Estaba escuchando en una emisora local recomendaciones de libros por parte de una colaboradora de una librería, en la que por cierto, suelo comprar libros. Uno de esos libros era uno de divulgación de Javier Negrete sobre los griegos, y he aquí que la librera nos dijo que de este autor estamos acostumbrado a leer, ¡novela histórica!. Eso sí, después de reflexionar qué decía, no sea que pronunciar las palabras fantasía o fantástico provoque la aparición de algún sarpullido. Parece mentira que alguien se se supone que vive de vender libros desconozca que el porcentaje de libros de novela histórica de Negrete es pequeño comparado con aquellos de temática fantástica, y por los que ha ganado premios tanto de literatura fantástica como erótica.
Pero es lo de siempre. En otra librería, hace un par de meses, podía escuchar como uno de los empleados venía a decirla a una chica que claro los libros esos de Martin son fantasía y que eso es peor literatura que la novela histórica, así por las buenas, sólo por ser de dicho género.
Es bastante cabreante tener que escuchar esas cosas que les dicen a los clientes o el relegar los libros a esos rincones, como apartados de los demás. Que no se vean mucho. Entre otras cosas porque quienes leemos literatura fantástica también los somos y ya está bien que se nos trate como a clientes de segunda, porque para cobrar no tienen problema ninguno en no hacer distinciones entre clientes. Parias, pero para lo que interesa, no.
Escrito por Instan
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