respuesta que claramente se decanta por el determinismo absoluto (algo que también se deduce de algunos pasajes de From Hell, en dónde Moore también explora la misma percepción del tiempo).

Sin embargo a mí me parece que la respuesta que plantean tanto Vonnegut como Moore es demasiado simple. Mucho más interesante es la respuesta de Ted Chiang en su genial relato La historia de tu vida en dónde también se utiliza la misma percepción del tiempo, esta vez en manos de una extraterrestres. Además de hacer una interesante reflexión de cómo el lenguaje altera nuestra propia percepción del tiempo, Chiang analiza el determinismo desde otra perspectiva más general. De hecho, puede decirse que la mayor parte de los cuentos de Chiang tratan sobre el determinismo desde diferentes puntos de vista (su cuento aparecido en Nature sobre una lucecita que se enciende antes de pulsar el botón de encendido es demoledor). Lo que me parece destacable del cuento de Chiang es que plantea una interpretación variacional de la percepción del tiempo. En Física podemos plantear las ecuaciones en términos de ecuaciones locales o en términos de ecuaciones integrales globales, lo que da lugar a los principios variacionales (en esencia principios que establecen que una magnitud física ha de alcanzar un máximo o mínimo). En mecánica se emplean para estudiar qué trayectoria sigue una partícula en la naturaleza. De todas las posibles trayectorias en un espacio abstracto de coordenadas la que sigue en el mundo real la partícula es aquella que hace que el producto de la energía por el tiempo (la acción) sea un valor extremal (máximo o mínimo, pero también hay otro caso que no comentaré). No hay una teleología en la partícula, no hay algo que la dirija, es un proceso global. En el relato de Chiang la protagonista no está siendo dirigida por una maquinaria de reloj como a la que hace referencia Manhattan, ella toma sus propias decisiones y no existe un contradicción con la idea de libre albedrío, porque su elección es global. Digamos que ella elige su trayectoria globalmente, pero evidentemente esta elección implica una serie de elecciones personales y hechos que le acontecen, de ahí el determinismo. La relatividad especial puede formularse variacionalmente lo que significa que podemos interpretar la concepción del tiempo de Manhattan, del millonario excéntrico de Vonnegut o la lingüista de Chiang de este modo. Y atención, todo esto es desde el punto de vista de la física clásica, sin hacer referencia al mundo cuántico.

En sus notas finales a la antología que recoge el relato, Chiang comenta que su idea original era plantearse el relato desde la perspectiva cuántica pero que al final lo hizo clásicamente para no marear mucho al lector. Y es que si tenemos en cuenta la interpretación en términos de una formulación variacional planteada por Feynman la cosa es mareante. En el caso clásico las trayectorias son ficticias, en el cuántico son reales, de alguna manera existe un tanteo de trayectorias. Pensad lo que eso significa en el contexto de las historias que he comentado.

Pero todo esto también nos puede hacer reflexionar sobre la propia naturaleza del género de ciencia ficción. Es evidente que aporta un grado de compresión mucho más profundo de conceptos procedentes del ámbito de la Física. Se habla muchas veces de la importancia del dominio del lenguaje matemático para comprender los conceptos de esta disciplina. Sin embargo muchas veces las metáforas son una potente herramienta para la comprensión profunda de las ideas, la física es algo más que un formalismo, algo más que una secuencia de experimentos, y ese algo más a veces de aportarse desde otros ámbitos. En este caso desde el arte o la filosofía que se combinan mediante el empleo de estructuras narrativas propias de la novela o del cómic. En este caso el formato de tebeo me parece el más adecuado, pero teniendo en cuenta el ejemplo de Chiang o Vonnegut también podemos considerar la novela.

Más importante me parece que este juego conceptual sólo puede hacerse desde la ciencia ficción, no se puede excluir otro género o formato, pero está claro que es desde una literatura en la cual la reflexión en torno a conceptos científicos es fundamental en dónde se puede obtener una creación que tenga un valor cognitivo. Algo que sabía muy bien Stanislaw Lem, por cierto. Es cierto que podríamos pensar en otros ámbitos, y ahora me viene a la cabeza la película Memento. Pero en realidad la película de Nolan se basa en un premisa científica y en una especulación en torno a ella, la carencia de la memoria a corto plazo, por lo que creo que a pesar de estar encuadrada en otro género narrativo es en esencia una forma de ficción científica.

En el otro sentido, no podría entenderse de ninguna manera la introducción de una estructura narrativa como la planteada, que se pretende corresponder de alguna manera con la estructura ontológica de la realidad (otra cosa es que el autor crea o no que esa es la estructura que hay en el mundo real) que perciben los personajes, sin el recurso a las teorías científicas. El eliminar éstas como el sustento de una forma de narrar de interés artístico y objeto de análisis por parte de los especialistas supone un gravísimo error. Cuando se lee a autores como Greg Egan, Ted Chiang o Stanislaw Lem teniendo en cuenta las teorías científicas y filosóficas que emplean está claro que no puede haber una palabra más acertada para describir lo que hacen ficción científica, y el poder que tiene ésta como herramienta para comprender la realidad. Es decir, estamos ante la ciencia ficción en estado puro. De todos modos me temo que la agresividad posmoderna frente a todo lo que lleve a la palabra ciencia (salvo que sea para definir a lo que hacen ellos, claro) seguirá enturbiando el ambiente en estas cuestiones.