A veces un comentario sobre un libro puede dar pie a un texto que aborde temas mucho más generales que la simple exposición del argumento. Las reseñas abundan en otros blog así que cuando el caso lo requiera trataré de convertir un comentario en algo más. Este es el caso porque se han confabulado una serie de factores como la lectura de un libro, algo de lo que hace tiempo que quiero hablar y un comentario que leí en otro blog. Pero para comenzar hablaré del libro.
Se trata de la fantasía masturbatoria de un inglés amante de lo celta. Ni más, ni menos. Eso no tiene porque significar que el libro es malo o bueno por ello. Y también es un calco de Solaris en un entorno de fantasía celta. Sobre lo primero tengo bastante claro que el autor muy inteligentemente lo que hace es desarrollar una fantasía propia de cualquiera que añore el pasado pagano de las islas británicas. Lo segundo no parece tan evidente pero luego comentaré las curiosas analogías.
¿Y cuál es mi opinión sobre la novela de Holdstock?. Bueno yo le daría un aprobado, escaso, pero aprobado. El problema está en que hay cosas que me han gustado y otras que me han hecho la lectura muy pesada y poco atractiva. Entre las primeras destaco el propio concepto de los mitagos y el manejo de la mitología celta e incluso las especulaciones sobre el trasfondo mitológico de los pueblos neolíticos, esto es sin duda lo mejor de todo. Pero entre las partes malas destaco la historia de amor aburrida y con un final bastante improvisado a pesar de que uno se imagina que puede pasar al final. Y como no el rollo de búsqueda espada en mano, de ahí mis comentarios sobre los aspectos onanistas que a los psicoanalistas les darían para mucho. Aunque se salva por la aparición de los mitagos o las originales puntos de vista sobre algunas leyendas como las de Arturo o Robin Hood. Pero al final todo es la historia de un hombre adulto, joven pero adulto, que se encuentra con una mujer salvaje y abandona el aburrido mundo del té a las cinco por coger flechas y meterse en un bosque al más fiel estilo montaraz. Eso sí, hago énfasis en lo de fantasía adulta, ojo, es muy diferente a la típica historia adolescente del emperador de todas las cosas, aunque el protagonista tenga un papel de ese estilo dentro del bosque.
Sabiamente me recomendaron que comenzase la lectura sin prejuicios y que no tuviese en cuenta los comentarios sumamente elogiosos o negativos sobre el libro. Y es lógico, entiendo que un lector habitual de fantasía pueda encontrar un soplo de aire fresco ya que aunque los elementos mitológicos no son originales están tratados con conocimiento y cariño. También lo es que quien esté acostumbrado a otro tipo de fantasía pueda no gustarle en absoluto. Desde mi escasa base como lector de fantasía mi juicio final es el que he comentado ya.
Con respecto a lo de que me recuerda a Solaris los parecidos me parecen inquietantes. En vez de la entidad planetaria incognoscible tenemos tenemos al bosque, y ojo bosque con una misteriosa entidad pretérita cuya inteligencia parece ajena a lo humano por lo que se nos sugiere, y que al menos tendría origen en la época de las glaciaciones o antes. Además están los mitagos que no son más que los visitantes de la novela de Lem, tienen exactamente el mismo origen y presentan interesantes propiedades en lo que a su composición se refiere, que también en este caso es misteriosa. El peligro de los mitagos, como de los dobles procedentes del océano, esta en el interior. También es interesante la comparación simbólica entre un mar y un bosque, interesante. Pero es que el final de la historia de amor es similar en lo que a la actitud del protagonista se refiere. Claro que aquí se trataría de una historia de fantasía, ¿o no?. Y es que la base de los elementos fantásticos me parece más propia en Bosque Mitago de la ciencia ficción que de la fantasía. El enfoque es naturalista, nunca mágico, es una racionalización de la mitología celta en términos de una ciencia ficción que parece fantasía pero no lo es. Me imagino que en el resto de las novelas del ciclo este habrá más elementos de pura fantasía, no sé.
Hasta aquí mi análisis del libro. Pero ahora me gustaría hablar de esa moda de lo pagano y lo celta que parece reivindicar ese mundo hasta el punto de que muchos casi parecen querer vivir en él y no en el moderno. Y esto guarda relación con la nefasta influencia de ese repelente movimiento cultural que es el de la nueva era. El otro día leía en el blog de César Mallorquí un comentario muy bueno sobre esa fantasía nueva era repelente que se empeña en que si la diosa y el maravilloso papel de las mujeres en el mundo celta. Mujeres que genéticamente están dotadas para la magia porque son más sensibles y todo eso, no como los hombres que sólo saben dar garrotazos. Evidentemente estoy siendo hiperbólico, pero el mensaje de fondo es ese.
Sobre la dichosa nueva era habría mucho que hablar, así que como de cierto neopaganismo asociado a ella. Quizá lo más importante que se pueda decir es que la ideología más reaccionaria que existe en estos momentos en la sociedad occidental. Hasta unos extremos inaguantables. Por ejemplo en el tema de los sexos defiende unos estereotipos que tras su aparente feminismo esconden las más tenebrosas bases ideológicas para la discriminación sexual y otro tipo de ideas además eminentemente pseudocientíficas. Eso por no hablar los elementos propios de doctrinas como la teosofía, clasista, racista, y todos los istas malos que nos podamos imaginar de los dos últimos siglos. De hecho la vertiente neopagana que no tiene en cuenta estos rollos más esotéricos es la parte más decente y pasable de la nueva era. Por supuesto no hablaré de las manipulaciones de la ciencia y del intento de ver venas de la Madre Tierra por todos lados, pero eso es otro tema.
Pero dejando esto de lado es cierto que hay una especie de reivindicación de lo pagano celta frente a los referentes occidentales griegos o judeocristianos. En parte esto es bueno porque es una reivindicación de ciertas identidades culturales, pero en general es un caso más de búsqueda de referentes románticos para una identidad nacional o cultural cuyas consecuencias son bien conocidas examinando la historia del siglo XX. El problema no es tanto ese romanticismo de la gente que vivía en el bosque guiada por los druidas como el hecho de no adoptar una actitud escéptica sobre el tema.
En el caso de Asturias que es el que más me interesa todos estos asuntos de los referentes celtas son delicados. Yo no soy especialista en el tema pero aún así mis lecturas me hacen ser muy escéptico con respecto a las influencias celtas, clásicas, o indoeuropeas más antiguas, o incluso anteriores. Y eso sólo con respecto a la mitología, que es el tema que conozco superficialmente. Quizá los referentes culturales asturianos estén más próximos en origen a los de los antiguos vascos que al de los celtas de continentales o de las islas. Evidentemente hubo una invasión celta de Asturias pero habría que ver la influencia real de los celtas y si mucha de esa influencia no procede en realidad de los mercenarios galos enviados por Roma a estas regiones. De hecho parte de la toponimia de los ríos no es de origen celta, sino anterior y la propia denominación de astures guarda relación esta toponimia. También es curiosa la similitud entre la vasca y la asturiana.
Pero también es evidente la presencia muy antigua de símbolos celtas, aunque podemos siempre pensar que tienen en un origen común para muchos pueblos indoeuropeos. No sé, como digo no soy experto. Pero lo que sí tengo muy claro es que tratar de buscar un panceltismo en donde parece que irlandeses, galeses, escoceses, bretones y gallegos son lo mismo me parece excesivo. Y creo que eso guarda relación con esa influencia de la nueva era como referente religioso contrario a las religiones tradicionales, y que en la literatura fantástica que se nutre de mitos y concepciones románticas ha prosperado como los champiñones en un terreno oscuro y húmedo. Por eso creo que buena parte de la narración histórica y fantástica que hace referencia a estas cosas me parece engañosa.
En cierta medida Bosque Mitago me parece que es heredero de esta romanticismo neopagano. Y como ya he dicho alguna vez yo me considero más bien heredero de la Demócrito, Epicuro y Lucrecio que de los druidas o los profetas del desierto.. Lo que no es óbice para que tenga muy presentes todas las demás influencias y que me parece bien que tras siglos de represión religiosa se celebren fiestas milenarias sin miedo a que la autoridades religiosas puedan reprimirlas. Y que en la literatura fantástica se exploren las fuentes de nuestra mitología. Pero siempre, siempre, lo más lejos posible de la influencia de la nueva era, lo cual no es el caso la mayoría de las veces. En contra de lo que muchos piensan considerando que la literatura de fantasía y ciencia ficción es ingenua en contenidos yo pienso todo lo contrario, y muchas de las veces esto no es para bien, sino para mal.