Desde las administraciones supuestamente se promueve el reciclaje. Incluso estos días se está hablando mucho sobre el gran problema que suponen las bolsas de los supermercados. Y es gracioso porque este problema surge de la economía y no de las tecnologías de producción. Si en vez de tanto brick se usasen botellas de cristal, y estas últimas se reciclasen, no habría necesidad de reciclar tanto.
De hecho no hace tanto tiempo que las empresas de refrescos reutilizaban las botellas, porque un proceso de lavado es mucho más rápido y barato que conseguirlas nuevas, a no ser que entren en juego otros factores. Creo que algo de eso todavía hoy se hace. Así que desde una ciudad en la que sus habitantes son quienes más llenan los contenedores de reciclaje de todo el país no hablaré de desarrollo sostenible y esos tópicos.
El mejor ejemplo de reciclaje se encuentra en la cultura de la sidra. Sí, tradicionalmente la sidra se vende en cajas, de doce botellas. Ya sea para los bares o para particulares se solía vender en cajas. Y cuando se vendía en la tienda se podía comprar a un precio un poco más bajo si luego se devolvía el casco, aunque en menos tiendas que antes todavía queda alguna que lo hace. Esta forma de volver a emplear las botellas forma parte de la cultura de la sidra, es algo más que un hábito de reciclaje, porque existía antes de que nadie hablase del tema.
La necesidad de hacer esto está clara. Para un llagar es mucho más barato lavar las botellas y reutilizarlas, porque salvo cuatro o cinco, no son grandes empresas que se puedan permitir gastos de este tipo (aunque el coste total de la obtención de nuevas botellas no sea elevado) y les viene más a cuenta invertir en innovación tecnológica y de producto que en botellas. Y no os cuento nada la gente que hace sidra en casa, la necesidad de botellas es tremenda, aunque sea para una pequeña cuba de sidra. En estos los asturianos siempre hemos estado por delante de todos los teóricos del desarrollo sostenible.
Lamentablemente la sidra cada vez se pasa más a los supermercados y de reemplazo de botellas nada. Uno se puede encontrar en casa en con muchas botellas, y la verdad es un dolor tener que tirar alguna al contenedor. Si conoces a alguien que las necesite para su sidra casera se las puedes dar. Porque te están obligando o a ir al lagar pequeño con las cajas en el coche, o a comprarlas en el supermercado y tirarlas al contenedor (o ir acumulando suficientes para cuando vayas al llagar). El problema es que no todos podemos tener tres o cuatro cajas de botellas en un piso. Todavía quedan tiendas que te cambian el casco, pero la tendencia es la que es.
Parece mentira que ahora que hay tanta preocupación por los residuos se tienda a hacer desaparecer una práctica mucho más efectiva que el reciclaje del vidrio. Y que además podría generalizarse a otros productos como el vino. No creo que se necesitase una infraestructura muy compleja para disponer de cajas especiales en los supermercados que un camión pudiese recoger todos los días. Porque aunque sólo un porcentaje de botellas se pudiese emplear de nuevo es posible que el reciclaje de vidrio de los contenedores sería más eficiente.
Quizá gestores y economistas deberían de estudiarse a fondo las leyes de la termodinámica, pues no existen recursos ilimitados en el Universo. Y me temo que la ganancia sin límite no es posible. Lo malo es que cuando se den cuenta de ello (si es que no se han dado cuenta ya y nos están llevando al fin de la civilización a sabiendas) estaremos sepultados por la basura y la contaminación.