¿Mitos nuevos?

Abril 29, 2008

Llosef me incitaba desde su bitácora llena de pecios y brumas siniestras con olor a salitre que comentase alguna cosilla sobre mitos, antiguos y modernos. La razón es un comentario que he puesto en una de sus entradas que trata de la obra de Arthur Machen. No puedo ahora extenderme con la debida profundidad, así que me limitaré a dejar en el aire unas reflexiones a vuelapluma.

Hace un tiempo estoy muy interesado en cómo la literatura fantástica ha contribuido a crear mitos modernos y una iconografía nueva de los monstruos en la cultura popular. Me interesan sobre todo aquellos autores, que como Machen, emplearon las tradiciones celtas de seres feéricos en sus relatos. Así como personajes como Lovecraft que convirtieron doctrinas esotéricas en una ficción terrorífica materialista. La razón es que creo que existe un hilo conductor entre esas historias antiguas, esos bestiarios míticos de antaño, y las modernas historias de platillos volantes, fantasmas o sucesos que dan un miedo que te cagas cuando el periodista magufo pone música chunga. Y que precisamente ha sido la literatura fantástica el medio de transmisión.

Tampoco es una idea en exceso original y ya he comentado libros de ensayo en esta bitácora que defienden puntos de vista similares desde ámbitos académicos. Pero me parece algo a tener muy en cuenta. Cuando los programas de “misterios” son tremendamente populares no puedo más que pararme a pensar en cuántas de esas historias no son más que versiones de famosos cuentos que el aficionado conoce bien, y que se nos quieren hacer pasar por verdaderas. Pienso ahora precisamente en el cuento largo de El pueblo blanco y cómo lo que ahí se describe me recuerda mucho a esas historias de “viajes a otra dimensión” o esas leyendas urbanas de teleportación de coches (leyendas porque se han demostrado por completo falsas y tienen todas las características propias de las leyendas urbanas). O cómo El horror de Dunwich de Lovecraft se parece demasiado a algunos relatos que se pueden encontrar en los libros sobre ovnis. De hecho cuando lo estaba leyendo no hace mucho tiempo (como resultado de que me regalasen el volumen segundo de la ficción completa de Valdemar) no paraba de pensar en muchos detalles del relato, y eso me hizo enfocar la relectura de los cuentos de Lovecraft de otra manera. Como digo las similitudes son demasiado grandes.

Por eso me inquieta como mucha gente inteligente, racional y sensata que es lectora habitual de literatura de género tiene un nivel de credulidad alta con todos esos temas paranormales y pseudocientíficos. Y digo mucho, porque dentro del fandom hay mucha gente metida en ese armario.


Ted Chiang ha ganado un Nébula

Abril 27, 2008

He leído en Stardust que Ted Chiang ha ganado el Nébula al mejor relato largo, con un cuento titulado “The Merchant and the Alchemist´s Gate”. Consultando la sinopsis tiene buena pinta, y me temo que será una vez más un relato sobre el determinismo, como es habitual en él, y parece que la ambientación es buena. Y siendo de Chiang es bueno seguro. Lo malo es que no lo leeremos traducido al castellano, me temo. Con la ausencia total de revistas y que el relato es corto como para ocupar el sólo un volumen está claro que no podremos disfrutar de él. Así que sólo nos queda confiar en alguna editorial del otro lado del océano que tenga distribución por aquí, o comprarlo en versión original (que será lo que habrá que hacer). Ojalá me equivoque.

Por otro lado es inquietante cómo a nadie se le ocurre a invitar a España para algún acto literario o comercial a esos dos monstruos que son Greg Egan y Ted Chiang, a día de hoy los que me parecen los dos mejores autores de ciencia ficción, sin duda alguna. En fin, hermanos y hermanas de la minoría de amantes de la ciencia ficción rompecocos, tenemos que resignarnos ante la gran mayoría de lectores de culebrones de fantasía que se pasan libros anunciando la aparición de dragones que luego no aparecen…


Más novedades sobre la AsturCon

Abril 22, 2008

Lamentablemente tengo que informaros que ya se han cubierto las plazas de la espicha de la AsturCon 2008.  Hemos abierto una lista de espera y estamos pendientes de las posibles bajas para subir a alguien a la lista si se da el caso. En la web de la AsturCon tenéis toda la información y aprovecho para recordaros que Martin estará en Gijón durante toda la Semana Negra.


¿Cuestión de sexo?

Abril 20, 2008

Pues sí, porque las personas tenemos sexo y las cosas género. Que tanto anglicismo adoptado de forma acrítica no es nada recomendable. He estado notando que en promedio hay un mayor número de comentarios en este blog de hombres que de mujeres. Y es algo que me preocupa, porque hay bastante blogueras y supongo que tengo un buen número de lectoras.  ¿Cuál es la razón?. En este caso no hay nada mejor que una pequeña encuesta informal, en la que espero vuestras respuestas.


Gnosis

Abril 19, 2008

Hay quien piensa que menciono demasiado al gnosticismo, y no deja de ser cierto. Pero también es una pose con intenciones didácticas, pues si bien este tipo de pensamiento no es el más influyente de la historia, sí que ha llegado hasta hoy, oculto en nuestro imaginario colectivo. Quizá la confusión sobre mi afiliación a este tipo de creencias proceda de un conocimiento superficial de lo que significa y al hecho de que como me gusta mucho Dick, algo de gnóstico debo de ser. Es cierto que durante mi adolescencia lo era sin saberlo, ya que era muy aficionado a la literatura pseudocientífica, cuyas fuentes de inspiración tradicionalmente han sido supuestos herederos del gnosticismo cristiano, aunque es más que dudoso que puedan considerarse sus verdaderos herederos. Después, con la madurez y mi formación científica pasé a la antítesis, pero al igual que mi afición por lo misterioso fue irracional, la adopción de eso que se ha llamado erróneamente escepticismo tuvo más de irracional que otra cosa. Ahora estoy próximo a alcanzar la síntesis, pero eso no implica adoptar un punto de vista intermedio, de hecho me mantengo en la antítesis, pero de otra forma. Y eso también es un error a la hora de interpretar qué es una dialéctica, método de exposición filosófico que algunos han llevado al ámbito metafísico, que sí que es una herencia del pensamiento gnóstico. Aunque seguramente al materialista histórico Engels no le haría mucha gracia que alguien considerase que su empleo de la dialéctica hegeliana tuviese su origen en las doctrinas de un grupo heterogéneo de sectas cristianas excéntricas.

También puede dar lugar a confusión el empleo de un término griego que representa a mucho más que a un grupo de sectas cristianas del siglo segundo. En primer lugar hay tener en cuenta que el gnosticismo cristiano es resultado de una síntesis de misticismo judío, filosofía griega y cultos mistéricos. Y en esos tres ámbitos podemos encontrar un pensamiento gnóstico, si nos atenemos al significado de la palabra, que proviene del griego y significa conocimiento. No es un conocimiento racional, es un conocimiento intuitivo, una revelación, pero para acceder a ella es necesario un proceso de aprendizaje y la búsqueda de un conocimiento racional. Si pensamos en las filosofías influyentes en los gnósticos cristianos no tenemos más remedio que remontarnos a Platón, quien creía por completo en la gnosis, y su visión de un mundo de las ideas puras y un mundo material que no es más que una sombra es completamente gnóstico, teniendo en cuenta el significado de la palabra. Es más su idea de cómo se alcanza el mundo de las ideas es pura gnosis. Y para terminar las dialécticas y las filosofías basadas en la contraposición de opuestos, o incluso tríos de ideas en contradicción, está presente en muchas filosofías místicas. Y como he dicho incluso en el pensamiento de autores modernos como Hegel. Así que cuando hago referencias a algo gnóstico lo hago en un sentido muy amplio, aunque evidentemente me gusta jugar con esa ambigüedad.

Pero hay que trascender las apariencias. Sí, me gusta mucho Dick, pero mi autor preferido sigue siendo y sin duda alguna Stanislaw Lem. Y Lem sí que es la antítesis absoluta de todo lo que implique gnosis. Podría decirse, y que me perdonen quienes manejan bien estos términos, que Lem sí que cree posible la episteme, aunque limitada, y considera imposible cualquier tipo de gnosis. Sus extraterrestres incomprensibles no son más que meros símbolos del carácter incomprensible del cosmos como resultado de nuestra naturaleza humana. Pero con más generalidad una idea que está presente a lo largo de toda su obra es que vivimos en un universo en el que predomina lo azaroso y que como resultado de la inmensidad del cosmos surgen regularidades que nosotros interpretamos como leyes, que en muchos casos son completamente deterministas, aunque surgen a partir del azar. La episteme es posible porque existen tales leyes, pero nunca la gnosis, ya que esta concepción del mundo implica que nunca podremos llegar a un conocimiento completo. Y por si esto fuera poco he puesto como avatar una omega, con la que quiero representar al número Omega de Chaitin, algo que no parece apuntar hacia el gnosticismo precisamente (aunque también es cierto que los resultados que implican una limitación en la comprensión última de la matemáticas se han citado a veces en favor de una concepción platónica por algunos autores como Kurt Gödel). Y además el gnosticismo es profundamente elitista, por lo que en rigor yo nunca podría ser gnóstico. Lo que preocupaba bastante a Dick, por cierto. Aunque alguien tan leído como Alan Moore no tienen ascos a considerarse gnóstico e incluso por algún lugar de la red se menciona a la iglesia gnóstica a la que pertence.

¿Por qué hablo entonces tanto del gnosticismo, tanto el de las sectas cristianas como en general? En parte quizás sea por la atracción que el pensamiento rival al que uno tiene, esa fascinación “por el otro lado” de lo que consideramos como verdad. Es algo que está muy presente en todos nosotros, y no digamos ya en esos grandes pensadores que se han pasado toda una vida atacando ciertas doctrinas. Por ejemplo, mi imaginación no es suficiente para poder siquiera sugerir qué análisis haría Sigmun Freud sobre la filiación subconsciente de Karl Popper con las doctrinas marxistas, y tampoco lo diría por si hay menores leyendo este blog, que hay niveles de pornografía que no pueden ser asimilados sin la suficiente disciplina mental. También puede ser que en los años en que leía cosas magufas fuese dominado por una parte instintiva e irracional de mi ser. Pero quizá se deba sobre todo a que algunas de las ideas más peculiares de los gnósticos, como la de un creador intrínsecamente malvado pueden resultar atractivas para alguien que analiza la historia de las religiones y lo que han traído consigo.

Pero en parte esto no deja de ser un pensamiento patológico. En mi charla sobre gnosticismo y ciencia ficción del año pasado mencionaba el hecho curioso de que en buena medida las doctrinas gnósticas bebían de cultos que se basaban en la toma de drogas (Platón seguro que alguna vez asistió a los cultos de Eleusis) y que las obras más gnósticas de Dick el periodo metafísico coincidieron con una única experiencia de toma de LSD, sustancia además relacionada con aquella que tomaban los griegos. Eso me hace pensar que el pensamiento gnóstico es una especie de síntesis de la religión irracional con el pensamiento racional, pero que puede degenerar en un pensamiento patológico. Como considero que es la búsqueda esa de misterios, temas esotéricos y pseudocientíficos. Y el tremendo éxito que este tipo de pensamiento tiene entre la gran mayoría de la población de mucho que pensar, quizás el problema es que no se ha encauzado debidamente. El caso de Dick me parece paradigmático. Quizás a veces muchos nos dejamos llevar por esta forma de pensar.

Más razonable es la concepción de un creador ignorante, que no malvado, y no un desprecio absoluto por el mundo material, sino un énfasis en lo espiritual sin despreciar lo material, que encontramos en la doctrina del obispo Valentín. Lo que no es de extrañar si tenemos en cuenta que entre sus seguidores abundaban las aristócratas romanas y no parece que eso de renunciar a la carne tuviese mucha popularidad en ese colectivo. Esto me lleva a hablar sobre si fuese genuinamente gnóstico con que variedad me quedaría. Ya he dicho que en parte el gnosticismo está presente en el ámbito de los pseudocientífico y cuya máxima degradación se encuentra en la comercialización de malas historias de terror presentes en el programa de Iker Jiménez y sus epígonos, máximos representantes del realismo fantástico posmoderno. No, evidentemente con este no me quedaría de ninguna de las maneras. Pero sí quizás con el de Greg Egan.

Sí, Egan representa una moderna visión del gnosticismo, y esta sí verdaderamente atractiva, porque a diferencia de las anteriores sí se adapta a los tiempos modernos. La obra de Egan es gnóstica en dos aspectos. Por una parte plantea una gnosis, eso sí estrictamente científica y materialista, y de hecho Egan es muy duro con las religiones, el misticismo y las creencias irracionales. Lo cual no entra en contradicción con los eruditos gnósticos. Para los gnósticos el infierno era la ignorancia, o al menos en casos como el de Valentín (no hay que olvidar que cuando este autor hablaba de la divinidad lo hacía empleando términos como Logos o Sophia, sabiduría), lo que sucede es que Egan es hijo de la era científica y sabe que no hay dioses (aunque quien sabe si algo transcendente al mundo físico, que no sería más que una emanación, entendida esta como una simulación informática dentro de un mundo que a su vez es una simulación dentro del verdadero mundo físico, o el programa primigenio). Y tampoco cree Egan en supersticiones como el alma, el cerebro no es más que un procesador de información y algunos de sus mejores relatos parten de esta idea para mostrarnos hasta que punto puede manipularse el comportamiento y alterar la identidad de un individuo. Pero también es gnóstico en la medida en que en sus obras está presente el pensamiento transhumanista.

El empleo de la tecnología genética e informática permitiría diseñar humanos que no estarían sujetos a las necesidades materiales tales como las entendemos. Esto que sería el sueño de un gnóstico está presente en muchas historias de Egan. Pero cuidado, la base de todo esto está en negar todo el misticismo y religión y pensar en el ser humano como una compleja máquina regida por leyes matemáticas. Cuanto más lo pienso más me parece la obra de Egan como genuinamente heredera del pensamiento gnóstico, pero a diferencia de los supuestos herederos que he citado, o de las morcillas esotéricas de Alan Moore, adaptado a los tiempos. Es como si la doctrina transhumanista y de búsqueda de una TOE presente en los cuentos y novelas de Egan fuese el antiguo gnosticismo privado de todos esos elementos que denominaba más arriba patológicos. Y más curioso es aún que algunos de los primeros en proponer una filosofía transhumanista fueron marxistas como Haldane o Bernal, lo que no deja de ser una pequeña ironía, de ahí mi cita anterior a Engels y su empleo de la dialéctica, pero también pensadores liberales. Es curioso, porque lo que ambas ideologías tienen en común es una misma concepción del mundo en términos de pensamiento científico y de ahí llegan a esa curiosa fusión neognóstica. Concepción científica del mundo que desde las barricadas de la posmodernidad se está intentando dinamitar. De hecho creo que se ha conseguido, y la mayor muestra de ello es ver los programas de cocina de la tele o visitar ciertos restaurantes.

Pero, al final, me quedo con Lem. Y por lo tanto, he de decir que soy, por completo, agnóstico.


Ha muerto Edward Lorenz

Abril 17, 2008

Menuda semana. Además de Wheeler también se nos ha muerto Edward Lorenz, cuyo nombre también sonará a muchos de mis lectores. Aunque tampoco es del todo correcto llamarle el padre de la teoría de caos, como se dice aquí. En todo caso uno de los padres. Incluso ya Poincaré barruntaba algo del asunto, y hay que citar a algunos importantes matemáticos. Pero el trabajo de Lorentz es importante porque el fue el primero que introdujo el concepto en un sistema físico de interés, asociado a la predicción metereológica.

Un sistema de mecánica de fluidos, por cierto. Y desde los trabajos de Lorentz y algunos experimentos sobre la transición hacia la turbulencia ha habido bastante literatura sobre sobre el papel del caos en la generación de turbulencia. En contra de lo que podáis leer en algunos lugares no está en absoluto demostrado que el caos sea la explicación matemática de las propiedades de la turbulencia totalmente desarrollada a números de Reynolds muy altos.

La existencia de caos en sistemas físicos implica impredictibilidad, que no indeterminismo. Otra cosa es que con el paso del tiempo va quedando más claro que esa ausencia de determinismo sí parece hacerse más necesaria, y que tal vez existan fenómenos macróscopicos regidos por el azar, a pesar de obedecer leyes mecánicas aparentemente deterministas. Pero en principio, el caos sólo implica que un proceso no se puede predecir, porque pequeñas diferencias en las condiciones iniciales implican enormes diferencias en la evolución dinámica de un sistema caótico. Y como todas las medidas son imprecisas e imperfectas por naturaleza siempre habrá decimales de redondeo que darán lugar a la impredictibilidad en sistemas caóticos. Aunque tampoco hay que exagerar porque el caos tiene propiedades matemáticas que permiten conocer la dinámica de los sistemas.

La que montó Lorentz. Descanse en paz, y a ver si es el último gran físico que se muere estos días.


Ruido

Abril 16, 2008

Con motivo del día contra el ruido tenía pensado poner algo sobre acústica o sonido. La única cosa sobre la que se supone que sé realmente algo, se supone y espero que sea así, es sobre cómo se genera el sonido en un fluido, y por lo tanto el ruido. Además estos días estoy bastante empachado con tales cuestiones, así que no sería mal momento. Pero al final entre una cosa y otra no puedo ponerme a preparar una entrada extensa, como se merecen los lectores de este blog.

Finalmente he optado por hacer notar un hecho significativo sobre el sonido, y en concreto sobre el ruido que tanto sufrimos. Las ondas sonoras son pequeñas perturbaciones en la densidad o presión del aire, pero tan pequeñas que son, científicamente hablando, una mierdecilla. El que nos parezca que llevan consigo tanta energía es resultado de la extrema precisión del oído humano. Es más, toda la disciplina que se encarga de hacer predicciones de los procesos de generación de ruido en los fluidos, se basa en buena medida de que al ser perturbaciones tan pequeñas no se pueden hacer simulaciones a lo bruto de los campos sonoros sin consumir un montón de recursos de cómputo.

El oído humano no responde linealmente con la frecuencia, lo hace logarítmicamente. Esto es la base de la escala en decibelios, y es una muestra además de lo pequeñas que son las perturbaciones acústicas en un fluido. El rango de audición suele estar entres los 20 Hz y los 20 KHz, siendo la frecuencia a la que mejor percibe el oído humano la de 1KHz. Sin embargo la percepción no depende únicamente de la cantidad de energía, ya que a frecuencias bajas la percepción es peor, así como en las más altas. Es por eso que los niveles de ruido que se evalúan por su efecto sobre los humanos están ponderados, es decir, se efectúa una corrección en el cálculo del valor en decibelios. Es decir, el nivel de decibelios en términos de la energía puede ser uno determinado, pero la respuesta del oído humano es tal a frecuencias bajas que el nivel percibido es varios decibelios menor que si la misma cantidad de energía lo fuese a la frecuencia óptima del oído humano. La más utilizada es la escala de ponderación A, que es la que se emplea en todas las legislaciones ambientales.

Y son los niveles ponderados los que interesan, porque son los que molestan realmente al individuo. El ruido no es sólo molesto, es causante de muchas enfermedades.


Ha muerto John Archibald Wheeler

Abril 15, 2008

El pasado domingo murió John Archibald Wheeler, uno de los grandes de la física teórica. Hoy, cuando he visto la noticia aquí, me ha dejado un poco triste. Inventor del término agujero negro y coautor de uno de los mejores libros de texto sobre gravitación, este hombre era un prodigio en hacer especulaciones arriesgadas y elaborar hipótesis originales, sin por ello abandonar el rigor. Sus contribuciones a la física son un auténtico caladero para los autores de ciencia ficción, y sería impensable imaginarse la creación de novelas como El instante Aleph sin tener en cuenta las reflexiones de Wheeler en torno a la interpretación de la mecánica cuántica y la cosmología. Con su muerte se ha ido el último representante de una generación de físicos que comenzaron su carrera con la consolidación de la mecánica cuántica. Esperemos que en un futuro podamos vivir una revolución conceptual del mismo calado que las que vivió Wheeler en su etapa de mayor actividad investigadora.


El LHC y el fin del mundo

Abril 10, 2008

Provocarán los físicos de partículas el fin del mundo?. Parece que hay gente que lo cree así, e incluso recurre a los tribunales. Pero como siempre las cosas hay que analizarlas en profundidad y sin sensacionalismo, así que explicaré el origen de todo este asunto.

Dentro de muy poco tiempo comenzará a funcionar el nuevo acelerador del CERN, el LHC, que es un nuevo acelerador que trabajará a una energía de un orden de magnitud mayor que los actuales. Y hace ya unos años algunos físicos teóricos que debían de aburrirse mucho se pusieron a evaluar una serie de peligros exóticos que podrían surgir de tratar con la física de las partículas de la energía del orden de los teraelectronvoltios o mayores. Se plantearon tres posibles escenarios catastróficos, compatibles con la física conocida, pero hay que decirlo, extremadamente improbables.

Uno de ellos es la conversión de la materia ordinaria en materia extraña. Los protones y neutrones que constituyen los núcleos atómicos están formados por tríos de quarks del tipo arriba y abajo. Sin embargo los modelos teóricos admiten la posibilidad de que se formen partículas que incluyan otro tipo de quarks, los llamados extraños. A altas energías podría formarse materia constituida por núcleos atómicos que tengan nucleones con quarks extraños. Lo malo es que estos provocarían que los de la materia ordinaria se convirtiesen también a extraños, de modo que una pequeña porción, aunque apreciable, de materia extraña en la Tierra podría convertir todo el planeta en un masa enorme de materia extraña. El argumento en contra de esta posibilidad es muy fuerte, los rayos cósmicos inciden sobre la Luna son de energías mucho mayores que las que se alcanzarán en el LHC y nuestro satélite no está constituido de materia extraña.

El segundo escenario catastrófico sería la formación de un agujero negro macroscópico que podría tragarse el planeta. Es más, los optimistas esperan que se formen agujeros negros en el LHC, lo que sucede es que serían tan pequeños que se evaporarían rápidamente y sólo quedarían trazas de radiación. Estamos hablando de escalas muy pequeñas, muchísimo más pequeñas que las escalas atómicas. El problema surgiría si se creasen agujeros negros más grandes, bastante estables y que fueran ganando masa comiéndose unos a otros. De los tres escenarios catastróficos este es el que tendría una probabilidad más alta, aunque me temo que nunca veríamos algo así.

Y lo mejor para el final. La tercera posibilidad implicaría no sólo nuestra destrucción, ¡sino la de todo el universo que conocemos!. En este caso se trataría de la transición de un falso vacío a un verdadero vacío. Esto es complicado de explicar, aunque sí puedo comentar que el modelo estándar de la física de partículas no puede explicar la masa de las partículas a no ser que se introduzca un vacío que se comporta como un superconductor, lo que se llama un campo de Higgs. Sucede que el vacío puede estar en varios estados cuando tenemos esto en cuenta, y que podríamos vivir en un universo cuyo vacío no es el de mínima energía posible. Podría suceder que el LHC provocase una transición del estado de falso vacío al verdadero y se formaría una esfera de pura energía que se iría expandiendo hasta ocupar todo el universo y dar lugar a un universo diferente al nuestro.

No hemos observado ninguna burbuja de ese tipo (aunque creo que una de las novelas de Egan no traducidas va sobre esto precisamente) lo cual muestra que es algo muy improbable, porque seguro que algún extraterrestre habrá con tecnología de aceleradores de partículas en miles de millones de años luz cúbicos de volumen espacial. Así que podéis dormir tranquilos. Yo lo hago, porque todo esto no dejan de ser especulaciones calenturientas. Lo que espero es que el LHC encuentre partículas incompatibles con la supersimetría o la existencia del bosón de Higgs, sería una bonita broma de la madre naturaleza, tan picarona ella, para hacer regresar a los físicos al camino de la modestia y la falta de pretensiones cuasimetafísicas.


Literatura de ideas

Abril 9, 2008

Últimamente hablo poco sobre ciencia ficción, y es bastante posible que cada vez lo haga menos. Pero no es el momento ahora de explicar por qué, y tampoco tiene que ver una falta de interés por el género (aunque sí que tengo un punto de vista mucho más crítico respecto a él), ni muchos. Pero si quiero comentar un tema del que siempre me entran ganas de hablar leyendo blogs y revistas en red. Para ello propuse la encuesta sobre la mejor novela de Lem, y en un principio pensaba poner una entrada extensa. Sin embargo, estos días estoy bastante liado y no tengo ni el tiempo suficiente ni la mínima concentración para hacerlo. Así que este texto no será todo lo extenso que en un primer momento pretendía.

Muchas veces se plantea una confrontación entre dos formas de ver la literatura fantástica, una que se centra más en las ideas, y otra en los aspectos formales. No deja de ser una discusión artificial, pero que lamentablemente se reproduce más veces de lo que sería necesario al hablar de ciertos autores. Está claro que una buena historia ha de mantener un equilibrio entre fondo y forma. No lo está tanto cuál debe ser ese fondo y la verdad estoy cansado de ver argumento de autoridad sobre ello que me parecen irrelevantes. Así que no es mi intención tomar partido en esta cuestión.

Lo que quiero exponer es que me parece que al final es muy difícil plantearse esa discusión, y que los criterios de demarcación de una crítica objetiva y los criterios emocionales, o de gustos, es muy difusa. Por eso me pareció que un buen ejemplo es del Stanislaw Lem. Es un autor reconocido por la crítica con lo que no está bajo la lente de la duda de falta de calidad que injusta y sistemáticamente se puesto sobre otros autores como Asimov. Además, una muestra de su buen hacer literario está en la diversidad de estilos de sus obras, pasando del texto aburrido al tremendamente divertido, a veces en la misma novela, y siempre con una imaginación desbordante.

Si uno se dejase llevar por criterios más o menos objetivos, que tengan en cuenta tanto fondo como forma , sin duda su novela más completa sería Fiasco. Es un resumen de toda su obra, una especie de testamento literario dentro de la ciencia ficción, genero que abandonó definitivamente tras escribir esta novela. También es pura literatura de ideas, al más clásico estilo de la ciencia ficción, y todo un tratado filosófico y científico, en la medida que una novela pueda serlo. Pero en general, o al menos eso percibo en la mayor parte de la gente, les gusta mucho más Solaris.

Es posible que este sesgo tenga que ver con el hecho de que es más conocida y que ha tenido dos adaptaciones cinematográficas, y por lo tanto mucho más ha leído Solaris que Fiasco. Pero también podemos preguntarnos por qué una y no la otra es la novela emblemática de Lem. Y aunque sólo la he leído una vez, hace ya tiempo, creo que Solaris tiene más puntos débiles. Formalmente, en la medida en que mis capacidades de análisis como lector me lo permiten, no está tan bien estructurada. Además es muy desigual y no existe un coherencia en el estilo, a veces es entretenida y la trama es absorbente, otras veces pesada y anticlimática. Es lógico que así sea teniendo en cuenta el modo en que Lem la escribió, como reconoció en alguna entrevista. Pero al final, tiene algo.

Se trata de uno de los ejemplos más claros de lo que algunos han llamado el sentido de la maravilla. Si tuviésemos que basarnos en supuestos criterios objetivos tendríamos que reconocer que no es la mejor novela de Lem, y sin embargo no tengo duda alguna de muchos de quienes abogan por su empleo la elegirían frente a Fiasco. Tendremos que reconocer entonces que esa parte emocional en una novela es esencial, más allá de los estilos, referencias culturales o las ideas introducidas por el autor. Y que lo más importante es precisamente, y ya sé que es una perogrullada decirlo, es que el libro produzca una emoción de ese tipo al leerlo. De hecho, la novela que más me gusta de Lem, teniendo en cuenta criterios emocionales, no es ninguna de las dos citadas, es La investigación.

Ahora bien, no todos los lectores conectan con los mismos temas, con las mismas ideas. Y hay quien puede verse embriagado por un sentido de la maravilla al encontrarse con un dilema metafísico, pero también hay quienes piensan que la novela de Lem es un truño y que la ciencia ficción de pesas y medidas es la más potente, o que se emocionan con una historia que habla sobre los sentimientos y la esencia de lo que es ser humano. Las respuestas a la encuesta que he planteado son bastante diversas a pesar de no ser muchas. Y representan bastante bien esa diversidad en los lectores.

¿Entonces por qué algunos autores conectan tan bien con los lectores?. Dejando de lado aquellos que explotan los impulsos onanistas y cierto tipo de tramas repetitivas (desgraciadamente abundantes en la fantasía), parece que hay algunos que sí saben conectar con un número muy grande de lectores. Qué sorpresa produce entonces leer que son autores mediocres, malos, etc. No dudo que se exponen buenas razones para hacerlo, pero como digo mi tesis es que al final todo es cuestión de corazón y no de razón a la hora de conectar con las historias. Así que algo tendrán esos autores que saben conectar con el lector. Y ojo que desde el principio no hablo de la confrontación de fondo y forma, sino que una vez admitida la componente del fondo, de las ideas, discuto qué han de tener esas ideas, o cómo ha de ser la forma de presentarlas. Es decir, me parece injusto que se niegue la capacidad de ciertos autores de introducir esas ideas y producir la conexión emocional.

Y por supuesto hablo siempre en términos estadísticos, y siempre hay diversidad entre los lectores. Lo que quiero plantear es que el que se trate injustamente a autores como Asimov me parece en base a criterios subjetivos. Porque una cosa es que tal vez, en este ejemplo concreto, no sea un autor completo a la hora de conciliar fondo y forma, pero otra muy distinta que a la hora de construir el fondo sea malo o mediocre, porque sí es capaz de crear sentido de maravilla. Del mismo modo, Lem, que sí concilia lo formal con lo conceptual, no conecta del mismo modo en novelas que más o menos tienen una temática en común. Y sí una de sus novelas sí parece conectar mejor con la mayoría de los lectores de ciencia ficción ha de ser por algo.

Por lo tanto soy escéptico con respecto a los argumentos de autoridad en lo que se refiere a la interpretación del fondo en la ciencia ficción. Lamentablemente la profundidad conceptual de una obra no puede cuantificarse del mismo modo que las calorías que están presentes en un filete de ternera, o la velocidad de un coche por una autopista. Pero mucho menos esa capacidad de conectar con el lector a través de la especulación, de la duda o del sentimiento. Porque generalmente la literatura fantástica genera unas emociones diferentes a las que suelen asociarse con otros géneros, y a la vez comparte otras con toda la literatura en general. Otra cosa diferente es que sí puedan establecerse criterios más objetivos a la hora de analizar los aspectos formales de una obra, considerar el contexto cultural en que ha sido creada, y todas esas cosas que se suelen hacer desde la crítica. Cosas que han de tenerse muy en cuenta.

Pues si bien esto es una crítica a la crítica, también lo es a esas afirmaciones simplonas y superfluas que perdonan, esta vez sí, la mediocridad de ciertas obras de ciencia ficción con la excusa de que es literatura de ideas. Estoy pensando precisamente en esos prólogos de los últimos años de la colección de Miquel Barceló en donde defiende libros bastante malos con la excusa de que se trata de literatura de ideas. Pues no, de eso nada. Para que la ciencia ficción sea buena ha de conectar con el lector, esas ideas no son nada más que cháchara (y no voy a poner ahora ejemplos de autores de ciencia ficción hard y soft) si no conectan con el lector. Y claro, dominar ciertas técnicas y conocimiento de la forma de narrar, incluido en el aspecto académico, ayuda. No puedo admitir que la simple exposición de bichos raros o reflexiones sobre lo irreal del mundo, por decir algo, sea literatura de ideas. Para que lo sea ha de conectar con el lector. Pero esto es algo subjetivo, y cuando un buen número de personas lo hace con ciertos autores ha de ser por algo.

Como autocrítica también he de reconocer que soy bastante escéptico con respecto a las disciplinas que intentan establecer criterios científicos en cosas como el arte. Mi formación como físico, y mis posteriores lecturas sobre filosofía de la ciencias, me hacen ser muy escéptico con el rigor metodológico de las ciencias no experimentales o formales, incluso con las metodologías que se emplean en algunas. Y no tengo complejos de déficit cultural como para asimilar ciertos puntos de vista que muchas veces puedo compartir, pero no defender con criterios de objetividad científica. Y es que esa objetividad científica es más que dudosa, yo creo en ella pero en todos los casos puede defenderse con rigor que exista. Porque si en física y matemáticas las discusiones ideológicas son importantes, a veces en temas asociados a las aplicaciones y sobre teorías cuyas leyes cuantitativas se han demostrado por activa y por pasiva, qué podemos decir de otros campos.

Pero tampoco, y para terminar, puedo defender a aquellos que no tienen en cuenta esos aspectos que la crítica hace notar, o los intentos de dotar de mayor rigor al análisis de los textos literarios. Como digo esa doctrina Barceló me parece que hace mucho daño a la literatura de ciencia ficción, porque impide que exista un análisis más profundo en términos de crítica literaria. También es necesario un análisis en términos más generales. Pero ese es un asunto muy diferente al que he tratado aquí, la importancia de los factores subjetivos a la hora de analizar la calidad del fondo en la literatura de ciencia ficción. Y aunque esta entrada parezca larga, se trata de una versión reducida de la que me gustaría hacer. Otra vez será.