Los tres libros que me llevaría a una isla desierta

Mayo 31, 2008

No sé si mi elección en un caso así definiría mis preferencias como lector. Tampoco creo que podría quedarme únicamente con uno, y en todo caso son tres libros que me han llegado muy a dentro. Voy pues con mi pequeña lista.

De los tres, sólo uno es una novela, y creo que a día de hoy mi novela preferida de cualquier autor o género. Se trata de La investigación de Stanislaw Lem. La lectura de esta novela ha marcado un antes y un después en mis preferencias como lector, algo que ni siquiera otras magníficas novelas de Lem consiguieron. Además de ser el ejemplo de cómo debería de ser una obra de ficción científica especulativa no puedo olvidar la sensación de asombro y extrañeza que me abrumó cuando la leí por primera vez. Tampoco que con la segunda le he encontrado más profundidad conceptual, o yo se la saco, y sospecho que la tercera me gustará aún más, y de vez en cuando sin enfrentarme a la lectura completa me gusta leer algún fragmento interesante.

Los otros dos son ensayos, aunque de naturaleza muy diferente. También fue especial la lectura de La conexión cósmica de Carl Sagan, y por supuesto no me dejó indiferente. Mezcla de divulgación científica y de obra de reflexión sobre el futuro de la búsqueda científica de vida extraterrestre consiguió meterme en el cuerpo el gusanillo por todo lo relacionado con el tema que trata. Es un libro que no me canso de abrir por un capítulo y leer unas pocas páginas y siempre me sigue gustando igual que la primera vez que leí el texto, incluso más.

Y el tercero también es un ensayo científico, pero de otra naturaleza. Se trata de El significado de la relatividad de Albert Einstein. Mi elección se debe a una razón sentimental, ya que es un libro que ojeé de pequeño y durante años me preguntaba qué significaría su contenido, como si de un canto de las sirenas me tratase que finalmente me llevo a los tenebrosos arrecifes del estudio de la física. Pero también a que es una obra maestra de la exposición de una teoría científica por parte de su creador. El estilo de Einstein es magnífico y da gusto leer sus artículos o ensayos científicos. Siempre claro, conciso, reduciendo las matemáticas al mínimo en beneficio del argumento físico. Una obra maestra del razonamiento heurístico combinado con el rigor matemático.


¿Son tan malos los saldos de colecciones de ciencia ficción?

Mayo 29, 2008

Un tema recurrente en las bitácoras de aficionados a la literatura fantástica, así como en los foros dedicados a ella, es el de los saldos. Generalmente la conclusión es que los saldos son malísimos para el mercado y lector del género. Pero en estos tiempos de desaceleración económica acelerada (qué barbaridad, la verdad es que me entran ganas de hacer todo un monográfico sobre la física de los políticos) voy a ejercer de abogado del Diablo. No voy a defender los saldos, únicamente analizar desde una perspectiva escéptica los argumentos que se suelen emplear, y relativizar un poco la cuestión.

Por eso, y en primer lugar, voy a hablar del aspecto positivo de los saldos, creo que el más fundamental e importante. Los libros son caros y un pequeño lujo. Y para muchos lectores sólo se puede disponer de un buen catálogo de libros recurriendo a los saldos. Buena parte de mi biblioteca de ciencia ficción y ensayo científico la tengo gracias a los saldos, y sin ellos no tendría ni la tercera parte de los libros que tengo en este momento. Eso teniendo en cuenta que aunque mi economía me lo permitía no compré masivamente libros en algunos saldos casi míticos de colecciones de ciencia ficción (los de los novas blancos, de Martínez Roca, los ultramares, o incluso el más reciente de Júcar), de haberlo hecho tendría ahora una biblioteca completísima. No todo el mundo puede permitirse gastar una cantidad de dinero considerable en libros, bien sea porque no se dispone, o porque se tiene también otros vicios frikis. Y los saldos son a veces la única opción porque las librerías de segunda mano tienen una curiosa tendencia a aumentar significativamente el precio cuando se trata de literatura fantástica (he llegado a encontrarme con el mismo libro más barato en una librería de saldo, que está nuevo salvo el deterioro por el almacenaje, que en una de segunda mano ya usado y algo más deteriorado).

¿Cuál es el reverso tenebroso de los saldos?. Normalmente se dan dos argumentos, uno es que si hay libros saldados, aunque ya estén agotados o sean difíciles de conseguir, es complicado que aparezcan nuevas ediciones de un libro ya que sacar una nueva edición es un riesgo para cualquier editorial con visión de mercado. El otro es que afectan negativamente al mercado y que acaban en la desaparición de colecciones.

El primero es relativo. Hay casos en que es así tristemente, puedo aceptar incluso que en la mayoría de ellos, aunque no en todos. Digo que no en todos porque a veces algunas ediciones que están de saldo son realmente malas, incluso para el lector poco crítico, y siempre resulta comprar una edición nueva si está a buen precio. Sobre todo cuando ahora muchos aparecen en colecciones de bolsillo (aunque esto tiene el inconveniente de que estamos a merced de las editoriales que pueden permitirse tener este tipo de colecciones) bastante decentes. Con lo que no estoy de acuerdo es que eso sea tan malo como se presenta ya que el hecho de que existan clásicos que no están en el mercado o que queden series incompletas es malo según el tipo de lector. Los lectores de ciencia ficción tenemos un fetichismo de los libros y autores tremendo (seguramente por tener un gusto como lectores minoritario y que lamentablemente lo seguirá siendo) de modo que nos preocupa muchísimo no tener tal o cual novela o no poder haber completado una serie. Pero esto no es un problema del mercado y los saldos, es un problema del lector, y seguramente los lectores ocasionales que se acercan al género gracias a un saldo no pierden el sueño por eso. Y también es muy relativo que no aparezcan clásicos únicamente por los saldos. Dudo mucho que vea una reedición de Regreso a Entia de Lem en muchos años, eso si la veo, y no es un libro que haya sido víctima de un saldo, se trata de un caso de libro poco rentable sin más.

Sobre el mercado. La verdad, es que me preocupa bien poco. No soy más que un lector y no tengo ningún especial interés económico en que vaya mejor o peor, y siguiendo las máximas liberales que tanto se predican ahora, para mí lo importante es la oferta y que sea buena. Si puedo disponer de libros baratos, mucho mejor, que existan veinte editoriales o sólo tres como lector que ha de hacer un balance entre lo que puede o quiere gastar y la oferta disponible es algo que no me afecta. Además siempre están ahí las librerías de segunda mano para completar de vez en cuando la colección, y por supuesto las bibliotecas (unos cuantos clásicos de la ciencia ficción he tenido que leer de este modo). Creo que muchas veces desde el fandom no se tiene en cuenta esta perspectiva de lector y a veces se critica la compra masiva de libros de saldo obviando esto que acabo de decir.

¿Estoy diciendo entonces que los saldos son maravillosos y ojalá existan muchos?. No, en absoluto. Porque lo que pienso es que el problema no está, como la mayoría estaréis de acuerdo, en los saldos ocasionales que le surgen a una editorial pequeña, sino en los saldos masivos. Y a estos últimos, por mucha sofística que se emplee no hay forma de defenderlos. Sobre todo cuando se trata de editoriales grandes que tienen el colchón del gran grupo editorial o no tan grandes pero parece que se quieren “especializar” en ello. Por dos razones, una el timo al lector de pagar muy cara una edición regularcilla y luego ver unos meses después que se vende por la cuarta parte de lo que gastaste. La otra que me parece verdadera competencia desleal con las editoriales que no pueden permitirse hacer eso o no lo hacen porque tienen un mayor respeto por sus lectores.

Por lo tanto mi intención no era hacer aquí una apología del saldo generalizado, sino hacer algunas matizaciones que creo que no siempre se hacen. Además últimamente no he comprado nada de saldos y lo que suelo comprar ahora son libros de bolsillo o novedades de calidad, y creo que en parte tiene que ver con cierto cachondeo en el tema de los saldos (uno de los problemas está en la accesibilidad física de ellos, ya que en Asturias no han llegado algunos, y los que lo hacen con cuentagotas) y que lo que suele salir en ellos no me interesa mucho. Incluso de los que se avecinan (porque algunos sospecho que tenemos en el horizonte, y si no, tiempo al tiempo), que ya veremos.


¡Cuidado con la bestia! (Philip José Farmer)

Mayo 28, 2008

Philip José Farmer no es uno de los grandes autores de la ciencia ficción anglosajona, pero seguramente podría figurar en una lista de los más originales. Es un autor del que no he leído muchas novelas, y la primera que compré fue una de las últimas de su saga del Mundo del Río, hace ya bastante tiempo, con lo que no me entusiasmaba demasiado. Con el tiempo he podido conocer más a fondo la obra de este autor con algunas novelas más gracias a librerías de segunda mano y saldos. Podría decir que Farmer es un especialista en adaptar los tópicos y personajes de la cultura popular en un entorno fantástico y hacerlo con originalidad, así como mostrar de forma clara y desenfadad el erotismo en sus novelas.

Pero esta magnífica novela que voy a comentar ahora puede considerarse como un ejercicio de originalidad y mala lecha pocas veces igualado, sobre todo si tenemos en cuenta que no hace más que introducir una serie de tópicos del género, casi de forma caótica, y que sin embargo dan lugar a un tono coherente. Y aquí no estamos ya ante la aparición del sexo en la historia, sino ante un auténtico festival de pornografía desmadrada y tremendamente divertida. Haciendo además una curiosa mezcla del género negro con la ciencia ficción bastante peculiar.

Asistimos en ella a la investigación del detective Herald Childe sobre unos misteriosos personajes que acabarán revelándose como criaturas propias de la ciencia ficción. Es la segunda parte de una serie y he perdido las referencias a la primera, ya que parece que algunos personajes ya salían en ella, pero la trama se sigue bien porque aquí se explica la naturaleza de estos seres.

Mientras tanto podemos contemplar cómo el protagonista se folla a todo lo que se menea, y en la novela aparece sexo con vampiros, hombres lobos, alienígenas, por todos los orificios imaginables y de formas que resultan delirantes y divertidas. Pero todo esto tiene un sentido porque Farmer desarrolla toda una pornografía cosmogónica en la que el Grial, los ectoplasmas, los espectros y diversos personajes históricos se mezclan con viajes interestelares orgásmicos. Y lo mejor de todo es que es coherente. No se trata de un ejercicio de morbo de mostrar relaciones sexuales entre humanos y todo tipo de monstruos y criaturas, sino más bien de una especie de canon de la literatura pulp y los mitos humanos en clave de ciencia ficción y folleteo.

También hay un homenaje a los frikis de la ciencia ficción en la fitura de Forry que es un cameo de un personaje real del fandom estadounidense en la trama de la ficción. Lo mejor de todo es que Farmer no se toma en serio a sí mismo y por eso ha dado lugar una novela tan interesante y divertida, eso sí no apta para todos los públicos.


La sonda Phoenix en Marte

Mayo 27, 2008

Esta vez las pifias no han evitado que aterrice en Marte una sonda capaz de hacer pruebas y análisis del suelo, lo que seguramente servirá para aumentar el conocimiento de este fascinante planeta. Ha amartizado en una zona próxima a uno de los polos en la que se espera encontrar agua congelada, aunque no está claro si a una profundidad que los aparatos de la sonda puedan alcanzar.

Me temo que los resultados que se obtengan no harán avanzar mucho el tema de la búsqueda de vida extraterrestre. A partir de los datos no habrá evidencias directas de vida actualmente o en el pasado, pero tampoco la refutarán por completo. Un día aparecerán estudios que demostrarán que Marte siempre ha sido seco y al siguiente otros que estaba lleno de agua y rebosante de vida. La verdad es aburrido y estoy por pasarme al bando de aquellos que sostienen que no merece gastar la pena tanto dinero en esas cosas. Total, para que la comunidad científica se empecine en buscar la más mínima razón para negar que hay vida en Marte si en alguna misión futura se descubriese algo interesante, no merece la pena.

Mientras tanto os pongo un enlace para que veáis alguna de las fotos del aterrizaje. Lo que me encanta de estas misiones es ver las fotos de otro mundo, aunque de momento las más fascinantes han sido las de hace unos años de Titán. Siempre que veo fotos de Marte, las pocas del suelo de Venus, o la de Titán se me quedan los ojos como platos.


Manolín, el escanciador de sidra

Mayo 26, 2008

Hoy tenía pensado hablar de la sonda Phoenix pero viendo que ha aparecido en algunos medios, prefiero hablar del robot escanciador de sidra, y como no podría ser de otra manera tiene el nombre característico por excelencia: Manolín. Todo un prodigio de la tecnología que haría las delicias de Isaac Asimov, el cual seguramente de seguir vivo y hubiese asistido a una espicha, dedicaría alguno de sus relatos de robot a Manolín con toques irónicos y paródicos. Pero para escanciar culinos de sidra, siguen siendo mejores los humanos, por ahora.


El timo de Indiana Jones IV

Mayo 25, 2008

Pues sí, ni más ni menos. Entiendo que muchos puedan decir que aunque la película es peor que las otras tres no es tan mala y que al menos se pasa un buen rato, creo que principalmente por razones nostálgicas. Y precisamente por eso me parece un timo ya que está claro que han hecho una película de cualquier manera y sabían que la gente tragaría, casi podría decirse que Spielberg y Lucas se han reído del espectador.

Toda la serie de Indiana Jones está llena de pifias y anacronismos tremendos, que si viéramos en otra película nos indignarían. Pero en las tres primeras no se perciben (a no ser que uno esté pendiente de ello) porque se diluyen en una trama con acción, vamos que se perdonan porque uno se divierte. Pero aquí no pasa eso, incluso la película es aburrida, prácticamente un coñazo, y entonces estos claman al cielo.

Porque no tienen ni pies ni cabeza. Asistimos además a una auténtica enciclopedia de las teorías de von Däniken. En contra de lo que mucha gente piensa yo creo que tales hipótesis descerebradas pueden dar lugar a una ficción interesante, entretenida y divertida. Si encima tenemos en cuenta que el número de despropósitos arqueológicos es tremendo, podría haberse jugado con ello en plan de coña y dar lugar a un resultado muy divertido. Pero no, se lo tomaron muy en serio.

Lo peor de todo es que Spielberg hace una apología de sus ideas sobre extraterrestres tratando al espectador como gilipollas. Si las otras películas recogen muy bien el espíritu pulp y nos muestran una aventura anacrónica (en el sentido literal de la palabra, y seguramente esa fue la clave de su éxito) de entreguerras, aquí no se sabe jugar con la imaginaría de entonces. Por si eso fuera poco lo que uno piensa sobre qué pasará con los extraterrestres, que sería lo que daría gracia a la película y haría que su final fuese del mismo tipo que el de primera o tercera, no pasa, es un absurdo, no tiene pies ni cabeza. Lo cual no me extraña porque no hay guíon, no hay una lógica en la sucesión causal de acontencimientos, que sí había en las otras tres. Y las aventuras de Idiana Jones no funcionaban por una sucesión de despropósitos, sino porque esta tenía un sentido y daba la imagen de estar ante una aventura, una historia épica. Aquí nada de nada, bostezos e indignación cada poco, o risa delirante,y no por presenciar un guiño al espectador.

Y lo peor de todo es que lo de los malos es imposible que pase por una suspensión de la incredulidad muy flexible. Unos soviéticos de chiste que si al menos apareciesen para dar lugar a tópicos divertidos podrían dar algo de vitalidad a la película. Pero ni eso, y la mala malísima daba pena y dolor. Aunque he de reconocer que el vestuario y la peluca negra me habrían alterado las hormonas si la actriz hubiese sido más potente físicamente. Así que si me fijé en eso creo que ya está claro la calidad del contenido. En general las mejores actuaciones me han parecido las de Connery (que en una foto actúa mejor que los demás), los bichos del desierto, y los monos.

Pero hay un detalle que me ha indignado. La acción transcurre en 1957 y se habla de Stalin como si estuviese vivo, y este dictador murió en 1953. Todas las películas están llenas de pifias de estas pero en este caso me ha indignado mucho porque no hay más que visitar la wikipedia para enterarse, y es una muestra de lo poco que les interesó a los perpetradores de este bodrio el tener en cuenta un dato, porque saben que el espectador tragará con lo que le echen. Eso sí, para hablar de una expedición de conquistadores al Perú del siglo XVI está claro que consultaron algún libro o referencia, aunque fuese para invetársela. Por eso salí indignado hay una total falta de respeto al espectador. Y encima Spielberg quiso darle un toque “serio” con una supuesta velada denuncia de la caza de brujas, digo supuesta porque en fin.


Intelligent life in the Universe (Iosif S. Shklovskii y Carl Sagan)

Mayo 21, 2008

Hay tres libros que me parecen las referencias fundamentales en lo que la búsqueda científica de la vida extraterrestre se refiere, y este es uno de ellos. En este caso me parece que es fundamental porque es uno de los primeros que hace un enfoque general del estudio de la vida extraterrestre, y lo que es más importante, trata de hacerlo analizando la vida en el contexto cósmico. Tras haberlo leído puedo ya afirmar que todos los argumentos básicos en que se fundamenta SETI ya están presentes en él, y poco se ha avanzado desde entonces.

Se trata de una edición en inglés de un libro escrito en primer lugar en ruso por Shklovskii y revisado y ampliado por la mano de Sagan. Eso hace que se produzca un interesante balance entre los dos autores que es lo que le da su carácter de clásico del campo, y que también consigue que un libro escrito hace algo más de cuarenta años no haya perdido interés. Porque en contra de lo que pueda parecer no está desfasado.

En él se organizan y se estructuran de forma coherente toda una serie de trabajos previos que aparecieron en la literatura científica durante esa década (la década de oro de la exobiología podría decirse) y cuyos contenidos seguramente sonarán a muchos lectores de ciencia ficción. Eso no significa que el libro sea meramente especulativo, y cuando es posible se emplean argumentos cuantitativos, teniendo siempre como punto de partida los datos astrofísicos de que disponían los autores. Aquí me parece importante destacar que estamos ante dos investigadores que provenían del mundo de la física, aunque los intereses científicos de ambos divergían, si bien tenían un interés común por la vida extraterrestre.

El que sea antiguo podría significar que se trata de un texto desfasado y que tiene poco interés, pero no es cierto. Está claro que, como todos los libros de este estilo, el nivel de conocimiento del Sistema Solar de entonces está muy alejado del actual y de hecho Sagan siempre hizo referencia en sus ensayos a cómo le entusiasmaba haber participado en primera persona en la revolución del conocimiento asociada al empleo de las sondas interplanetarias. Pero si uno lee con atención se da cuenta de que esto es irrelevante para los argumentos de los autores, ya que no hacen especulaciones innecesarias fuera del grado de conocimiento de los planetas de que disponían, que ya permitía desechar ciertas hipótesis sobre la existencia de vida en ellos. Por otro lado que no tuviesen en cuenta posible hábitats para la vida que entonces no se consideraban no refuta sus conclusiones.

Pero la parte de la vida en otros sistemas estelares no ha perdido interés, y tampoco se nota tanto el desfase en el nivel de conocimientos astrofísicos, ya que ya entonces las teorías sobre evolución estelar estaban suficientemente avanzadas como para no cometer errores de bulto. Menos aún se pueden poner en duda las exposiciones sobre la utilidad de las ondas de radio en la comunicación interestelar o el empleo de canales ópticos. Y las reflexiones sobre el empleo de sondas en la colonización interestelar o el análisis de los términos de la ecuación de Drake siguen siendo en buena medida válidos. Realmente en cuarenta años sólo hemos pasado del primer término en la ecuación, a tener una estimación razonable del segundo (el número de sistemas planetarios en la galaxia) a través de cotas establecidas por la detección de planetas extrasolares.

Pero lo mejor del libro son las especulaciones calenturientas de Shklovskii pasadas por el filtro de Sagan. Por ejemplo la fascinante sugerencia de que los satélites de Marte podrían ser de origen artificial, tema al que se dedica todo un capítulo. Y no hay que dejarse engañar, los argumentos son muy sólidos y están basados en los datos disponibles entonces, aunque ahora sabemos que no es así gracias a los datos de las sondas sobre la composición de estos cuerpos y sobre la dinámica de sus órbitas, pero no es una idea tan descabellada como parece. También especulan sobre la civilización sumeria y cómo podrían interpretarse las leyendas sobre su fundación como un ejemplo de como podría ser un contacto con civilizaciones extraterrestres en el pasado histórico, aunque dejan muy claro que es un hipótesis que no consideran.

Aquí hay un detalle que me parece interesante, y por lo que el libro tiene gran interés. Este tipo de especulaciones de extraterrestres en el pasado eran muy queridas tanto por escritores de ciencia ficción como académicos soviéticos. En el primer caso está claro por qué, pero en el segundo seguramente eran forzadas por el ámbito en que vivían. Desde el punto de vista de la censura política soviética toda teoría delirante pero que pudiese dar una interpretación materialista de las religiones o mitos era bienvenida y fomentada, a sabiendas de su falsedad, por motivos ideológicos. Esto seguramente influía que en ámbitos científicos en donde tal tipo de sugerencias descabelladas darían la risa no fuesen criticadas con énfasis.

Encuentro muy interesante la parte política del libro, incluso fascinante. Shklovskii hace unos comentarios muy pertinentes sobre las chorradas que algunos decían en nombre del materialismo dialéctico en contra del estudio de la vida extraterrestre, o cómo el socialismo podría considerarse como una alternativa social que podría interpretar de otro modo la cuestión de las civilizaciones extraterrestres. Y también como Sagan muestra su punto de vista sobre estos temas. Pues ambos autores tratan de buscar un balance entre los sistemas de pensamiento dominante en sus países.

Para terminar lo que me parece más interesante de este libro. Es un ejercicio de algo que se ha perdido en la ciencia, de pura imaginación y creatividad, de la exposición de ideas. Pero ojo, las especulaciones se tratan como eso, y se sabe en todo momento cuándo hay datos sólidos y cuándo no. Esto es algo que se nota en los artículos sobre vida extraterrestre de esa época, sus autores no tenían miedo de especular, de imaginar. Esto ya no es así, ya no hay publicaciones científicas así, la ciencia ha perdido su imaginación y se ha vuelto muy antipática. Si alguien propusiese ahora cosas como las hipótesis de trabajo de Shklovskii se lo comerían vivo, o peor aún, guisado en uno de esos infames platos de los cocineros deconstructivistas. Y no creo que sea porque ahora sabemos más, sino porque la mentalidad de la comunidad científica es diferente.


Svante Arrhenius

Mayo 18, 2008

La ciencia es como el fútbol, los jugadores galácticos eclipsan con su fama (la mayoría de las veces inmerecida) a los buenos jugadores de equipos más modestos. Un ejemplo interesante es el de Arrhenius, premio Nobel de Química. Me encontré con su nombre por primera vez en los libros de química de secundaria, pero con el tiempo he descubierto que las ideas de este sueco eran mucho más interesante que sus teorías sobre ácidos, bases y cosas de esas.

El primer hecho que quiero destacar es que era de formación físico, aunque las investigaciones más importantes que realizó se correspondían con lo que ahora se conoce como química-física, algo que en los textos de secundaria escritos mayoritariamente por químicos no se suele contar. Pero más sugestivo para mí fue descubrir que fue el máximo exponente de la defensa de la panspermia, la idea de que el origen de la vida en la Tierra es extraterrestre.

Si bien no fue el primero, pues ya Kelvin y Helmhotlz sostenían lo mismo, fue Arrhenius el principal defensor de la idea que las bacterias podrían viajar por el medio interestelar impulsados por la presión de radiación de la luz estelar. Y en general parecía tener, como todos los grandes científicos de la época, un gran interés por el tema de la vida extraterrestre en el Sistema Solar.

Curiosamente Arrhenius era muy escéptico con las especulaciones sobre vida en Marte y la fiebre de los canales, ya que afirmaba que desarrollaban un escenario para la vida muy detallado con muy pocos datos. Por el contrario el mismo parecía caer en lo que criticaba cuando defendía la existencia de vida vegetal en un Venus húmedo y pantanoso. Pero quizá sus afirmaciones sobre el clima de Venus fuesen más rigurosas de lo que podría parecer y seguramente guardan relación con su gran descubrimiento científico: el efecto de los gases de invernadero sobre una atmósfera planetaria. De hecho hizo estimaciones sobre el nivel de dióxido de carbono en la atmósfera de origen antropogénico que podrían alterar el clima, que se quedaron muy cortas a la hora de establecer qué intervalo de tiempo se necesitaría para que en la atmósfera hubiese esa cantidad de gases de invernadero, pero esto nos recuerda que ya a principios del siglo XX existían las bases teóricas para predecir que un desarrollo industrial desmedido podría alterar el clima.


El teorema de Gödel (Ernst Nagel y James R. Newman)

Mayo 18, 2008

De vez en cuando me gusta comentar libros que pueden considerarse clásicos de la literatura científica contemporánea, en uno u otro campo. Este es uno de ellos, tanto por la época que fue escrito, hace ya cincuenta años, como por su contenido. Se trata, como indica el título, de un libro que trata de explicar al profano en lógica y matemáticas los famosos resultados de Kurt Gödel sobre los fundamentos de la matemática.

Lo que demostró Gödel es que hay teoremas matemáticos que son verdaderos que no pueden ser demostrados formalmente. Ahora bien cuando se habla de demostrar formalmente esto tiene un sentido técnico preciso y para ello hay que comprender los conceptos de consistencia y completitud en la demostración matemática. También que a ese tipo de demostración se le imponen ciertas restricciones (como por ejemplo que el número de pasos en la demostración sea finito). Los autores explican paso a paso todas estas cuestiones, explicando los problemas de fundamentos que dieron lugar al teorema de Gödel.

El libro es corto y se lee de un tirón, y ciertamente los autores van al grano en sus exposiciones, sin divagaciones o elucubraciones filosóficas. El comentario de los resultados de Gödel es breve y quizás en lo que más énfasis hacen es en una interpretación correcta de los resultados tratando de evitar el equívoco en el lector. Breves comentarios sobre el punto de vista adoptado por Gödel de un platonismo matemático como respuesta a su teorema y una pequeña reflexión sobre las implicaciones en el desarrollo de inteligencias mecánicas, ponen punto final a la exposición.

A mí no me convence para nada la postura filosófica de Gödel y me encuentro mucho más cómodo con la filosofía de las matemáticas de G.J. Chaitin, que precisamente se interesó por el tema del teorema (y sus aportaciones a la matemática guardan relación con él) tras leer este libro.


El hospital de la transfiguración (Stanislaw Lem)

Mayo 16, 2008

La verdad es que un gustazo reseñar un inédito en castellano de Lem aunque es significativo que siendo su primera novela no estuviese todavía traducida. El veredicto tras la lectura es que Lem hizo muy bien en dejar la literatura realista y dedicarse a la ciencia ficción y las ficciones metaliterarias. ¿Significa esto que esta novela es mala?. En absoluto, es todo lo contrario, sobre todo teniendo en cuenta que es la primera novela del autor polaco. Aunque también hay que tener en cuenta que Lem tuvo que modificar mucho el texto por culpa de la censura y no está claro si eso contribuyó a mejorar o empeorar el resultado.

Curiosamente el argumento no es nada original, se trata del típico viaje a los infiernos, en que el héroe sufre una transformación tras su viaje al inframundo. A eso se refiere el título, e incluso los títulos de los capítulos están puestos con esa intecionalidad. En este caso el viajero espiritual es un joven médico polaco quien tras asistir al funeral de un tío acaba trabajando en un hospital psiquiátrico como resultado de un encuentro casual con un amigo de la facultad. En él irá descubriendo las miserias humanas de los médicos, el drama de los pacientes, y se irá transformando a sí mismo. Toda la acción sucede durante la ocupación alemana de Polonia.

El guía dantesco en el viaje al inframundo es uno de los pacientes del hospital, un poeta loco y excéntrico que ejerce como maestro del joven médico. En sus discursos, a veces geniales, a veces delirantes, encontramos ya la visión del mundo que tan presente está en la obra posterior de Lem, la imagen del ser humano como ejemplo máximo de mediocridad en un mundo dominado por leyes impersonales y azarosas. Claramente aparece aquí la visión del mundo que luego se completaré en el Lem maduro de sus grandes obras de ciencia ficción, así como cierta angustia existencial manifestada en las reflexiones del protagonista.

Pero además, también vemos el hospital como un reflejo de un mundo externo más loco aún que los pacientes. A pesar de sus pacientes, del horror de un psiquiátrico de esa época, y lo anormal del comportamiento de los médicos, es un reducto de la cordura en un mundo sumido bajo el delirio de la guerra y la destrucción. Como pequeños apuntes en la historia, a través de los diálogos del médico con algunos pacientes, vemos como el hospital es un refugio contra el hambre o la persecución nazi, tal que algunos pacientes parecen fingir su locura porque prefieren eso y sufrir el uso de drogas o terapia de shock antes que enfrentarse al destino peor que les aguarda fuera. O las historias que narra el capataz de la estación que son un reflejo de la situación de la clase obrera en esos momentos, terrible sin duda este pasaje. El hospital acaba siendo incluso un refugio para un eminente investigador represaliado por los alemanes.

Sin embargo sabes que tarde o temprano el horror del mundo externo poseerá al hospital y temes por el destino de quienes lo habitan. Aquí el viaje del protagonista culmina en un genuino Aqueronte que muestra lo peor del ser humano, y que da razón a la tesis básica del poeta loco, en realidad el ser humano no es más que mierda (como metáfora de la mediocridad) en un cosmos que le sobrepasa, pero también lo es ética y moralmente. Los pasajes finales son desgarradores, terribles, y en el final se produce la completa transfiguración del protagonista en una escena que en otro contexto nos parecería trivial.

Creo que a los que os emocionáis con una buena lectura os va a gustar mucho esta novela. En mi caso ha habido pasajes que me han emocionado, es un libro que va al interior, a las tripas y que en mi opinión no deja indiferente. A pesar de ser una obra primeriza ya se encuentran en ella algunas de las mejores cualidades narrativas de Lem, aunque no todas. Quizá el primer capítulo de tono costumbrista puede dar una idea equivocada al lector de lo que vendrá luego. Pero el resto es magnífico. Precisamente por eso pienso que Lem hizo mejor en dedicarse a la ciencia ficción en contra de sus preferencias, seguramente, en ella algunas reflexiones que aparecen en este libro en boca del poeta se materializarían mucho mejor. Pero también pudo librarse así de la censura y dar rienda suelta a su creatividad, que ya en esta, su primera novela, se nota bastante.

No es la mejor novela de Lem, aunque me temo que mucho acomplejado de la ciencia ficción o de aquellos que desprecian el género le darán más relevancia dentro de su obra de la que tiene, pero como cualquier libro suyo es una obra de una calidad excelente. Lo que me recuerda la dura y despiadada crítica que el poeta loco hace de los críticos literarios que es genial. Y es un libro que me ha emocionado, algo me pasa pocas veces. Literatura de la buena, aunque algo por debajo del nivel de las mejoras obras de Lem, lo que equivale a decir que muy por encima de la mayoría de los libros que invaden las estanterías de las librerías de leer y tirar, frente a los que seguramente esta pequeña joya pasará desapercibida.