La Biblioteca del Siglo XXI de Stanislaw Lem

Mi autor favorito es Stanislaw Lem. No sólo porque me gustan sus obras, sino porque también me sirvió para salir de mi propio sueño dogmático (parafraseando a Kant) en diferentes ámbitos, desde el epistemológico al estético asociado con la literatura. Si bien todos los libros de Lem son clásicos, algunos de ellos merecen una mención especial. Aunque sus obra emblemática es Solaris, y mi preferida La investigación, existe una serie de ellas que son mucho más accesibles al lector no habituado a leer ciencia ficción. Se trata además de una serie de experimentos literarios muy interesantes, que en la opinión de Lem marcaban una vía que debía de haber adoptado la ciencia ficción, y otros géneros de la literatura más afines.

Aquí se enmarca la Biblioteca del Siglo XXI que consta de una serie de falsos ensayos que abordan multitud de temas artísticos, científicos y filosóficos. Bien sea como reseñas de obras inexistentes, prólogos de libros del futuro, falsos informes técnicos o conferencias, son una genuina y verdadera obra de ensayo y reflexión donde un travieso Lem juega con las ideas y conceptos aprovechando la libertad creativa que aporta la literatura.

Ahora que Impedimenta ha recuperado el último de los volúmenes que quedaban por estar disponibles en nuestras librerías, ya tenemos accesible toda esta obra en castellano. La componen Vacío perfecto, Un valor imaginario, Provocación y Golem XIV. Yo también incluiría El castillo alto, pues si bien en un principio es una biografía de infancia, Lem la utiliza para hacer algo muy similar a lo que hace en el resto de los libros.

En lo que se refiere a los contenidos mucho podría comentarse, pues se podría elborar toda una enciclopedia con lo contenido en estos libros. Tenemos desde reflexiones sobre el Holocausto y el terrorismo, diferentes reflexiones sobre la creación artística, la crítica literaria, el papel del ser humano en la naturaleza, el azar, la inteligencia artificial, el futuro de nuestra especie, la naturaleza de la cultura, entre otras. Lem se aprovecha del hecho de hablar en la voz de otros autores para mezclar puntos de vista personales con alocadas y gamberras propuestas que él mismo no se toma en serio, pero que hacen meditar al lector.

Es una magnífica forma de conocer a Lem el filosófo, pero también al narrador, pues es capaz de manejar los diferentes estilos necesarios para cada obra, incluso los de diferentes falsos autores con soltura y maestría. Aquí es donde podemos apreciar lo versátil de su prosa, que en el conjunto de su obra se manifiesta en la variedad de estilos en sus novelas, desde el kafkiano, al irónico, al serio o a la búsqueda del sentido de la maravilla en el lector. Por todo eso, y mucho más, Lem hubiese sido un más que merecedor ganador del Premio Nobel de Literatura, y su olvido es uno de los más flagrantes en el siglo XX.

Finalmente, en lo que se refiere a las obras individuales de la Biblioteca del Siglo XXI en la medida de mi disposición y tiempo las iré subiendo a este blog.

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2 comentarios to “La Biblioteca del Siglo XXI de Stanislaw Lem”

  1. Héctor M Says:

    A mi lo que me intriga (entre otras cosas, ciertamente) de estos autores como ejemplarmente Borges pero también Lem, estos autores, como decía, transfronterizos y además en un género ya particularmente híbrido y a matacamino entre la filosofía y el arte como es la ficción literaria, lo que me intriga, como quería decir, es por qué se comunican literariamente y no mediante un ensayo, o directamente una obra filosófica.

    Creo que si entendiera esto, vislumbraría por qué la literatura no es (o no lo creo, mejor dicho) una mera distracción bastarda a situar en los arrabales del conocimiento colonizado por la magna ciencia.

    Por lo demás y centrándome ya en el post, me parece ésta una obra harto recomendable y lo dice alguien, ojo, no particularmente devoto de Lem por cuanto me recuerda a un Borges desencantado…pero esa es otra historia

  2. Instan Says:

    Planteas una cuestión muy interesante Héctor M, para la que no tengo respuesta, pero que yo me pregunto también. En este caso creo que porque ellos mismos perciben que la ficción pseudoensayística les permite decir cosas que en un ensayo filosófico no podrían. Creo que esto es muy evidente en Lem, y está presente también en Borges, aunque menos. Pero esto es una percepción mía y pura especulación.

    En cualquier caso estas obras de Lem y algunos de los cuentos de Borges me parecen que son cotas de la reflexión filosófica, y realmente ejercen como ensayos metaficcionales, si se me permite emplear esta terminología.

    En cuanto a lo que comentas sobre Lem, me parece interesante el adjetivo que emleas, pues yo lo considero como un “ilustrado desencantado”, y aquí precisamente es donde veo la mayor distancia con Borges (cuya influencia más o menos Lem reconocía).

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