Intelligent life in the Universe (Iosif S. Shklovskii y Carl Sagan)

Mayo 21, 2008

Hay tres libros que me parecen las referencias fundamentales en lo que la búsqueda científica de la vida extraterrestre se refiere, y este es uno de ellos. En este caso me parece que es fundamental porque es uno de los primeros que hace un enfoque general del estudio de la vida extraterrestre, y lo que es más importante, trata de hacerlo analizando la vida en el contexto cósmico. Tras haberlo leído puedo ya afirmar que todos los argumentos básicos en que se fundamenta SETI ya están presentes en él, y poco se ha avanzado desde entonces.

Se trata de una edición en inglés de un libro escrito en primer lugar en ruso por Shklovskii y revisado y ampliado por la mano de Sagan. Eso hace que se produzca un interesante balance entre los dos autores que es lo que le da su carácter de clásico del campo, y que también consigue que un libro escrito hace algo más de cuarenta años no haya perdido interés. Porque en contra de lo que pueda parecer no está desfasado.

En él se organizan y se estructuran de forma coherente toda una serie de trabajos previos que aparecieron en la literatura científica durante esa década (la década de oro de la exobiología podría decirse) y cuyos contenidos seguramente sonarán a muchos lectores de ciencia ficción. Eso no significa que el libro sea meramente especulativo, y cuando es posible se emplean argumentos cuantitativos, teniendo siempre como punto de partida los datos astrofísicos de que disponían los autores. Aquí me parece importante destacar que estamos ante dos investigadores que provenían del mundo de la física, aunque los intereses científicos de ambos divergían, si bien tenían un interés común por la vida extraterrestre.

El que sea antiguo podría significar que se trata de un texto desfasado y que tiene poco interés, pero no es cierto. Está claro que, como todos los libros de este estilo, el nivel de conocimiento del Sistema Solar de entonces está muy alejado del actual y de hecho Sagan siempre hizo referencia en sus ensayos a cómo le entusiasmaba haber participado en primera persona en la revolución del conocimiento asociada al empleo de las sondas interplanetarias. Pero si uno lee con atención se da cuenta de que esto es irrelevante para los argumentos de los autores, ya que no hacen especulaciones innecesarias fuera del grado de conocimiento de los planetas de que disponían, que ya permitía desechar ciertas hipótesis sobre la existencia de vida en ellos. Por otro lado que no tuviesen en cuenta posible hábitats para la vida que entonces no se consideraban no refuta sus conclusiones.

Pero la parte de la vida en otros sistemas estelares no ha perdido interés, y tampoco se nota tanto el desfase en el nivel de conocimientos astrofísicos, ya que ya entonces las teorías sobre evolución estelar estaban suficientemente avanzadas como para no cometer errores de bulto. Menos aún se pueden poner en duda las exposiciones sobre la utilidad de las ondas de radio en la comunicación interestelar o el empleo de canales ópticos. Y las reflexiones sobre el empleo de sondas en la colonización interestelar o el análisis de los términos de la ecuación de Drake siguen siendo en buena medida válidos. Realmente en cuarenta años sólo hemos pasado del primer término en la ecuación, a tener una estimación razonable del segundo (el número de sistemas planetarios en la galaxia) a través de cotas establecidas por la detección de planetas extrasolares.

Pero lo mejor del libro son las especulaciones calenturientas de Shklovskii pasadas por el filtro de Sagan. Por ejemplo la fascinante sugerencia de que los satélites de Marte podrían ser de origen artificial, tema al que se dedica todo un capítulo. Y no hay que dejarse engañar, los argumentos son muy sólidos y están basados en los datos disponibles entonces, aunque ahora sabemos que no es así gracias a los datos de las sondas sobre la composición de estos cuerpos y sobre la dinámica de sus órbitas, pero no es una idea tan descabellada como parece. También especulan sobre la civilización sumeria y cómo podrían interpretarse las leyendas sobre su fundación como un ejemplo de como podría ser un contacto con civilizaciones extraterrestres en el pasado histórico, aunque dejan muy claro que es un hipótesis que no consideran.

Aquí hay un detalle que me parece interesante, y por lo que el libro tiene gran interés. Este tipo de especulaciones de extraterrestres en el pasado eran muy queridas tanto por escritores de ciencia ficción como académicos soviéticos. En el primer caso está claro por qué, pero en el segundo seguramente eran forzadas por el ámbito en que vivían. Desde el punto de vista de la censura política soviética toda teoría delirante pero que pudiese dar una interpretación materialista de las religiones o mitos era bienvenida y fomentada, a sabiendas de su falsedad, por motivos ideológicos. Esto seguramente influía que en ámbitos científicos en donde tal tipo de sugerencias descabelladas darían la risa no fuesen criticadas con énfasis.

Encuentro muy interesante la parte política del libro, incluso fascinante. Shklovskii hace unos comentarios muy pertinentes sobre las chorradas que algunos decían en nombre del materialismo dialéctico en contra del estudio de la vida extraterrestre, o cómo el socialismo podría considerarse como una alternativa social que podría interpretar de otro modo la cuestión de las civilizaciones extraterrestres. Y también como Sagan muestra su punto de vista sobre estos temas. Pues ambos autores tratan de buscar un balance entre los sistemas de pensamiento dominante en sus países.

Para terminar lo que me parece más interesante de este libro. Es un ejercicio de algo que se ha perdido en la ciencia, de pura imaginación y creatividad, de la exposición de ideas. Pero ojo, las especulaciones se tratan como eso, y se sabe en todo momento cuándo hay datos sólidos y cuándo no. Esto es algo que se nota en los artículos sobre vida extraterrestre de esa época, sus autores no tenían miedo de especular, de imaginar. Esto ya no es así, ya no hay publicaciones científicas así, la ciencia ha perdido su imaginación y se ha vuelto muy antipática. Si alguien propusiese ahora cosas como las hipótesis de trabajo de Shklovskii se lo comerían vivo, o peor aún, guisado en uno de esos infames platos de los cocineros deconstructivistas. Y no creo que sea porque ahora sabemos más, sino porque la mentalidad de la comunidad científica es diferente.


El teorema de Gödel (Ernst Nagel y James R. Newman)

Mayo 18, 2008

De vez en cuando me gusta comentar libros que pueden considerarse clásicos de la literatura científica contemporánea, en uno u otro campo. Este es uno de ellos, tanto por la época que fue escrito, hace ya cincuenta años, como por su contenido. Se trata, como indica el título, de un libro que trata de explicar al profano en lógica y matemáticas los famosos resultados de Kurt Gödel sobre los fundamentos de la matemática.

Lo que demostró Gödel es que hay teoremas matemáticos que son verdaderos que no pueden ser demostrados formalmente. Ahora bien cuando se habla de demostrar formalmente esto tiene un sentido técnico preciso y para ello hay que comprender los conceptos de consistencia y completitud en la demostración matemática. También que a ese tipo de demostración se le imponen ciertas restricciones (como por ejemplo que el número de pasos en la demostración sea finito). Los autores explican paso a paso todas estas cuestiones, explicando los problemas de fundamentos que dieron lugar al teorema de Gödel.

El libro es corto y se lee de un tirón, y ciertamente los autores van al grano en sus exposiciones, sin divagaciones o elucubraciones filosóficas. El comentario de los resultados de Gödel es breve y quizás en lo que más énfasis hacen es en una interpretación correcta de los resultados tratando de evitar el equívoco en el lector. Breves comentarios sobre el punto de vista adoptado por Gödel de un platonismo matemático como respuesta a su teorema y una pequeña reflexión sobre las implicaciones en el desarrollo de inteligencias mecánicas, ponen punto final a la exposición.

A mí no me convence para nada la postura filosófica de Gödel y me encuentro mucho más cómodo con la filosofía de las matemáticas de G.J. Chaitin, que precisamente se interesó por el tema del teorema (y sus aportaciones a la matemática guardan relación con él) tras leer este libro.


El hospital de la transfiguración (Stanislaw Lem)

Mayo 16, 2008

La verdad es que un gustazo reseñar un inédito en castellano de Lem aunque es significativo que siendo su primera novela no estuviese todavía traducida. El veredicto tras la lectura es que Lem hizo muy bien en dejar la literatura realista y dedicarse a la ciencia ficción y las ficciones metaliterarias. ¿Significa esto que esta novela es mala?. En absoluto, es todo lo contrario, sobre todo teniendo en cuenta que es la primera novela del autor polaco. Aunque también hay que tener en cuenta que Lem tuvo que modificar mucho el texto por culpa de la censura y no está claro si eso contribuyó a mejorar o empeorar el resultado.

Curiosamente el argumento no es nada original, se trata del típico viaje a los infiernos, en que el héroe sufre una transformación tras su viaje al inframundo. A eso se refiere el título, e incluso los títulos de los capítulos están puestos con esa intecionalidad. En este caso el viajero espiritual es un joven médico polaco quien tras asistir al funeral de un tío acaba trabajando en un hospital psiquiátrico como resultado de un encuentro casual con un amigo de la facultad. En él irá descubriendo las miserias humanas de los médicos, el drama de los pacientes, y se irá transformando a sí mismo. Toda la acción sucede durante la ocupación alemana de Polonia.

El guía dantesco en el viaje al inframundo es uno de los pacientes del hospital, un poeta loco y excéntrico que ejerce como maestro del joven médico. En sus discursos, a veces geniales, a veces delirantes, encontramos ya la visión del mundo que tan presente está en la obra posterior de Lem, la imagen del ser humano como ejemplo máximo de mediocridad en un mundo dominado por leyes impersonales y azarosas. Claramente aparece aquí la visión del mundo que luego se completaré en el Lem maduro de sus grandes obras de ciencia ficción, así como cierta angustia existencial manifestada en las reflexiones del protagonista.

Pero además, también vemos el hospital como un reflejo de un mundo externo más loco aún que los pacientes. A pesar de sus pacientes, del horror de un psiquiátrico de esa época, y lo anormal del comportamiento de los médicos, es un reducto de la cordura en un mundo sumido bajo el delirio de la guerra y la destrucción. Como pequeños apuntes en la historia, a través de los diálogos del médico con algunos pacientes, vemos como el hospital es un refugio contra el hambre o la persecución nazi, tal que algunos pacientes parecen fingir su locura porque prefieren eso y sufrir el uso de drogas o terapia de shock antes que enfrentarse al destino peor que les aguarda fuera. O las historias que narra el capataz de la estación que son un reflejo de la situación de la clase obrera en esos momentos, terrible sin duda este pasaje. El hospital acaba siendo incluso un refugio para un eminente investigador represaliado por los alemanes.

Sin embargo sabes que tarde o temprano el horror del mundo externo poseerá al hospital y temes por el destino de quienes lo habitan. Aquí el viaje del protagonista culmina en un genuino Aqueronte que muestra lo peor del ser humano, y que da razón a la tesis básica del poeta loco, en realidad el ser humano no es más que mierda (como metáfora de la mediocridad) en un cosmos que le sobrepasa, pero también lo es ética y moralmente. Los pasajes finales son desgarradores, terribles, y en el final se produce la completa transfiguración del protagonista en una escena que en otro contexto nos parecería trivial.

Creo que a los que os emocionáis con una buena lectura os va a gustar mucho esta novela. En mi caso ha habido pasajes que me han emocionado, es un libro que va al interior, a las tripas y que en mi opinión no deja indiferente. A pesar de ser una obra primeriza ya se encuentran en ella algunas de las mejores cualidades narrativas de Lem, aunque no todas. Quizá el primer capítulo de tono costumbrista puede dar una idea equivocada al lector de lo que vendrá luego. Pero el resto es magnífico. Precisamente por eso pienso que Lem hizo mejor en dedicarse a la ciencia ficción en contra de sus preferencias, seguramente, en ella algunas reflexiones que aparecen en este libro en boca del poeta se materializarían mucho mejor. Pero también pudo librarse así de la censura y dar rienda suelta a su creatividad, que ya en esta, su primera novela, se nota bastante.

No es la mejor novela de Lem, aunque me temo que mucho acomplejado de la ciencia ficción o de aquellos que desprecian el género le darán más relevancia dentro de su obra de la que tiene, pero como cualquier libro suyo es una obra de una calidad excelente. Lo que me recuerda la dura y despiadada crítica que el poeta loco hace de los críticos literarios que es genial. Y es un libro que me ha emocionado, algo me pasa pocas veces. Literatura de la buena, aunque algo por debajo del nivel de las mejoras obras de Lem, lo que equivale a decir que muy por encima de la mayoría de los libros que invaden las estanterías de las librerías de leer y tirar, frente a los que seguramente esta pequeña joya pasará desapercibida.