El hospital de la transfiguración (Stanislaw Lem)

La verdad es que un gustazo reseñar un inédito en castellano de Lem aunque es significativo que siendo su primera novela no estuviese todavía traducida. El veredicto tras la lectura es que Lem hizo muy bien en dejar la literatura realista y dedicarse a la ciencia ficción y las ficciones metaliterarias. ¿Significa esto que esta novela es mala?. En absoluto, es todo lo contrario, sobre todo teniendo en cuenta que es la primera novela del autor polaco. Aunque también hay que tener en cuenta que Lem tuvo que modificar mucho el texto por culpa de la censura y no está claro si eso contribuyó a mejorar o empeorar el resultado.

Curiosamente el argumento no es nada original, se trata del típico viaje a los infiernos, en que el héroe sufre una transformación tras su viaje al inframundo. A eso se refiere el título, e incluso los títulos de los capítulos están puestos con esa intecionalidad. En este caso el viajero espiritual es un joven médico polaco quien tras asistir al funeral de un tío acaba trabajando en un hospital psiquiátrico como resultado de un encuentro casual con un amigo de la facultad. En él irá descubriendo las miserias humanas de los médicos, el drama de los pacientes, y se irá transformando a sí mismo. Toda la acción sucede durante la ocupación alemana de Polonia.

El guía dantesco en el viaje al inframundo es uno de los pacientes del hospital, un poeta loco y excéntrico que ejerce como maestro del joven médico. En sus discursos, a veces geniales, a veces delirantes, encontramos ya la visión del mundo que tan presente está en la obra posterior de Lem, la imagen del ser humano como ejemplo máximo de mediocridad en un mundo dominado por leyes impersonales y azarosas. Claramente aparece aquí la visión del mundo que luego se completaré en el Lem maduro de sus grandes obras de ciencia ficción, así como cierta angustia existencial manifestada en las reflexiones del protagonista.

Pero además, también vemos el hospital como un reflejo de un mundo externo más loco aún que los pacientes. A pesar de sus pacientes, del horror de un psiquiátrico de esa época, y lo anormal del comportamiento de los médicos, es un reducto de la cordura en un mundo sumido bajo el delirio de la guerra y la destrucción. Como pequeños apuntes en la historia, a través de los diálogos del médico con algunos pacientes, vemos como el hospital es un refugio contra el hambre o la persecución nazi, tal que algunos pacientes parecen fingir su locura porque prefieren eso y sufrir el uso de drogas o terapia de shock antes que enfrentarse al destino peor que les aguarda fuera. O las historias que narra el capataz de la estación que son un reflejo de la situación de la clase obrera en esos momentos, terrible sin duda este pasaje. El hospital acaba siendo incluso un refugio para un eminente investigador represaliado por los alemanes.

Sin embargo sabes que tarde o temprano el horror del mundo externo poseerá al hospital y temes por el destino de quienes lo habitan. Aquí el viaje del protagonista culmina en un genuino Aqueronte que muestra lo peor del ser humano, y que da razón a la tesis básica del poeta loco, en realidad el ser humano no es más que mierda (como metáfora de la mediocridad) en un cosmos que le sobrepasa, pero también lo es ética y moralmente. Los pasajes finales son desgarradores, terribles, y en el final se produce la completa transfiguración del protagonista en una escena que en otro contexto nos parecería trivial.

Creo que a los que os emocionáis con una buena lectura os va a gustar mucho esta novela. En mi caso ha habido pasajes que me han emocionado, es un libro que va al interior, a las tripas y que en mi opinión no deja indiferente. A pesar de ser una obra primeriza ya se encuentran en ella algunas de las mejores cualidades narrativas de Lem, aunque no todas. Quizá el primer capítulo de tono costumbrista puede dar una idea equivocada al lector de lo que vendrá luego. Pero el resto es magnífico. Precisamente por eso pienso que Lem hizo mejor en dedicarse a la ciencia ficción en contra de sus preferencias, seguramente, en ella algunas reflexiones que aparecen en este libro en boca del poeta se materializarían mucho mejor. Pero también pudo librarse así de la censura y dar rienda suelta a su creatividad, que ya en esta, su primera novela, se nota bastante.

No es la mejor novela de Lem, aunque me temo que mucho acomplejado de la ciencia ficción o de aquellos que desprecian el género le darán más relevancia dentro de su obra de la que tiene, pero como cualquier libro suyo es una obra de una calidad excelente. Lo que me recuerda la dura y despiadada crítica que el poeta loco hace de los críticos literarios que es genial. Y es un libro que me ha emocionado, algo me pasa pocas veces. Literatura de la buena, aunque algo por debajo del nivel de las mejoras obras de Lem, lo que equivale a decir que muy por encima de la mayoría de los libros que invaden las estanterías de las librerías de leer y tirar, frente a los que seguramente esta pequeña joya pasará desapercibida.

4 comentarios para “El hospital de la transfiguración (Stanislaw Lem)”

  1. Laura Dice:

    ¿La consideras tan valiosa por su contenido específico -retratar un segmento de la historia polaca desde su punto de vista más interior y humano-, por sus virtudes narrativas, por la poca o mucha originalidad del argumento, o porque no es un típico “best-seller”? Me ha entrado curiosidad al leer esta entrada. :)

  2. instan Dice:

    No es un típico best-seller. No es original, pero sí que tiene virtudes narrativas objetivas.

  3. pads Dice:

    el otro día lo tuve entre mis manos en la FNAC, me sorprendió ver un Lem inédito, y, además, que no tratase la ciencia ficción. Tras este artículo, creo que lo voy a anotar en La Pila

  4. instan Dice:

    Es curioso que los libros más fáciles de encontrar de Lem son precisamente los que son ciencia ficción genuina.

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