Este libro es en parte culpable de la elección de mis estudios universitarios. Siempre tuve de niño interés por la ciencia, pero creo que si la física me atraía más que otras disciplinas científicas fue resultado de la traumática experiencia de enfrentarme a este libro. Imaginad a un niño pequeño que está comenzando a leer y que con insaciable curiosidad examina esos objetos llamados libros y piensa que algún día podrá comprender todo lo que hay aparece, esos mundos de maravilla. Y que ese niño, repito que apenas ha comenzado a aprender a leer tebeos y poco más, en el primer o segundo año de primaria, se encuentra de repente con un libro lleno de formulones rarísimos. Eso tiene que ser impresionante y hacer crecer la llama de la curiosidad en su interior.
Con el paso del tiempo ese niño fue aprendiendo más y más cosas, leyendo más y más cosas, y este misterioso libro se le seguía resistiendo. Ya de adolescente, una primera parte de la edición que tenía en su casa era de otro libro de divulgación del mismo autor y lo entendía, más o menos. Pero los formulones seguían resistiéndose, y así acabo estudiando física, pensando que eso haría de piedra de Rosetta y podría descifrarlo. Y finalmente, pudo entender el significado de lo que allí aparecía, no sólo lo que representaban las fórmulas, sino lo que significaban. Seguramente su satisfacción fue tanta como la Champollion cuando descifró los jeroglíficos egipcios.
Como os podéis imaginar ese niño era yo, y ahora tengo incluso dos ediciones de este magnífico texto de Einstein que comprendo perfectamente. Lo que no es ninguna hazaña ya que los textos de este genial físico son una delicia. En este caso se trata de unas conferencias de introducción a las teorías especial y general de la relatividad, con algunos añadidos interesantes del trabajo de Einstein en el campo unificado o de la resolución del problema cosmológico. Como digo da gusto leer a Einstein por su claridad, precisión, el manejo que hace de los argumentos heurísticos y la profundidad de sus razonamientos en la interpretación física de la teoría.
Aunque se trata de un texto técnico. También existe un libro de divulgación de la relatividad del propio Einstein que en otra ocasión comentaré. Pero aún siendo técnico puede seguirse muy bien la exposición si se maneja el álgebra de los tensores ya que la presentación es muy buena. La parte que más me gusta es la que habla de las ideas del espacio en la física prerrelativista o la aplicación que hace Einstein del principio de Mach al que denomina el problema cosmológico.
Todo un clásico de la física realmente imprescindible y que toda persona interesada por la física debería de tener en su biblioteca. Ha sido reeditado hace pocos años en la colección Austral, así que se trata de un libro barato y nada difícil de conseguir.

Junio 3, 2008 a las 11:31 am
hola trasgu, instan, yo que sé, eso.
te he dejado una cosa en mi blog
¿que no te pega? anda yaaaaaaaaaaaaaaaaa, las malas lenguas.
saludillos.
Junio 3, 2008 a las 5:26 pm
¡Hola!
. A mí me pegan muchas cosas, soy una persona multifacética, y parece que eso se refleja también en el blog
.
Junio 4, 2008 a las 9:28 am
Junio 6, 2008 a las 6:47 am
Resulta ser que en un anexo al final del “Introducción a la Ciencia” de Isaac Asimov hay un simplificado desarrollo matemático de como se llega al “E=mc2″. Gozosa sensación entender, cuando a uno se le explican los misterios así de claro… y aún más admiración ante la genialidad de quien se le ocurrió tal cosa por primera vez.
Luego ya lo de las Relatividades es cosa más esotérica. Casi tanto como porqué el blog de Áspid ya no es de Áspid… pero todos acabamos sabiendo que es el de Áspid y ya.
Un saludo.
Junio 7, 2008 a las 11:16 am
La relatividad puede introducirse con poco aparato matemático, de hecho se puede introducir ya en el bachillerato, y la verdad se puede hacer extensamente. Si lo que se busca es entender el significado geométrico de la teoría es cuando hay que recurrir a matemáticas más avanzadas, pero para las ideas básicas no. Incluso se puede introducir el principio de equivalencia como base de la relatividad general. Y precisamente los argumentos heurísticos son los mejores. Solamente con un problema de un disco giratorio y el concepto de contracción de longitud Einstein ya argumentaba que el espacio-tiempo podría estar curvado por acción de la gravedad.