El que los fans consideren con un irreflexivo entusiasmo clásicos del género de ciencia ficción obras que no merecen tal calificativo induce cierto escepticismo a la hora de enfrentarse a uno de ellos. En mi caso, además, algunos considerados como tales me decepcionaron considerablemente. Por otro lado, hay novelas y antologías de relatos que han sido víctimas de forma sistemática de un olvido por parte de lectores y editores, y eso hace que algunos verdaderos clásicos pasen desapercibidos.
Creo que esta novela de Farmer cae dentro de la segunda categoría. Es un clásico si se analiza en el contexto en que fue escrito, y como obra precursora de movimientos y tendencias en el género. ¿Pero lo es porque ha soportado el paso del tiempo?. Yo creo que sí, que en contra de lo que a veces se ha dicho esta novela ha envejecido muy bien. También creo que han de comentarse otros aspectos de la trama diferentes al que hicieron famoso este libro.
En ella se nos presenta una sociedad del futuro en la que la mitad de la población mundial está sometida a una teocracia surgida tras una guerra apocalíptica. El escenario que presenta Farmer no sólo sigue siendo verosímil, sino que lo es más hoy en día que cuando escribió la novela. Además se asegura colocar la acción en un futuro lo suficientemente lejano. Esto le permitió hacer al autor una crítica muy ácida de ciertos aspectos de la sociedad americana en el momento en que escribió su novela, como el puritanismo, la hipocresía, la caza de brujas, etc. Sin embargo esa crítica está lo suficientemente bien presentada como para ser mucho más general, y podamos aplicarla a todo tipo de sociedad teocrática, que no está muy lejos, por cierto de algunas sociedades contemporáneas (véase el caso de Irán, por ejemplo).
En este entorno asistimos a las peripecias de un mediocre estudioso de la lingüística que por una serie de acontecimientos acaba siendo parte de una expedición interestelar. Aquí está otro de los grandes aciertos de la novela, ya que nos presenta un ámbito de investigación científica tan especializado en donde son necesarios generalistas expertos capaces de traducir la información procedente de un ámbito a otro, dentro de una misma disciplina científica. Se trata de una cuestión que ya planteaba el matemático polaco Stanislaw Ulam en la época en que Farmer escribió la novela, y que creo que hoy, ya es una realidad. Realmente el crecimiento exponencial de las publicaciones científicas ha superado las previsiones de los autores de ciencia ficción.
La parte central de la trama acontece en el mundo extraterrestre en donde el protagonista se relaciona con diversos habitantes del planeta, lo que conduce a que mantenga una relación sentimental que fue incapaz de mantener con su propia mujer en la Tierra. Y en la historia es fundamental el entorno, el mundo tan falsamente parecido a la Tierra del siglo XX, pero que en verdad es completamente alienígena.
Un mundo alienígena completamente verosímil, y en donde Farmer juega con maestría con algunos tópicos de la biología. De hecho lo que parece la pifia más clara y evidente de la historia, en realidad no lo es, y si bien todo está llevado a unos extremos científicamente poco creíbles, no dejamos de estar ante una verosímil extrapolación de nuestro conocimiento sobre el mundo de los insectos y la evolución. Este detalle me parece que bien pudo ser una broma del autor a los lectores quisquillosos que le buscan tres pies al gato en el fundamento científico de las historias de ciencia ficción. Y por último, Farmer nos presenta un caso de parasitismo realmente fascinante.
Como decía al comenzar creo que el paso del tiempo no le ha sentado tan mal a la novela, y que para el lector actual aún mantiene bastante interés la historia, y al menos gana bastantes puntos si lo comparamos como otras novelas de la misma época. Es una lástima que ninguna editorial se anime a reeditarlo cuando en el mercado hay obras que huelen infinitamente más a naftalina que esta, por lo menos, entretenida e interesante novela de unos de los autores clásicos del género.

Noviembre 12, 2009 a las 10:00 pm
De Farmer me gustó mucho la primera novela del Mundo del Río, aunque nunca he leído nada más de él. Desde luego, era un hombre con ideas muy interesantes.
Noviembre 16, 2009 a las 6:11 am
De Farmer he leído todos los libros de la saga de “mundo del rio”, y algunas otras cuyos títulos no recuerdo, con alienígenas sueltos por la tierra originando las leyendas de los monstruos clásicos (vampiros y demás).
Me parece un autor bastante entretenido y que escribe muy “normal” como para que lo encuadren en la “new wave” (me enteré de esa inclusión a posteriori, yo nunca hubiese creído posible tal cosa).
Para mi es un ejemplo de cómo escribir CF respetuosa con la ciencia sin ser especialmente ducho en ciencias. Por otro lado me parecía una persona razonablemente culta, pero sin llegar a resultar pretencioso.
En fin, definitivamente si lo consideraría un clásico, o casi. Un pena su reciente fallecimiento.
Noviembre 16, 2009 a las 5:14 pm
padawan:
La saga no la he leído, comencé a leer uno de los últimos y no me entusiasmó, así que lo dejé. Y el primero lo ha sacado la Factoría, así que hasta que no salga en otra editorial o se salde no lo pienso comprar. Espero que lo pueda encontrar en alguna biblioteca.
freelancescience:
Creo que te refieres a las novelas de “la bestia”, la verdad la que he leído me parece fantástica, muy divertida y original. Sobre lo que comentas de ser encasillado dentro de la new wave, se hace más, creo yo, por las temáticas de sus historias que por estilo de narración. Realmente buena parte de la new wave no cae en los excesos.
Sobre su relación con la ciencia, estoy de acuerdo con lo que comentas.