Estamos en la celebración del solsticio de verano y una vez más toca una entrada sobre el tema. Ciertamente las fiestas de San Xuan son una herencia de las tradiciones paganas acondicionadas por la religión cristiana. Y siempre se puede analizar por qué se celebra el alcanzar cierto punto de la órbita de la Tierra. Sin embargo este punto astronómico tiene una gran importancia para los humanos, ya que en una cultura agrícola es un importante hito, y es, además, una muestra de la existencia de ciclos periódicos y predecibles que afectan a la cosecha.
Desde una moderna sociedad posindustrial podría pensarse que esto es algo de otros tiempos, pero también ahora somos dependientes de los ciclos de las cosechas como antaño, pues los ciclos climáticos y astronómicos siguen siendo fundamentales a pesar de nuestro avance científico. Lo que me lleva a la falsa confrontación entre los mitos y leyendas y el conocimiento científico. En contra de lo que muchas veces se comenta el conocimiento del origen de las estaciones como resultado de la inclinación del eje de rotación de la Tierra y el tipo de órbita en torno a Sol, no sólo no resta importancia a la celebración del solsticio, sino que le da un sentido más trascendente. A medida que conocemos más sobre la Naturaleza quizá somos menos complacientes con el papel que nosotros tenemos en ella, pero no deja de ser igual de fascinante, mucho más, en mi opinión, que aquella poblada de dioses y seres de leyenda.
Y en este año 2009 no puedo evitar hacer mención a las dos importantísimas conmemoraciones que estos días personalmente me parecen más adecuadas que nunca. Se está celebrando el año internacional de la Astronomía ya que hace cuatrocientos años Galileo Galilei enfocó por primera vez un telescopio hacia los cielos. Pero me parece más importante que el mismo año Johannes Kepler publicase sus dos primeras leyes sobre el movimiento orbital de los planetas, leyes que explican en parte el origen de las estaciones. El trabajo de los dos fue el comienzo de una Astronomía moderna gracias a la cual conocemos todas las leyes físicas involucradas en la explicación de los ciclos estacionales. No obstante Kepler aún practicaba la Astrología, creo yo que más porque de algo tenía que comer que por convicción, si bien es cierto que creía en la influencia de los astros en el devenir de los asuntos humanos. Y seguramente para él serían importantes estos días, y más si conociese lo que ahora nosotros sabemos sobre el tema.
Pero mucho más importante es otro hito fundamental en la instauración de la mediocridad de lo humano en el Cosmos. Este año tenemos un doble aniversario, por una parte se cumplen doscientos años del nacimiento de Charles Darwin; y por otro ciento cincuenta de la publicación de su obra cumbre. Creo que Darwin es uno de los cinco grandes pensadores de todos los tiempos, y su figura científica y humana cada día me resulta más fascinante. Con él se apuntala el programa filosófico iniciado por los astrónomos. Pero también era un gran naturalista consciente de los ciclos y los principios subyacentes tras ellos.
Quizás desde Darwin ya no podamos considerarnos como el centro de la creación, pero eso no significa que no podamos interpretar los viejos mitos y leyendas desde otra perspectiva, más lúcida y más lúdica, pero que no olvida su origen y su desarrollo. Por eso, a pesar del escepticismo con que uno debe afrontar estos días, siempre mantengo algo del carácter mágico de estos días, en un sentido literario. Y estoy convencido que de existir un gran arquitecto universal, o los antiguos dioses paganos pero no antropomórficos, se sentirían contentos de aquellos que desde nuestro escepticismo y estricta visión científica celebramos estos días.
Escrito por Instan
Este es el cartel de la AsturCon 2009, obra de Sagar Forniés. Como se puede apreciar en él, es una premonición de lo que va a suceder esos días en Xixón, una invasión de piratas frikis de todo pelaje. Espero veros formar parte de la horda piratesca.
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