Noviembre 29, 2007
Se aproxima la Navidad y como siempre toca tomar posición a favor o en contra de estas fiestas. De niño tenía mucha ilusión y me lo pasaba muy bien. De adolescente criticaba la hipocresía de unas falsas fiestas y repetía eso de que las fiestas no se correspondían con acontecimientos históricos y demás. Aunque lamentablemente eso guarda relación con la lección pedagógica que tengo pendiente en este blog. Y ahora tengo un punto de vista intermedio. Me gusta la Navidad pagana.
Antes de continuar tengo que decir que odio por completo el empleo consumista de estas fiestas y el lavado de cerebro de propaganda navideña, así como las infames prácticas de poner villancicos en los centros comerciales. Pero lo importante no es eso. Como tampoco tengo mucho entusiasmo por la vertiente religiosa de la fiestas, independientemente de que sea la época más adecuada para celebrar lo que se celebra (por cierto que yo creo sí), hablaré sobre lo que realmente me gusta.
Me gustan las comilonas y los regalos, y las inocentadas. Es esa parte de las fiestas la que creo que se puede denominar como pagana y creo no equivocarme al hacerlo. Los belenes y los árboles, los regalos, las comidas, todo eso me gusta. Por lo tanto sí me gusta esa parte de la Navidad, pero no la otra. Lo malo es que la parte consumista e hipócrita es la que domina la sociedad, mal que nos pese a muchos. Pero eso no puede hacer que renunciemos a la mejor parte de estas fiestas.
Si se piensa detenidamente esa parte pagana de la Navidad vinculada a los antiguos ritos invernales está desprovista de todo componente religioso, por muy ligado a la naturaleza que sea. Se trata de ritos presentes en cualquier sociedad y que naturalmente surgen sin ningún tipo de referencia a la naturaleza, los dioses o cualquier otra entidad mística que se quiera invocar. La entrega de regalos o las reuniones para comer son algo universal que muchas veces no se asocia ni siquiera con ritos de nacimiento o muerte de las estaciones. Así que ni siquiera puedo decir que sea un practicante de una Navidad pagana, aunque es verdad que el origen pagano de las fiestas está más cerca de esos ritos sociales y tiene una lógica interna más próxima a la naturaleza. Porque no se tiene la misma percepción del paso de las estaciones cuando se está en casa calentito que cuando no se dispone de moderna tecnología y una estación más fría o a caliente de lo normal puede significar morirse de hambre unos meses después.
Me temo que este año no afrontaré las fiestas con mucho optimismo, más bien todo lo contrario. Pero no por ello dejaré de aprovechar los buenos ritos que estos días próximos nos van a proporcionar. Pero me quedo, sobre todo, con los paganos.
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Noviembre 27, 2007
Siempre me ha interesado la investigación científica del origen de la vida y tengo varios libros sobre el tema. Lo malo es que son libros antiguos y teniendo en cuenta el avance de las ciencias debería de estar muy desfasados. Sin embargo me da la impresión de que no lo están tanto. Ciertamente están desfasados en la química que explica cómo se forman los ladrillos de la vida.
Suelo visitar con frecuencias portales sobre astrobiología y generalistas de física y se hace referencia a muchas publicaciones sobre el tema, así que debe de estar muy vivo. Cada vez se descubren nuevas reacciones que podrían suceder en el medio interestelar o interplanetario, una química muy compleja. Incluso en su momento hablé en el blog sobre reacciones que podrían dar lugar a formas de vida inorgánica. Parece entonces que la química estelar es muy compleja y que en este campo se ha avanzado mucho.
Pero a la hora de llegar a la bioquímica es donde no parece haber un avance tan grande. Al menos a los no especialistas nos llega esa impresión. ¿Por qué es tan complejo el estudio del origen de la vida?. ¿Por qué si hay mucha información sobre cómo se forman proteínas e incluso la base de los ácidos nucleicos hay tan poca de cómo se relacionan éstos para dar lugar a seres vivos?.
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Noviembre 20, 2007
Me preguntaban el otro día por una teoría del todo de un tal Garrett Lisi. No puedo hablar en profundidad de teorías físicas de este tipo pues no conozco en profundidad el campo. Sin embargo es una excusa bastante buena para comentar algunas cosas sobre este tipo de teorías matemáticas, ya que me resisto a llamarlas físicas. Y sobre aspectos metodológicos todos los que hemos estudiado física tenemos el derecho y el deber de opinar.
Las teorías que tan pretenciosamente se han bautizado como teorías del todo únicamente tratan de encontrar una teoría de la gravitación genuinamente cuántica. En el momento que se consiga podrá tenerse una teoría cuántica de las interacciones físicas fundamentales. Aunque afortunadamente la naturaleza no tiene muy en cuenta las megalomanías de ciertos físicos teóricos. Pero ninguna de estas teorías que aspiran a ser en el futuro una teoría de todas las interacciones hacen predicciones que puedan ser puestas a prueba mediante experimentos. Por eso se me hace muy difícil considerarlas como parte de la física. Creo que más bien son una parte de las matemáticas que se centra en unos problemas muy específicos que surgen de la física. Aunque también es verdad que algunas de ellas si hacen predicciones que están más cerca de la física de laboratorio. Suelen ser las que se basan en lazos frente a las de supercuerdas que siguen muy lejos de hace predicciones cuantitativas.
La filosofía de la teoría de Lisi parece estar más próxima a la de las teorías de lazos que a la de cuerdas. Considera un grupo de simetría para las partículas que engloba a los principales grupos que describen el comportamiento de las partículas. Los grupos de simetría son algo fundamental en la física de partículas. Los grupos son determinadas estructuras matemáticas que contienen las transformaciones que dejan las ecuaciones de la física de partículas con la misma forma; describen las propiedades de simetría de las ecuaciones. Habitualmente lo que se hace es definir unos espacios abstractos de modo que las transformaciones de las ecuaciones que describen el comportamiento de las partículas se corresponden con rotaciones dentro de esos espacios. Para expresar esas operaciones abstractas de simetría en términos algebraicos se construyen las representaciones de los grupos, de modo que puedan asociarse conjuntos de números (matrices) a las rotaciones. En función de las representaciones de los grupos, o sea de las propiedades de las matrices que representan las operaciones de simetría, se pueden clasificar las partículas.
Lisi considera un grupo que contiene a los que se emplean en las interacciones fundamentales y que además permite incluir la gravedad. Al hacerlo así deduce la existencia de nuevas partículas asociadas a las representaciones del grupo que considera y que habrían de detectarse en los aceleradores. Con toda seguridad su teoría será una de tantas que no pueden resolver de forma satisfactoria el problema de la construcción de una teoría que describa todas las interacciones. Pero como él mismo dice sus predicciones hacen que pueda saberse rápidamente si su teoría es buena o mala porque hace unas predicciones muy específicas de modo que no encontrar alguna de las partículas predichas mostraría que es errónea por completo. Además su teoría es bastante simple y la prueba es que esté yo hablando sobre ella. Más vale una mala teoría con predicciones que mil teorías maravillosas y perfectas que explican toda la realidad pero que no pueden ser contrastadas.
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Física |
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Noviembre 18, 2007
Se puede observar tanto en la red como en las escasas revistas escritas o antologías de ensayos un predominio de las reseñas y críticas literarias frente al ensayo general de ciencia ficción. Si bien las reseñas son importantes para el lector y es evidente que a la hora de analizar la ciencia ficción la perspectiva literaria ha ser muy importante, pues estamos hablando de literatura independientemente de las etiquetas, me parece que la desproporción es un mal síntoma. El ensayo de fondo es muy importante a la hora de comprender el género, pero también para reivindicarlo de cara al exterior. Precisamente una de las críticas más tópicas frente a la ciencia ficción es la ligereza de contenidos y esta no se combate con la mera reivindicación de los elementos puramente literarios.
Por eso considero que es muy importante abordar la ciencia ficción desde una perspectiva multidisciplinar. También creo que el ensayo es fundamental para atraer a lectores potenciales. Pero lo más importante es analizar a la vez los elementos científicos y filosóficos presentes en la ciencia ficción a la par que hacer una crítica literaria del género. Lamentablemente se hace lo segundo ya quienes más interesados a priori están en el tema son quienes provienen del ámbito académico asociado a la crítica literaria. También se hace lo primero pero muchas veces de forma superficial.
Todo esto también refleja esa falsa dicotomía entre las ciencias y las letras, o entre ciencias naturales o sociales, o como queramos llamarla. Si uno se pone a leer los ensayos, por poner dos ejemplos concretos, en Jabberwock y Hélice observa que hacen énfasis en los aspectos literarios y en las temáticas propias de ciencia sociales pero nada de las naturales. Tampoco están muy presentes otros temas fundamentales en la ciencia ficción como el tratamiento del pensamiento religioso, por poner un ejemplo en la dirección contraria. También mirando el programa del interesante congreso organizado por el colectivo de Getafe y la universidad Carlos III sobre ciencia ficción se echan en falta algunos temas en las directrices para el envío de ponencias. Por ejemplo el papel que la ciencia ficción tiene en la enseñanza de las ciencias, que cada día está teniendo mayor acogida en el ámbito de la enseñanza universitaria, que sería un magnífico tema a la hora de compaginar el análisis de contenidos científicos frente a calidad literaria. Porque es evidente que un buen empleo de la ciencia ficción como herramienta pedagógica puede ser muy útil aprender ciencia a la vez que nunca viene mal fomentar la lectura de la buena literatura en las aulas.
Es lógico que esto suceda ya que generalmente una formación en un campo nos hace concentrarnos en aquello que está más próximo a nuestra especialidad. También está presente en estos casos lo poco que se mira en los ámbitos académicos a lo que hacen los demás, un mal endémico muy difícil de erradicar. Podríamos decir que es en buena medida resultado de eso que Ortega y Gasset denominó “la barbarie del especialismo” (Capítulo XII de La rebelión de las masas). Lo que me lleva , una vez más, a uno de esos defectos frikis. Cuando se trata de criticar la especialización en la sociedad o la ciencia el fandomita de turno cita una frasecilla graciosa atribuida a Heinlein cuando se podría citar a uno de los filósofos más eminentes del siglo XX, además español.
Creo que si realmente el volumen de ensayo sobre ciencia ficción fuese mayor sí que habría esa pluralidad de contenidos que defiendo. Es más, posiblemente también existiría una realimentación positiva entre los diferentes tipos de crítica. Por eso creo que el ensayo de fondo debería de tener más peso del que tiene ahora. Sin menospreciar la importancia de la crítica de libros y las reseñas debería de hacerse más porque el ensayo esté más presente. Como potencial lector me parece mucho más importante la crítica literaria de la totalidad de un autor que una reseña o una crítica de un libro en concreto. Aunque soy consciente de que a día de hoy mi punto de vista es minoritario. Quizá en un futuro no lo sea.
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Ciencia Ficción, Reflexiones |
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Noviembre 14, 2007
He tenido un par de días de gran desgaste mental así que hoy hablaré de algo no muy sustancioso. Estos días he estado leyendo fragmentos de las memorias de Asimov que como tantos otros han dicho ya son altamente recomendables. Me ha llamado la atención la parte en que relata cuáles fueron sus lecturas de la infancia porque comenta algo que me recuerda a mi experiencia. Y como siempre me he tenido una conexión con este gran escritor y ensayista me resultado agradable.
Asimov comenta el hecho de no poder recordar en qué momento comenzó a leer ciertas cosas que sabe que leyó. Así que estamos ante un caso en que la memoria juega malas pasadas a la hora de recordar la infancia. Eso me pasa a mí, y de hecho mi memoria a largo plazo es pésima en lo que la infancia se refiere, pero también a épocas bastante recientes, lo que me preocupa. Al igual que Asimov no puedo recordar cuándo leí por primera vez alguna cosa o si siquiera lo hice.
Y se da la casualidad de que hace unos meses encontré por ahí tirada mi antigua ficha de biblioteca del colegio, en la cual tengo apuntados los libros que leí sacados de la biblioteca del colegio entre los doce y catorce años. Y me he sorprendido, porque hay cosas de autores que en general me gustan de las que no me acordaba de ninguna de las maneras, o clásicos que leí y ni siquiera me sonaban lo más mínimo. Como contrapunto he de decir que por aquellos tiempos devoré en un santiamén La metamorfosis de Kafka y más de tres lustros después recuerdo cosas de ese relato (o creo hacerlo) sin haberlo vuelto a leer desde entonces. Es más, prefiero casi ni hacerlo y es cierto que esa historia se me quedó marcada a fuego en mis recuerdos lectores. También recuerdo de muy niño mis lecturas de El libro de los seres imaginarios de Borges o que mi primera lectura no de tebeos fue la de El Universo de Asimov.
Sin embargo en aquellos momentos leí cosas como Otra vuelta de tuerca de Henry James y es como si lo hubiese echo un yo alternativo en otro universo, porque no lo recuerdo en absoluto. Tampoco recuerdo el contenido exacto de algunas obras de Verne, Conan Doyle, Poe o Salgari, que únicamente he conocido con alguna lectura más reciente. Si me he quedado con algunas cosas y aún recuerdo la sensación que me dejó el episodio de la cañorera frente al alienígena de La guerra de los mundos. De hecho recuerdo más una space opera juvenil que entonces me gustaba mucho que algún libro de ciencia ficción de Asimov como los de Lucky Star u alguno de esos de los robots. También recuerdo muy bien los librojuegos de Lobo Solitario, obras muy por encima de buena parte de la fantasía que se pretende pasar por seria y adulta por cierto.
En aquel momento prefería leer ensayos y clásicos que literatura contemporánea juvenil y los libros juveniles no quería ni verlos. Salvo una excepción, un maravilloso libro de Gianni Rodari que me regalaron y siempre le he tenido mucho cariño. Todo esto me da mucho que pensar. El hecho de que Borges o Kafka me gustaran tanto frente a otras cosas me inquieta. ¿Qué hubiese pasado si me hubiese topado con Solaris o Ubik en aquel momento?. Seguramente me hubiese decantado por leer buena literatura en lugar de magufadas que me dejaron los sesos durante la adolescencia como los de Alonso Quijano. Afortunadamente con la edad adulta fui consciente de ello, pero los efectos secundarios no me han abandonado. Si hay algo que me ha quedado claro en esta vida es que haré todo lo que esté en mi mano para que las nuevas generaciones no cometan el mismo error. La explicación detallada de por qué pienso esto la dejo para otro momento.
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Libros, Reflexiones |
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Publicado por instan