Hay tres libros que me parecen las referencias fundamentales en lo que la búsqueda científica de la vida extraterrestre se refiere, y este es uno de ellos. En este caso me parece que es fundamental porque es uno de los primeros que hace un enfoque general del estudio de la vida extraterrestre, y lo que es más importante, trata de hacerlo analizando la vida en el contexto cósmico. Tras haberlo leído puedo ya afirmar que todos los argumentos básicos en que se fundamenta SETI ya están presentes en él, y poco se ha avanzado desde entonces.
Se trata de una edición en inglés de un libro escrito en primer lugar en ruso por Shklovskii y revisado y ampliado por la mano de Sagan. Eso hace que se produzca un interesante balance entre los dos autores que es lo que le da su carácter de clásico del campo, y que también consigue que un libro escrito hace algo más de cuarenta años no haya perdido interés. Porque en contra de lo que pueda parecer no está desfasado.
En él se organizan y se estructuran de forma coherente toda una serie de trabajos previos que aparecieron en la literatura científica durante esa década (la década de oro de la exobiología podría decirse) y cuyos contenidos seguramente sonarán a muchos lectores de ciencia ficción. Eso no significa que el libro sea meramente especulativo, y cuando es posible se emplean argumentos cuantitativos, teniendo siempre como punto de partida los datos astrofísicos de que disponían los autores. Aquí me parece importante destacar que estamos ante dos investigadores que provenían del mundo de la física, aunque los intereses científicos de ambos divergían, si bien tenían un interés común por la vida extraterrestre.
El que sea antiguo podría significar que se trata de un texto desfasado y que tiene poco interés, pero no es cierto. Está claro que, como todos los libros de este estilo, el nivel de conocimiento del Sistema Solar de entonces está muy alejado del actual y de hecho Sagan siempre hizo referencia en sus ensayos a cómo le entusiasmaba haber participado en primera persona en la revolución del conocimiento asociada al empleo de las sondas interplanetarias. Pero si uno lee con atención se da cuenta de que esto es irrelevante para los argumentos de los autores, ya que no hacen especulaciones innecesarias fuera del grado de conocimiento de los planetas de que disponían, que ya permitía desechar ciertas hipótesis sobre la existencia de vida en ellos. Por otro lado que no tuviesen en cuenta posible hábitats para la vida que entonces no se consideraban no refuta sus conclusiones.
Pero la parte de la vida en otros sistemas estelares no ha perdido interés, y tampoco se nota tanto el desfase en el nivel de conocimientos astrofísicos, ya que ya entonces las teorías sobre evolución estelar estaban suficientemente avanzadas como para no cometer errores de bulto. Menos aún se pueden poner en duda las exposiciones sobre la utilidad de las ondas de radio en la comunicación interestelar o el empleo de canales ópticos. Y las reflexiones sobre el empleo de sondas en la colonización interestelar o el análisis de los términos de la ecuación de Drake siguen siendo en buena medida válidos. Realmente en cuarenta años sólo hemos pasado del primer término en la ecuación, a tener una estimación razonable del segundo (el número de sistemas planetarios en la galaxia) a través de cotas establecidas por la detección de planetas extrasolares.
Pero lo mejor del libro son las especulaciones calenturientas de Shklovskii pasadas por el filtro de Sagan. Por ejemplo la fascinante sugerencia de que los satélites de Marte podrían ser de origen artificial, tema al que se dedica todo un capítulo. Y no hay que dejarse engañar, los argumentos son muy sólidos y están basados en los datos disponibles entonces, aunque ahora sabemos que no es así gracias a los datos de las sondas sobre la composición de estos cuerpos y sobre la dinámica de sus órbitas, pero no es una idea tan descabellada como parece. También especulan sobre la civilización sumeria y cómo podrían interpretarse las leyendas sobre su fundación como un ejemplo de como podría ser un contacto con civilizaciones extraterrestres en el pasado histórico, aunque dejan muy claro que es un hipótesis que no consideran.
Aquí hay un detalle que me parece interesante, y por lo que el libro tiene gran interés. Este tipo de especulaciones de extraterrestres en el pasado eran muy queridas tanto por escritores de ciencia ficción como académicos soviéticos. En el primer caso está claro por qué, pero en el segundo seguramente eran forzadas por el ámbito en que vivían. Desde el punto de vista de la censura política soviética toda teoría delirante pero que pudiese dar una interpretación materialista de las religiones o mitos era bienvenida y fomentada, a sabiendas de su falsedad, por motivos ideológicos. Esto seguramente influía que en ámbitos científicos en donde tal tipo de sugerencias descabelladas darían la risa no fuesen criticadas con énfasis.
Encuentro muy interesante la parte política del libro, incluso fascinante. Shklovskii hace unos comentarios muy pertinentes sobre las chorradas que algunos decían en nombre del materialismo dialéctico en contra del estudio de la vida extraterrestre, o cómo el socialismo podría considerarse como una alternativa social que podría interpretar de otro modo la cuestión de las civilizaciones extraterrestres. Y también como Sagan muestra su punto de vista sobre estos temas. Pues ambos autores tratan de buscar un balance entre los sistemas de pensamiento dominante en sus países.
Para terminar lo que me parece más interesante de este libro. Es un ejercicio de algo que se ha perdido en la ciencia, de pura imaginación y creatividad, de la exposición de ideas. Pero ojo, las especulaciones se tratan como eso, y se sabe en todo momento cuándo hay datos sólidos y cuándo no. Esto es algo que se nota en los artículos sobre vida extraterrestre de esa época, sus autores no tenían miedo de especular, de imaginar. Esto ya no es así, ya no hay publicaciones científicas así, la ciencia ha perdido su imaginación y se ha vuelto muy antipática. Si alguien propusiese ahora cosas como las hipótesis de trabajo de Shklovskii se lo comerían vivo, o peor aún, guisado en uno de esos infames platos de los cocineros deconstructivistas. Y no creo que sea porque ahora sabemos más, sino porque la mentalidad de la comunidad científica es diferente.

Mayo 21, 2008 a las 8:45 pm
Cualquiera diría que te ha gustado, eh.
Mayo 22, 2008 a las 2:04 am
Interesante saber que hubo una contraréplica “seria” a los von Deniken y demás en el boque comunista.
Cóm mera hipotesis de trabajo laposiblidad de visitas aliens a la tierra en épocas pasadas (sean históricas, prehistoricas en tiempos homínidos o anteriores) me parece totalmente válida. Lo único potencialmente problemático que le veo al asunto es que se admitan resultados traidos por los pelos (magufería astroarqueológica) o que se busque con motivos pseudoreligiosos. Pero en sí, la posibilidad de vistas aliens durante los más de 350 millones de años de vida sobre la tierra, parecería una posibilidad bastante plausible.
Mayo 23, 2008 a las 4:32 pm
hay otro libro interesante, en la misma línea, yanqui, de los ‘50. No me acuerdo el autor, pero hay otra versión con Asimov como coautor.
Igual, creo que el cambio de mentalidad no ocurrió en la comunidad científica, sino afuera, en los que rodean a la comunidad. Un ejemplo (muy relacionado con esto), el principio antrópico: compará lo que dicen los físicos de primera línea con lo que dicen ciertos divulgadores y amantes de la ciencia.
Mayo 24, 2008 a las 1:45 pm
Gorinkai:
Pues sí, creo que se me nota bastante y no he podido disimularlo
. Tras haber leído bastantes libros sobre el tema uno afronta uno como este desde una perspectiva de lector diferente.
Freelancescience:
En fin, a mí me aburren bastante ya ese tipo de teorías y me parece que no hace falta gastar neuronas en rebatirlas. Principalmente porque suelen ser absurdas sus formulaciones y si hay personas inteligentes y sensatas que se las creen no creo que podamos convencerlas de lo contrario con los argumentos habituales.
Como bien dices la visita extraterrestre en el pasado, presente o futuro sería más que probable si realmente existen civilizaciones capaces de desplazarse a grandes distancias (mi duda radica aquí). Es un tema apasionante sobre el que podría estar hablando durante horas porque se suman mi escepticismo sobre que existan tales civilizaciones con las ideas sugerentes que podrían explicar por qué no vemos restos de sus actividades. Pero claro, una cosa es suponer eso, y otra muy distinta ver actividad extraterrestre en cualquier piedra rara de Perú o a partir de que cierto señor que paseaba por el campo vio una bola de fuego moverse por el cielo…
Juan Pablo:
De Asimov sólo conozco su mejor libro de divulgación científica, que trata precisamente de este tema Civilizaciones extraterrestres . Pero es de finales de los setenta, supongo que te refieres a otro más antiguo escrito seguramente cuando todavía era profesor de bioquímica.
Los otros dos libros que considero los imprescindibles en este campo son el de la conferencia CETI editado también por Sagan y uno de Cameron con artículos de primeros de los sesenta sobre vida extraterrestre. Como libros técnicos o no estrictamente de divulgación popular. Porque mi preferido es La conexión cósmica de Sagan. Me recuerda bastante precisamente a este de Sagan y Shklovskii.
Mayo 24, 2008 a las 2:51 pm
Ahí lo busqué. El que decía es “Habitable planets for man” (de S. Dole) y “Planets for man” the Dole y Asimov, se pueden bajar de la rand, en la sección de clásicos.
Mayo 25, 2008 a las 6:36 pm
El libro de Dole es muy interesante, seguramente lo reseñaré en el blog. El otro no lo conozco aunque lo consultaré a ver. Gracias por la información JuanPablo.