Paradojas temporales y universos paralelos

Uno de los temas recurrentes dentro de la ciencia ficción es el de las paradojas temporales. Una de las soluciones que en la ficción se han considerado es la inclusión de universos paralelos de modo que la paradoja se resuelve mediante un desplazamiento a otro universo, o mediante su creación como resultado de la acción que crea la paradoja.

Los universos paralelos son compatibles con la Física, incluso algunos físicos afirman que algunas teorías implican necesariamente su existencia. Pero hay que tener cuidado a la hora de qué marco teórico considerar para justificar su introducción en una historia de ciencia ficción ya que no en todos los universos paralelos podrían justificar la eliminación de la paradoja.

El error más común en la ciencia ficción y en buena parte de la divulgación científica es que emplea una mala interpretación de la interpretación de la mecánica cuántica de Hugh Everett de los estados relativos. Más conocida como la interpretación de muchos mundos. En ella el problema del colapso de una superposición de estados en un proceso de medida se resuelve mediante la introducción de diferentes historias para diferentes observadores, de modo que cada uno sólo percibe un resultado pero se tiene un conjunto de historias del sistema físico en que se dan todas los posibles resultados. De ahí, y como resultado de la propia terminología de Everett se pueda deducir la existencia de un conjunto de universos, asociado cada uno de ellos con una medida. También se puede plantear un escenario de muchas mentes en vez de muchos mundos, si bien este tiene menos interés para la ciencia ficción (aunque podría analizarse desde ese punto de vista la interesante novela de Dick Aguardando al año pasado).

Pues bien, a la interpretación de Everett se recurre para resolver las paradojas. El hecho de matar a tu abuelo crea un nuevo universo, o como creo que sería más correcto tu historia acontece desde otro momento en otro universo de lo existentes. Uno de los mayores defensores de la interpretación de muchos universos, David Deutsch, sugiere que en realidad el número de universos (que puede ser infinito) es constante y las historias se reparten entre los universos disponibles. Pero esto no puede ser así, precisamente por una de las claves de la propia interpretación.

La estructura matemática de la mecánica cuántica implica que si tomamos por cierta la existencia de tales universos múltiples todos ellos viene regidos por una única ecuación de evolución cuántica, es decir, el conjunto de universos forman un todo. Modificar radicalmente la naturaleza de uno de ellos implica hacerlo con la de todos. Y esto es así tanto para un viaje en el pasado como para un viaje a un univers simultáneo en el tiempo. Precisamente en La llegada de los gatos cuánticos de Frederick Pohl el viaje de un universo paralelo a otro implica un efecto de rebote que al final tiene bastante importancia en la novela, que además es una magnífica y divertida parodia. Por lo tanto en principio los universos de Everett no resolverían la paradoja.

En principio porque siempre se puede buscar alternativas en el sentido de que desde un comienzo el colectivo de universos ya incluya el efecto de la paradoja, pero ojo, no como una introducción posterior. Además existen pueden existir otro tipo de universos paralelos cuya existencia se puede deducir de las cosmologías inflacionarias, según las cuales podría haber burbujas de espacio-tiempo muy alejadas de nosotros en un universo infinito, en las cuales, como resultado de que nuestro estado físico es finito, existan copias de nosotros. Es decir hay una mucha muchedumbre de universos en los cuales un clon mío está escribiendo esto, y otros en los que no se me habría ocurrido soltar semejante redundancia en esta frase. Pero en realidad son universos independientes y una cosa sería viajar a uno de ellos en nuestro pasado, y otra muy distinta viajar al pasado en el nuestro.

Esto no invalida a la solución de los universos paralelos como una aceptable científicamente para introducir en una historia de ciencia ficción sobre paradojas temporales. Simplemente hay que ser prudente al introducirla. Una novela en que se utilizan los universos paralelos cuánticos para explicar los efectos de los viajes en el tiempo es Las naves del tiempo de Stephen Baxter, una de las pocas en que se tiene en cuenta el importante asunto de la conservación de la energía.

13 comentarios para “Paradojas temporales y universos paralelos”

  1. Egan Dice:

    si tomamos por cierta la existencia de tales universos múltiples todos ellos viene regidos por una única ecuación de evolución cuántica, es decir, el conjunto de universos forman un todo. Modificar radicalmente la naturaleza de uno de ellos implica hacerlo con la de todos.

    Demasiado bonito lo pintaba el libro de Deutchs, je, je, ya nos has aguado la fiesta.
    El caso es que no dejo de leer interpretaciones favorables a la posibilidad de alterar uno de estos universos sin que en el nuestro pasara nada, entre ellas, como no, la del cuerdista Michio Kaku. Pero claro, si todo parte de una ecuación única… Lo de las burbujas espacio temporales ya suena demasiado alejado y hostil.

    La solución tendrán que encontrarla seres de consciencia artificial como los de la Polis Kanishi esa, de la novela de Egan, que tienen sobrado tiempo y recursos, je, je…

    Un saludín

  2. Instan Dice:

    Es que cada uno vende su moto. A mí lo que me hace gracia de los libros de divulgación es que siempre se “olvidan”, curiosamente, de lo inconveniente.

    Es un tema con el que estoy sensible porque uno flipa leyendo literatura científica. Leer un artículo u otro sobre tal o cual tema es como pasar de la noche al día. Y en temas especulativos vale, pero en campos técnicos o cuando hay números y medidas por medio. Es mareante hacer un estado del arte de lo que sea.

    Yo es que tengo más la mentalidad de los gleisner colonizar y modificar todo por el espacio con métodos a lo Dyson.

  3. sim Dice:

    Otra solución (burda, pero que funciona) es la de Regreso al Futuro… que te vas desdibujando de la foto, te quedas agilipollado y te autocolapsas por anemia esencial según se modifica la secuencia causal. A fin de cuentas, no hay tanta gente viajando en el tiempo…

    Igual lo que cambia es el pasado, entonces hay un presente y n universos/dimensiones pasados distintos, casi me parece más sensato.

  4. knut Dice:

    Es un tema precioso este, ains, de esos en los que apetecen unas cervezas y altramuces, jejeje.

    La verdad es que me ha enmarcado tu texto muy bien en el problema, hasta ahora lo veía más en términos leibtnitzianos me temo.

    Tal y como lo describes el multiverso en su conjunto es un todo en su formalidad, por lo que cualquier alteración substancial de cualquiera de ellos los afectaría a todos.

    Cuando Leibtniz hablaba de múltiples mundos decía que antes de la creación Dios había barajado a todos los universos posibles, cada uno de ellos un universo composible, coherente en su mismidad y factible en su posibilidad. Estos universos serían muy semejantes unos entre otros si se comparan en cercanía pero no así en puntos distantes entre sí. En unos podría haber conejos y en otros muchos no. Pero en esencia cada mundo es también uno, es completo y coherente, por eso son llamdos composibles, todos ellos llenos y completos (me repito pero es importante)

    La diferencia está en el fondo en que L. establece una cosmovisión en el que sólo llega a existir uno de ellos, el que Dios en su moral infinitamente compasiba decide que exista por ser el mejor de los posible. Pero y si no es así, y si no hay una intervención divina en absoluto o esta nada tiene que ver con lo que entendemos. ¿Y si todos los universos composibles existieran de facto a la vez?

    Digo todo este rollo porque cuando contemplamos el multiverso como un todo orgánico siempre acaba por salirnos al paso la jodida predestinación, ¿no? Vamos que la coherencia del universo viene dada en virtud a su totalidad y que precisamente por ella no es posible el cambio arbitrario. La esclavitud se llama ahora Lo Posible, la libertad óntica acaba en el momento en el que sólo se ejecutará y evolucionará lo composible, lo que no atenta contra la coherencia. ¿Cuál sería entonces el abanico de posibilidades? La diferencia es que todo lo que podemos cambiar debe estar certificado apriori por la coherencia global del modo en el funciona el multiverso. Se podrá cambiar aquello que sea Posible cambiar, algo que para nosotros los seres finitos puede ser interesante, pero que en términos metafísicos no deja de ser también un Destino.

    Y en otro orden de cosas, todo esto manda al carajo o si acaso lo relega a lo relativo, el principio de individualidad, esa suerte de carácter óntico impreso en cada cosa. Somos elementos repetibles y en ese sentido más formales que materiales, es algo así como decir que sí al alma pero quitándole todo el encanto. Como un cierto tipo de programa que se ejecuta donde es posible pero que al poder ser copiado pierde toda especificación material para convertirse meramente en una herramienta formal. Tenemos alma, sí, pero sin el menor encanto, juas juas juas.

    Al final va a ser que habitamos en un Cosmos que debiene de un modelo informático de otro, como las pajas mentales de Egan…

    Sólo Dios sabe lo mucho que ansío la nómina de Junio, sin ella no hay Diáspora que valga, y tengo un mono que bien podría llamarse gorila.

    Salud!

  5. knut Dice:

    Ah!

    Aprovecho para reivindicar a Baxter, para mi el ideal del mínimo que debe cumplir una novela hard. Unas novelas serán mejores que otras y ninguna es por sí misma una obra maestra, pero todas ellas dan diversión y sentido de la maravilla a patadas.

    Las Naves del Tiempo es estupenda, para mi fue una sorpresa gigante puesto que esperaba la habitual “continuación” comercial de un clásico y me encontré un Hard disfrutable en términos de aventura cósmica épica que me dejó irremediablemente colgado.

    Es una pena que sea un autor menos conocido y reconocido que otros.

  6. Instan Dice:

    Sin duda es un tema fascinante que me interesa mucho últimamente, y es mencionarme al filósofo alemán y me entusiasmo. Sí que es muy interesante su visión sobre los múltiples mundos, sobre todo porque se puede dar una interpretación como la que comentas.

    En realidad el sistema de Leibniz es tremendamente coherente y sistemático, y probablemente sea una de las metafísicas más completa. E incluso que mejor se puede reconciliar con la Física. Creo que la clave está en mantener su doctrina pero olvidándose de Dios o de la moralidad de su elección.

    Sobre el tema del Destino, o en términos científicos el determinismo desde un punto de visa matemático, hay algo muy interesante. En la interpretación de Everett el conjunto de todas las historias es completamente determinista, ya que está regido por la ecuación de Schrödinger, que es lo más determinista que se puede encontrar en la física.

    Sin embargo, uno no puede saber a qué historia pertenece, de ninguna manera, hasta haber efectuado una medida para comprobar qué miden los aparatos. Es decir, reproduce el caracter probabilístico de la cuántica ortodoxa en la medida de que existe un azar esencial cuando tenemos en cuenta la perspectiva de una de las historias. Pero realmente nosotros sólo estamos en uno de esos universos, y hay otros yoes, y todos somos incapaces de predecir si el espín será este o aquel, sólo podemos hacer un cálculo de probabilidades y luego medir.

    Esto me parece muy interesante, ya que da mucho juego a la hora de determinar qué es realmente el Destino.

  7. knut Dice:

    Leibnitz es uno de los filósofos más honrados que he tenido la suerte de leer. Para mi la Teodicea es probablemente el libro de filosofía que más me ha emocionado. De hecho creo que de existir un “espíritu científico” lo encarna este honorable señor, honrado como pocos a la hora de exponer a un “enemigo”, curioso, dialogante, y pese a lo que se pudiera suponer viendo el peso de Dios en su filosofía tremendamente abierto de mente.

    El determinismo (dejemos Destino por sus implicaciones teológicas) es muuuucho más interesante visto desde esta perspectiva dónde va a parar. No sé algo así como el cambio que se da con Darwin, en la que la evolución se desprende absolutamente de lo teleológico, de los finalismos y “sentidos” aprioristicos.

    Pero tengo una cuestioncilla que seguro aclaras en tu sapiencia: desde la perspectiva del multiverso como un Todo ¿cómo queda entonces el tiempo? Es obvio que el determinismo este no es el mismo que se asienta en la base de la causalidad, la intrusión de lo “plausible” deja obsoleta la lógica causal clásica, no porque deje de funcionar al completo sino porque no es realmente descriptiva del proceso.

    Lo posible implica una lógica ¿modal?, una multiplicidad de marcos de referencia y una ramificación de los “sucesos” brutal… Pero qué resulta entonces realmente lo determinista. ¿Ese Todo se da acutalmente en una misma realidad compacta y “presentual” (para entendernos)? ¿Ver la realidad completa y de golpe no sería algo así como estar ante un Aleph borgiano?

    Ains!

  8. Egan Dice:

    Yo también planteo una cuestioncilla a Instan, je, je, Y es que, y según siempre el inefable Michio Kaku, físico divulgador televisivo y telegénico, je, je, aquella famosa conjetura de protección cronológica de Hawking aún no se ha visto demostrada, a pesar de su aparente sentido común.

    Y por tanto, nuestro pobre abuelo sigue estando en peligro, esté en el remoto universo del pasado que estaba cuando era joven, con lo cual también lo estamos nosotros, joer

    ¿Sabías algo de esta peligrosa posibilidad?

  9. Instan Dice:

    Knut:

    Pues no te sé responder. Para empezar habría que disponer de una teoría cuántica relativista de dicho multiverso, y que tenga en cuenta la gravedad, cosa que no existe.

    Sí puedo conjeturar que en una teoría cuántica de campos se plantea (hablando en términos “filosóficos”) el tiempo como un ser y no como un devenir. La razón, la estructura geométrica del espacio-tiempo en una teoría relativista, y que las ecuaciones son simétricas ante inversión temporal. Es decir, podría plantearse una especie de Doctor Manhattan que pudiese percibir el conjunto.

    Pero para poder responderte deberían de estar resueltos los problemas más importantes de la Física, ser un físico teórico profesional, y además, interesado por cuestiones metafísicas. Algo imposible, me temo, en todos los universos imaginables por nosotros.

    Egan:

    Claro. Lo que plantea Hawking no es un resultado formal. Viene a decir que cuando se tienen en cuenta efectos cuánticos para todas las soluciones de la relatividad general que permiten el viaje en el tiempo, este se vuelve impracticable. Evidentemente como un resultado general y fundamentado en bases físicas o matemáticas rigurosas no está demostrado.

    Parece que no es fácil lo de viajar en el tiempo, pero de momento, aunque sea con una probabilidad pequeña, nuestro abuelo sigue en peligro.

  10. Sim Dice:

    No he leído drectamente a Leibniz, pero entiendo que el problema de los mundos pensables en la mente de Dios responde, no a solucinar los problemas físicos, sino a salvar el principio de omniscencia de Dios. Si todo lo sabe, pero nada determina, debe haber concebido todas las opciones posibles.

    En cuanto al tiempo, un idealista, yo mismamente, diría, que es una entidad lógica, una condición de posiblidad del entendimiento, una ilusión necesaria… Y hasta ahí puedo leer, porque el resto es noumeno

  11. knut Dice:

    Sí, ciertamente, pero no sólo es una cuestión de salvar la omnisciencia. En realidad su argumentación se centra en un triple aspecto. La omnisciencia, la bondad de Dios y la libertad.

    Es precisamente la cooperación de los tres aspectos en Dios lo que genera el mundo. En cierto sentido L es una contestación a Descartes, y al igual que con Spìnoza, ambos respondes a D. desde un asumir seriamente buena parte de sus posturas. El universo físico se rige por leyes precisamente porque es absurdo que un Dios “de verdad” tenga lanecesidad de intervenir continuamente en el mundo. Pero a su vez esto plantea cuestiones interesantes. Dios no puede hacer cualquier cosa, su omnipoder debe cumplir unas reglas precisas, hay aspectos que no puede realizar por absurdos. Los universos son entonces composibles, determinados en su naturaleza por el hecho de que no pueden menos que establecerse unas relaciones entre ellos de posibilidad.

    Efectivamente Dios Piensa los infinitos mundos posibles pero estos son organismos composibles, coherentes en sus partes y nunca paradójicos. Y en cierto sentido está obligado a pensarlos a todos: llenar su mente de todo lo posible, toda convinación que Pueda realizarse.

    Como la voluntad de Dios es infinitamente libre o literalmente si se prefiere, debe haber algo que motive a que Dios efectivamente haya elegido un mundo como existente únicamente, esto es su Moral: que es infinitamente bueno.

    En cuanto a lo del tiempo, aunque en muchos aspectos me tira el idealismo que es cosa mala, no me convence nunca la explicación en términos de ilusión. Pero menos que sea una ilusión y al mismo tiempo una condición de posibilidad. Adoro a Kant pero no me sirve. Mucho menos el apelar a lo nouménico, precisamente porque se establece una división formal entre el conocer y el ser, entre epistemología y ontología tan brutal que al final parecen justificarse uno a otro sin que sepamos realmente distinguirlos.

    Por decirlo de otra manera, tengo la sensación de que es una solución que plantea el problema con resultado, o sea una trampa. Lo que sé del mundo es aquello que me permiten mis categorías congnoscitivas, mis posibilidades y límites, pero más allá de eso no puedo decir gran cosa de la Realidad En Si. Joer, siempre he interpretado que esto supone el cepillarse de partida la misma posibilidad de que efectivamente tengamos un contacto “cierto” con el mundo. Tengo fe en que el noúmeno es cognoscente, pero no en que el conocimiento de una cosa sea necesariamente la cosa misma, jejeje

    (corto que viene el jefe)

    Salud!

  12. sim Dice:

    El tiempo en Kant tiene una función de anclaje entre conocimiento y objeto (noumeno).
    Ahí empiezo a perderme, pero más o menos tiempo y categorías participan de un “algo” común (al menos en la Crítica de la Razón Pura). El hombre se molió el magin derivando las categorías del tiempo y viceversa para establecer que “son dos caras de lo mismo”. Ahí se funda y se limita la validez del conocimiento (Para Kant, conocimiento científico, of course). La garantía de objetividad del cto. es el tiempo. Fichte y posteriores se emplearon a fondo en destruir ese vinculación entre conocimiento y objeto y en “demostrar” que las categorías son formales.

    Enfín, gracias por el off-topic y Viva Leibniz.

  13. Instan Dice:

    Curiosamente el otro día en un test chorra de esos de Facebook me salía Kant, como filósofo que me representaba. Aunque bueno, antes había hecho otro en el que me salía Locke. Qué cosas.

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