El color de la estrella Sirio
Hoy quiero comentar un pequeño misterio astronómico, o psicológico, ya que depende de las hipótesis que planteemos para resolverlo. No es más que una curiosidad, pero que a mí me hace reflexionar un poco sobre las limitaciones de nuestros conocimientos actuales. Sirio es una de las estrellas más brillantes del cielo, y cómo os podrá confirmar cualquier persona que esté habituada a mirar el cielo nocturno, presenta a la vista un color azulado. Pues bien, un montón de autores de la antigüedad se empeñaron en decir que es una estrella de un color rojizo. Por ejemplo Homero, aunque en su caso es comprensible su error,je,je. Lo malo es cuando otros autores como Séneca o Cicerón, quienes sin duda si observarían de vez en cuando los cielos, mantenían lo mismo. Hasta aquí uno puede pensar que incluso estos eruditos de entonces hablaban de oídas y sin sabe de que estrella hablaban. Pero que lo dijese Ptolomeo son palabras mayores, porque aquí si estamos hablando de uno de los grandes astrónomos de la antigüedad (en las revistas de astronomía en que he leído sobre estas cosas no he encontrado que color asignaba Hiparco a estas estrellas), y no lo hace en un poema, sino en cartas estelares.
Pero este empeño alcanza incluso tiempos más modernos, ya que incluso Voltaire, nada más y nada menos, insiste en el color rojizo de Sirio. La verdad, parece poco creíble que alguien interesado en la mecánica newtoniana como Voltaire, y como todos los ilustrados de su tiempo, con gran interés por las ciencias, no se parase algún día a mirar al cielo en su casa de campo. Y no conociese con precisión las constelaciones. Otra cosa es que la referencia al color fuese errónea pero puesta de forma intencionada para retomar la tradición clásica. Pero hay algo que no cuadra, hablamos de personas que se pasaban mucho tiempo observando el cielo, que lo conocían mucho mejor que nosotros y no estaban limitados por la contaminación atmosférica. ¿Por qué equivocaron en la apreciación del color de la estrella Sirio?.
La solución más simple, aplicando la navaja de Ockham, es suponer que las propiedades físicas de la estrella han variado en unos pocos siglos. Semejante afirmación sería tildada de despropósito por los astrofísicos ya que iría en contra de todos los modelos de evolución estelar. Pero es lo que tiene la navaja de Ockham, que su hoja es muy fina, y cuando se aplica estrictamente uno puede cortarse. Es más de las explicaciones que se me ocurren, desde que todos sean daltónicos a que haya cambiado la percepción del color en los humanos de repente en unos pocos siglos, me parecen muy rebuscadas. De modo que si hubiese que aplicar los argumentos de Hume con respecto a los milagros, habría que quedarse con cambiar toda la astrofísica estelar, porque sería más extraordinaria la explicación fisiológica que la física. Al fin y al cabo, la ciencia ha de atenerse a los hechos puros y duros, y todo eso de los paradigmas, programas de investigación y demás son inventos de los filósofos. Por eso, en algunos casos, conviene ser dogmático en vez de escéptico. ¡Ah que difícil es mantener una coherencia argumental ante las sopresas que nos depara el libro de la Naturaleza!.
Mayo 3, 2008 a las 9:38 pm
¿Y qué decir del mar de color de vino de Homero?
Mayo 4, 2008 a las 6:22 pm
Tras la lectura de las dos entradas, parece claro que los griegos consideraban que el azul y el rojo son tonos del mismo color. No hay, por tanto, ningún error.
(¿No decía Sherlock Holmes que “Una vez eliminado lo imposible…”?)
Mayo 4, 2008 a las 8:11 pm
Eso es. Era inverosímil que Sirio cambiara de color en trescientos años, pero que el mar fuera del color del vino tino en la época de Homero, y desde entonces se haya vuelto azul, eso ya no puede ser.
Mayo 4, 2008 a las 8:12 pm
Pues sí, tal parece que los griegos no tenían muy claro eso de los colores. Me están entrando ganas de investigar a fondo sobre el tema. Aunque también es posible que para ellos el vino tuviese otro color como resultado de los añadidos que le metían. Parece ser que el vino griego llevaba aditivos, de esas plantas que colocan un poco. O así debía de ser, ya que no sabían destilar el licor, y no bebían vino de hielo, así que no cuadra con las referencias de algunos autores clásicos de que con dos vasos de vino se quedaban embriagados. Pero bueno, quizás a los griegos les sentase muy mal el tintorro puro y duro y por eso confundían los colores…
Y bueno, lo malo de la frase de Holmes es cuando no puedes eliminar lo imposible.
Mayo 5, 2008 a las 9:17 am
No descartes tampoco que las variedades de uva fueran distintas a las actuales, y dieran un color más azulado. Por otra parte al atardecer el mediterráneo puede tener un color próximo al morado.
Me parece sumamente difícil confundir el rojo y el azul, están demasiado apartados en el espectro. Incluso un daltónico (yo lo soy) no tendría ese problema: los colores que confundimos son los contiguos, no los opuestos.
Por otra parte, está bastante claro que los griegos usaban la policromía con profusión, en estatuas, en templos, etc. y por cierto que precisamente en los frisos dóricos los triglifos solían ser azules y las metopas rojas, lo cual evidencia que distinguían esos colores ¿no os parece?
Mayo 5, 2008 a las 9:35 am
Por cierto, y quíen dice que era vino tinto…? Lo normal es que fuera blanco, un vino más sencillo de elaborar. Hay vino tinto en Grecia pero el de toda la vida es una mistela blanca… Nosé…… De donde el mar de Homero fuera verde-pis (que es muy frecuente en el Mare Nostrum). Yo no sé si en 2.000 años puede haber cambiado el color de Sirio (desconfíaría de Voltaire, que posiblemente citaba a los griegos, seguro que hay fuentes mejores)… pero los problemas hermenéuticos en los clásicos suelen ser de aupa… Hablamos de transcripciones de transcripciones de las que quedaron dos o tres ejemplares que a veces no se parecen en nada.
Mayo 5, 2008 a las 6:08 pm
Anraman:
Tienes razón, gracias por hacerme la corrección. El azul y el rojo están muy lejos en el espectro, así que si los daltónicos sólo confundís los que están próximos no es una explicación muy convincente, como yo ya sospechaba
.
Sí lo de la uva podría ser si añadimos más porquerías que le cambiasen el color.
Miyazaki:
Lo desconozco. Pero si es un vino blanco no tiene mucha lógica que sea azulado o verdoso, no sé. Me parece que lo más adecuado es hacer referencia a los problemas que se plantean en las traducciones.
Mayo 6, 2008 a las 6:47 am
Curioso problema, la verdad. Otra posibilidad seria que hubiese algo entre Sirio y la tierra que provocase un desplazamiento al rojo de la luz durante el tiempo qu eva de los griegos hasta Voltaire y que posteriormente se hubiese desplazado. Ahora bien, no me preguntes que podría provocar un red-shifth tan grande xD.
Si decidiese meterte en investigaciones históricas te sugeriría que empezas3es por los astrónomos chinos. Estan en el mismo hemisferio, y según que zonaa de China a similar latitud, y eran muy sistemáticos. De hecho China estaba mucho más avanzada que Europa durante la edad media. Eso sí, es posible que se hayan perdido registros en alguna revuelta de cambios de dinastía, pero en fín, por probar. Eso sí, ni la mas remota idea de cómo se hace una investigación histórica de esas, pero la idea de tratar con el gobierno Chino me resultaría muy antipática, por decirlo suavemente.
Mayo 6, 2008 a las 3:54 pm
Recuerdo haber leído en un libro de divulgación (”La máquina pensante” de Jim Jubak, sobre redes neuronales) que sí existen tribus que consideran que el azul y el rojo son el mismo color, pongamos el color “potongo”. Si les das una carta de colores y les preguntas: “¿Cuál de estos tonos representa más fielmente el color potongo?”, entonces unos escogen un tono azul puro y otros un rojo puro.
Esto es como la típica frase de que los esquimales tienen nosecuántas palabras para describir tipos de nieve; eso no quiere decir que si nosotros viéramos dos tipos distintos no reconociéramos que son distintos, simplemente los dos son “nieve” para nosotros.
Otro ejemplo: en francés no hay dos palabras para decir “manta” y “toalla”, solamente “drap” (aunque sí especifican “drap de bain” si lo pide el contexto), y eso no quiere decir que un día se pongan a hacer la cama y metan una toalla en vez de una manta.
Mayo 6, 2008 a las 6:27 pm
freelancescience:
No tengo tiempo para ponerme con una investigación histórica. Pero sí es un tema sobre el que trataré de encontrar alguna referencia. Al menos saber de qué color era el vino de los griegos en la época de Homero y cosas de esas.
Sí los chinos era muy metódicos. Muchos datos sobre pasos de cometas y novas en el pasado proceden de las observaciones de los chinos.
Pedro Terán:
Es un tema apasionante, por un lado está el asunto de la percepción, por otro el del lenguaje.
Podemos preguntarnos entonces, ¿vemos todos el mismo rojo o el mismo azul?. Esta pregunta guarda relación con los problemas más importantes de la epistemología. En varios de sus ensayos sobre ciencia y filosofía Schrödinger pone como ejemplo el problema de los colores para explicar cómo la refutación del solipsismo es la hipótesis metafísica fundamental en que se basa el conocimiento científico.
Mayo 8, 2008 a las 6:09 am
No tengo la menor idea de si estoy diciendo una solemne tontería, pero ¿no tendrá algo que ver en nuestra “percepción” estelar actual la contaminación ambiental, tanto la de mayor cantidad de gases tóxicos que hemos lanzado a la atmósfera como la de luces artificiales que nos rodean? Quiero decir, los cielos de Voltaire y los de los griegos estaban considerablemente más limpios que los nuestros de hoy en día, tanto en Europa como en América, como en cualquier parte del mundo, incluyendo China. ¿No variaría nuestra percepción de colores?
Mayo 8, 2008 a las 5:02 pm
Es un factor que influye sí. Pero sería al revés, para “enrojecer” una estrella imagino que tendría que haber una gran cantidad de aerosoles en la atmósfera (es decir hollín y cosas de esas). Aunque nunca se sabe, a lo mejor antes de la revolución industrial había muchas más porquerías de esas. En estas cosas del clima y la química atmosférica no soy partidario de hacer afirmaciones lapidarias.
Mayo 9, 2008 a las 3:14 pm
en estos días Buenos Aires estuvo bastante contaminada (el humo de la quema del Delta hace un par de semanas, y algo de cenizas del volcán ahora). La luna aparecía más amarillenta-rojiza, lo mismo el sol. Pero fue una contaminación (con el humo) con la cual no tenías más de 5 km. de visibilidad.
Mayo 9, 2008 a las 11:31 pm
He visto en la wikipedia inglesa que el vino de los antiguos griegos era tanto blanco como tinto, pasando por el clarete.
Y bueno, en todo caso yo insisto en que el Mediterráneo es de color parecido al del vino cuando está en el cielo “la aurora de rosados dedos”.
EEEEEEEEHHHHHH!!! Ya lo tengo! Ya sé por qué decían que era rojo.
Para los Egipcios, Griegos, etc. Sirio servía para marcar un momento del año, concretamente el principio del verano (de donde viene la palabra “canícula”, del Can Mayor, constelación de Sirio), porque es cuando empezaba a verse, justo antes de la salida del sol asomaba durante un poquito, para luego ir asomando más y más, hasta que, en el extremo opuesto del año, justo se ponía en el otro lado del horizonte antes de que saliera el sol. Ambos momentos del año los usa (salida de Sirio y puesta de Sirio) Hesíodo en “Los trabajos y los días” para marcar todo su calendario de labores agrícolas.
Entonces, si precisamente los momentos en los que los griegos se fijaban en Sirio era en su salida y en su puesta, entonces también estaría en el cielo… la aurora de rosados dedos!!!
Esto es que la atmósfera de la mañana y de la tarde enrojecerían a Sirio igual que hacen con la luz del sol.
Si pensamos en que los griegos no eran muy de trasnochar y que se levantaban temprano, echando la vista al horizonte por si veían aparecer a Sirio (no se nos olvide que estamos hablando de una cultura fundamentalmente agrícola), para saber a qué altura del año estaban, pues asociarían Sirio a una estrella muy baja en el horizonte y con cierto tono rojizo. Los egipcios igual, no se nos olvide que esta salida de Sirio marcaba nada menos que la crecida del Nilo, y lo mismo con otras culturas.
Mayo 11, 2008 a las 7:56 pm
Anraman:
Me gusta tu hipótesis, mucho, me quedo con ella. Combina bien la física del problema con los datos históricos. Aunque eso explica las citas de los poetas, pero no la de Ptolomeo en su catálogo. Pero también puede ser que tomaran como referencia momentos diferentes de la estrella en el cielo a lo largo del año. Si todo el mundo se fijaba en Sirio cuando más baja está es lógico que un catalogador de estrellas opte por tomar como referencia lo que es más conocido por todos.
JuanPablo:
¿Todavía siguen los efectos de los incendios en torno a Buenos Aires?.
Mayo 11, 2008 a las 9:33 pm
Es que la salida y ocaso de Sirio tenían una importancia tal, que no me cuesta imaginarme a Ptolomeo y otros astrónomos midiendo con exactitud el momento exacto año tras año, ahí a la espera de la aparición de la “lucecita roja”.
Además, pasa una cosa: las estrellas no son como los planetas, no tienen colores demasiado claros, y menos a ojo desnudo, entonces si algún astrónomo por un casual mirase a Sirio en noche cerrada, tal vez no le daría demasiada importancia el hecho de que su color rojizo habitual de las salidas u ocasos pareciese haberse desvanecido. Creo además que a los astrónomos lo que más les interesaba era el transcurso de los planetas por el zodíaco, los epiciclos, los equinoccios, etc. todo esto está centrado en la eclíptica, más que en otro sitio.
Habría que investigar qué es lo que decía de Sirio Hiparco, este sí que estaba dedicado a la catalogación de estrellas, aunque igual consideró el color como algo engañoso y no lo reseñó.
Un aspecto interesante sobre esto: estamos hablando de lo que se consideraban cielos inmutables, morada de los dioses. Tal vez sería arriesgado decir que las estrellas cambiaban de color. Que le digan a Anaxágoras si esto de hablar libremente de los cielos no tenía su peligro…
O si no arriesgado, al menos poco creíble por la cultura que había en aquel momento. A Aristarco no se le hizo demasiado caso cuando dijo aquello de que La Tierra no era el centro del universo ¿no?
Igual yo si hubiera sido astrónomo griego y hubiese descubierto ese cambio de color, hubiera pensado que calladito hubiera estado más guapo…
Es curioso todo este tema, como hay que echar mano tanto de la física como de la historia para solucionar un problema… yo si hubiera sido de ciencias “a saco” no hubiera leído a Hesíodo
Mayo 11, 2008 a las 9:55 pm
Estoy de acuerdo con todo lo que dices. Yo del único autor clásico del que me fiaría sería precisamente de Hiparco, que su clasificación en magnitudes fue excelente.
Es curioso todo este tema, como hay que echar mano tanto de la física como de la historia para solucionar un problema… yo si hubiera sido de ciencias “a saco” no hubiera leído a Hesíodo
Eso pretendía con esta entrada. Crear un debate que entrelazase ambas ramas del árbol del conocimiento humano. Además también podríamos hablar de la historia como una ciencia, o que pretende serlo.
La verdad es que es triste quedarse únicamente en las “ciencias” o “letras”, se pierden tantas cosas buenas al hacerlo. Y es tan importante conocer científicamente qué son las estrellas como maravillarse y soñar con ellas.
Mayo 12, 2008 a las 6:28 am
Tenía entendido que la historia es, efectivamente, una ciencia…
¿Y no será que Sirio se está calentando y por eso ahora se ve azul?
Mayo 12, 2008 a las 10:58 am
La historia podría considerarse una ciencia, sí, pero una ciencia con la que hay que andar con pies de plomo, claro, con todas las ciencias hay que andar con pies de plomo, pero en esta más, y sobre todo en la historia antigua, a ver si me explico.
En primer lugar no es una ciencia experimental y hasta que no se invente la máquina del tiempo nos tenemos que basar en los indicios que nos han llegado del pasado. Y estos indicios son más escasos y menos fiables de lo que parece. Los escritos, por ejemplo. Las obras de muchos autores no nos han llegado, y las que nos han llegado están a menudo incompletas, y otras podrían tener interpolaciones y añadidos hechos posteriormente.
Y en segundo lugar que la historia no siempre ha sido una disciplina rigurosa y se han dado acontecimientos por hechos muy alegremente. Por ejemplo, en la escuela hemos estudiado que la causa de la Edad Oscura fue la invasión de los Dorios. Pues bien, no existe evidencia arqueológica de esta invasión, sólo se sabe que un puñado de ciudadelas aqueas fueron destruidas en esa época, pero no se han encontrado restos de armas, etc. que induzcan a pensar que esa destrucción fue causada por la invasión de un pueblo distinto al aqueo, se han dado hipótesis de una rebelión desde dentro, de una crisis alimentaria o una epidemia, etc.
Entonces ¿de donde viene esto de la invasión de los Dorios? Pues al parecer de una leyenda, la del retorno de los Heráclidas, que se tomaba como un hecho histórico en la Grecia y Roma clásicas, y así se tomó esto de la invasión de los Dorios como algo cierto por los historiadores de los siglos posteriores, hasta que la arqueología puso esto en cuestión.
Digo todo esto porque, en fin, hay lirbos divulgativos, novelas, etc. en las que parece que lo sepamos todo de los griegos, y no es así en absoluto: hay muchas cosas que no sabemos, y las que sabemos debemos mirarlas con mucho cuidado, y esto incluye el color rojo de Sirio. Yo la verdad, más que ponerme a estudiar el tema de qué le ha pasado a Sirio, me centraría en saber qué les pasaba a los griegos, y no dar por hecho alegremente que en aquella época Sirio era de color rojo, lo dijera Homero, Ptolomeo o quien sea.
Mayo 12, 2008 a las 5:55 pm
Laura:
Es muy improbable que una estrella alterase tanto sus propiedades físicas en tan poco tiempo.
Anraman:
Tengo las mismas dudas en lo que respecta a las fuentes, la información siempre es parcial e incompleta. Me parece interesante el ejemplo de los Dorios, porque en él está presente el componente ideológico. Más que en la equivocación basada en una leyenda creo que esos errores proceden de querer buscar determinados orígenes étnicos de la cultura griega diferentes a los de la cultura micénica.
Mayo 12, 2008 a las 6:19 pm
Bueno, en lo de los dorios se han mezclado muchas cosas, para mi todo el asunto de los heráclidas era una de estas típicas leyendas que le venían bien a los propios dorios, entendidos como tales los que hablaban el dialecto dorio, es decir los habitantes del Peloponeso, especialmente a los espartanos, que ya sabemos como las gastaban, y justificaban su militarismo diciendo que eran descendientes de Heracles, destinados a dominar Grecia, etc.
En lo de la ideología, supongo que te refieres a los historiadores alemanes que en el siglo XIX dieron mucha relevancia a esto de los dorios, suponiéndoles emparentados con los pueblos germánicos, y compartiendo sus virtudes: grandes guerreros, disciplinados, orgullosos de su raza, etc. Eran unos tiempos en los que había mucho nacionalismo en esto de la historia, se buscaban remotos orígenes ilustres para este u otro país, rozando o incluso cayendo de lleno en aquello de las “razas superiores”. Y ya vimos las consecuencias de todo aquello…
La verdad es que es un ejemplo más de por qué la historia debe de tomarse con mucho cuidado. Afortundamente desde la segunda mitad del siglo XX se está aplicando a la historia el tratamiento crítico y escéptico que la disciplina merece. Lástima que este estpíritu crítico todavía no haya llegado del todo a las escuelas, a la divulgación y a la narrativa histórica.
Mayo 14, 2008 a las 5:14 am
Bueno, tienes razón con respecto a las consideraciones que se le deben tener a los historiadores del pasado. Los historiadores de la segunda mitad del siglo XX, sin embargo, han realizado una labor titánica, “limpiando” los hechos y relatos que nos legaron los anteriores. Una ventaja ha sido, desde ese punto de vista, la globalización: científicos de todas partes del mundo intercambian conocimientos, descubrimientos y hasta reflexiones y se diluyen los nacioanlismos o los etnocentrismos. O tal vez sea sólo un espejismo, yo qué sé.
Me quedo con tu teoría anterior.
Mayo 16, 2008 a las 10:42 pm
Anraman:
En lo de la ideología, supongo que te refieres a los historiadores alemanes que en el siglo XIX dieron mucha relevancia a esto de los dorios, suponiéndoles emparentados con los pueblos germánicos, y compartiendo sus virtudes: grandes guerreros, disciplinados, orgullosos de su raza, etc.
Exacto, a eso me refería. Pero no únicamente los alemanes, también los anglosajones, y más tarde franceses, belgas, etc. El racismo pseudocientífico era una forma muy conveniente de justificar el colonialismo, si a eso le unimos esa vena romántica germánica o de cualquier otra cultura europea, tenemos una fermento para lo que sucedió.
Laura:
a labor titánica, “limpiando” los hechos y relatos que nos legaron los anteriores. Una ventaja ha sido, desde ese punto de vista, la globalización: científicos de todas partes del mundo intercambian conocimientos, descubrimientos y hasta reflexiones y se diluyen los nacioanlismos o los etnocentrismos.
Pues yo creo que ha sido al contrario, hay una mayor pluralidad de racismos y entnocentrismos, pero son, si cabe, más fuertes que antaño. Y precisamente los son por su diversidad, ya no tenemos sólo el europeo blanco, tenemos el de la supremacía negra, amarilla, y verde fosforito si se tercia. De hecho hay un revisionismo cultural desde todas las vertientes, y cada uno defiende la superioridad de su cultura o de su terruño sobre los demás.
Mayo 16, 2008 a las 11:29 pm
¿Tú crees? ¿No te parece que se ha establecido más bien una especie de pesos y contrapesos que vuelven más interesante y, tal vez, más certera la información histórica y sus interpretaciones?
Mayo 17, 2008 a las 12:07 am
Hay un exceso de “entropía”. Hay demasiadas fuentes contradictorias entre sí, y cada vez más, con menos pretensiones de objetividad. Por supuesto siempre es mejor contar con varias interpretaciones de un mismo acontecimiento histórico, y diferentes análisis de la información existente, pero al final hay más confusión que búsqueda de la verdad y la objetividad.
Junio 19, 2008 a las 8:17 pm
Una observación interesante sobre el mar de color de vino…
Junio 21, 2008 a las 12:43 pm
Pues sí, es interesante. Bien podría haber aplicado la navaja de Ockham con esta cuestión. Pero si lo hubiese hecho no habría salido un discusión tan apasionante
.
Julio 6, 2008 a las 10:28 pm
la estrela de sirio es de color azul
Julio 6, 2008 a las 10:29 pm
jejejej sorryy la estrela de sirio es de color blanca