Archivos de la categoría ‘Ciencia ficción’

Clásicos cutres de la ciencia ficción

abril 22, 2014

En este blog no suelo tratar este tipo de cuestiones, pero creo que a veces un poco de divulgación sobre el género de la ciencia ficción no viene mal. Sobre todo cuando nos encontramos con listas sobre las mejores novelas de ciencia ficción como la aparecida recientemente en Jotdown. Por qué dicha lista es realmente mala y bastante poco profesional ha sido explicado de una forma contundente por Kaplan en Literatura en los talones, y en este sentido no tengo mucho que añadir. Bueno, salvo comentar, para más escarnio que incluso la cosa llega hasta el punto de incluir Yo, Robot, que no es una novela, sino una antología de relatos, con lo que uno tiene la duda de si el autor de la lista siquiera era consciente de esto al redactar su texto, quizá como consecuencia de no haber leído la obra.

Pero todo esto no merecería mucha atención por parte de los expertos en ciencia ficción si no fuera por un peligro que va asociado con este tipo de listas. Se trata de la inclusión en una lista de los diez mejores de un género que ha dado centenares o miles de títulos en diferentes idiomas, de obras que aunque son relevantes dentro del género es dudoso que merezcan el calificativo de clásicos, y desde luego no deben estar en el top ten de los mejores. En una lista que parte de autores del XIX y llega hasta los de nuestros días ausencias como la de autores del tipo de Olaf  Stapledon resultan si cabe más graves, que la inclusión en la lista de títulos mediocres.

En esta lista hay dos libros que considero relevantes en la ciencia ficción pero que no merecen estar en una lista de los mejores: El juego de Ender y Mundo Anillo. Me cuesta hablar de ellos como clásicos y prefiero denominarlos clásicos cutres, porque son citadas en listas de este tipo pero realmente no tienen el empaque para ser considerados clásicos. Aunque la cuestión de gustos es subjetiva, no lo es tanto la existencia en ciertas obras de algunos elementos que hacen que dichas obras adquieran trascendencia dentro el género de la ciencia ficción. Puede discutirse si el Dune de Herbert o Los propios dioses de Asimov son o no buenas novelas, si nos gustan o no, pero en ellas están presentes esos elementos. De hecho a mí me parece Dune una obra que no merece tanto bombo, no me parece para tanto, pero entiendo porque sin embargo sí podría merecer estar en una lista de los imprescindibles de la ciencia ficción. Del mismo modo, soy un gran fan de la obra de Dick y sin embargo considero que Sueñan los androides no puede, objetivamente, incluirse en una lista de las diez mejores novelas de ciencia ficción de cualquier tiempo, aunque otras novelas de Dick sí. Y la propia elección del término imprescindibles en vez de mejores por mi parte ya lleva implícita la adopción de una postura en esto de las listas. Pero no es ese el que me parece el asunto principal a debatir aquí.

Este es el peligro que percibo que tiene la inclusión de los clásicos cutres en las listas de “lo mejor del género”. Pues hacerlo puede suponer la pérdida de muchos lectores potenciales, como resultado de llevarse una impresión muy equivocada sobre lo que es la ciencia ficción. Pues “si esto es lo mejor de la ciencia ficción cómo será lo mediocre” es una afirmación que bien podrían hacer muchos neófitos en la ciencia ficción tras sufrir la lectura con algún título de la lista. O aún pasándolo bien con la lectura, llegar a pensar que tal o cual novela no es para tanto, como sucederá con muchos que prueben con cosas como Contact de Sagan, que escribía como Dios como ensayista y divulgador, pero que como novelista dejaba mucho que desear. Y aquí recurro a mi experiencia personal.

Durante mis años de adolescencia era uno de los muchos lectores ocasionales de ciencia ficción. No era mi género predilecto pero me gustaba, aunque no tenía un conocimiento más que superficial más allá de nombres como Asimov o Clarke y algunos autores de ciencia ficción juvenil más desconocidos. Y el gusto por autores como Asimov, Verne o Wells ya me venía de antes, de mi infancia. Pero durante mi etapa universitaria, en la que la visita a las bibliotecas era bastante habitual decidí introducirme más de forma sistemática en los clásicos del género de ciencia ficción para ver si merecería la pena dedicarle mucha más atención que hasta entonces.

Ingenuo de mí, hice lo peor que puede hacerse, buscar listas de clásicos por los medios disponibles entonces (la red estaba en pañales) y los chascos que me llevé con algunos mal llamados clásicos fueron importantes. Aunque no fueron muchos, cuando ahora lo recuerdo me doy cuenta de que podrían haberme quitado completamente las ganas de leer ciencia ficción para siempre, más allá de dos o tres autores que no me habían defraudado en el pasado. Por aburrimiento, por falta de interés por lo que contaban, y en algunos casos por ser libros que entonces me parecían malos.  En parte esto se debía a que los que recomendaban, ya fueran conocidos que te hablaban de ese libro, libros o ensayos en los que se hacía referencia a la ciencia ficción, o las nacientes páginas web no muy especializadas, lo hacían desde un conocimiento superficial del género. Y entre las diversas fuentes se realimentaban. Es lo que pasa cuando se habla de oídas y centrándose más en películas que en libros, como parece que ha pasado con la lista de Jotdown.

Pero aún profundizando más no está uno libre de encontrarse con clásicos cutres y las listas “a lo Barceló” hacen más daño que bien. De hecho son más peligrosas porque en estos casos el incauto concede una autoridad al autor de la lista de turno y el efecto del chasco puede ser amplificado. Si los expertos recomiendan ese tipo de libros como los imprescindibles, poco margen queda para la duda. Luego uno descubre que hay otros expertos con otros gustos, afortunadamente. Pero en mi caso cuando llegué a las listas más decentes e interesantes como la de Pringle o la coordinada por Julián Díez que comenta Kaplan ya había pasado por la lectura de las mejores obras de Stanislaw Lem, Ursula Le Guin o Phillip K. Dick, y valoraba subgéneros como la ciencia ficción hard por los cuentos cortos de Clarke o algunas novelas de Frederick Pohl. Esas listas, y posteriormente lugares como Cyberdark, me sirvieron para buscar obras interesantes de autores de la new wave o del slipstream. Pero por ensayo y error ya llevaba una buena base de lecturas a mis espaldas. Aunque por los pelos había pasado la fase de enfrentarme a clásicos cutres y ya intentaba afinar las fuentes para mis futuras lecturas.

Que  siguiera leyendo ciencia ficción más allá de Asimov creo que fue debido a que tuve suerte de encontrarme con autores como Lem o Dick bastante pronto, incluso la buena influencia resultado de leer algo de ciencia ficción española. Afortunadamente, antes de terminar cansado de leer clásicos cutres y dejar para siempre el género. Una diferente elección em unas pocas compras en saldos o en las bibliotecas podrían haberme alejado para siempre del que ahora es mi género literario preferido.

Por eso creo que cuando los aficionados a la ciencia ficción nos encontramos con listas como la que citada al principio de esta entrada no debemos quedarnos callados y dejarnos vencer por la pereza de no tratar un tema tantas veces desarrollado en el pasado. Pues tenemos que pensar en toda esa gente que no conoce el género, y que tiene curiosidad por él, sobre todo ahora que este vive un buen momento en lo que se refiere a la ficción cinematográfica y televisiva. Bien que merece la pena el esfuerzo, porque para otro tipo de discusiones y polémicas, bastante estériles por otra parte, bien que se moviliza el fandom. Qué menos que hacerlo para defender la calidad literaria del género que no está bien representada en la lista de Jotdwon.

Mundos dentro de mundos

abril 16, 2014

El título de esta entrada se corresponde con el de uno de los números de Los 4 Fantásticos de la etapa clásica de Stan Lee y Jack Kirby, pero también representa una curiosa y extraña hipótesis sobre la constitución del Universo. La expresión data del siglo XIX y se debe al físico George Stoney, pero la mejor exposición de la idea quizá sea la de Carl Sagan en el libro de Cosmos:

Hay una idea extraña, atrayente, evocativa, una de las conjeturas más exquisitas de la ciencia o la religión. Es una idea totalmente indemostrada; quizás no llegue a demostrarse nunca. Pero excita enormemente. Se nos dice que hay una jerarquía infinita de universos, de modo que si penetramos en una partícula elemental, por ejemplo un electrón de nuestro universo, se nos revela como un universo enteramente cerrado. Dentro de él, organizadas como el equivalente local de galaxias y estructuras más pequeñas, hay un número inmenso de otras partículas elementales mucho más diminutas, que a su vez son universos en el nivel siguiente, y así indefinidamente: una regresión infinita hacia abajo, sin fin. Y lo mismo hacia arriba. Nuestro universo familiar de de galaxias y estrellas, planetas y personas, sería una única partícula elemental en el siguiente universo superior, el primer paso de otra regresión infinita.

Una idea con un recorrido peculiar y cuyo origen está más bien en el pensamiento mágico que en el científico, en la metafísica basada en el hermetismo que en la ciencia rigurosa. Pero a pesar de saber sus poco científicos orígenes, aún puede atraer la imaginación a aquellos que compartimos con Sagan una visión racional del Cosmos, heredera de los antiguos jónicos. Quizá sea por la gran carga poética que contiene esta visión de mundos dentro de otros mundos.

Dänikenismo en el mundo del cómic

marzo 24, 2014

Teniendo en cuenta que la moda cultural en torno a la creencia en una intervención extraterrestre en el origen de la humanidad por parte de unos Cosmonautas de la Antigüedad (en este bitácora emplearé esa aberración terminológica de alienígenas ancestrales), el dänikenismo, comenzara hace más de cuatro décadas y aún perdura, no es extraño que nos encontremos con múltiples referencias en ámbito de la narrativa literaria y el cine. Sobre todo en el caso de este último, medio principal de difusión de los arquetipos culturales contemporáneos.

A todos nos vienen a la cabeza varios ejemplos de películas o series que recurren a esta temática, algunas de calidad, otras no tanto. Pero esa influencia también alcanza el mundo del cómic y aquí quiero reseñar brevemente dos ejemplos, que además me parecen obras muy notables.

El primero de ellos resultará muy evidentes a los aficionados al cómic clásico de superhéroes, ya que fue obra del gran Jack Kirby. Por supuesto me refiero a su serie de Los Eternos, la que aparentemente adapta las tesis de Erich von Dániken. Y digo aparentemente, porque en realidad el interés de Kirby por la temática de los Cosmonautas de la Antigüedad venía de mucho antes, y ya en 1957 podemos encontrar referencias en el relato La cara de piedra que podéis encontrar en la magnífica antología que recientemente ha editado Diábolo de La Biblioteca Simon & Kirby.

Pero a pesar de ello podemos decir que Los Eternos sigue los esquemas básicos de las tesis dänikenianas, aunque siempre desde el particular punto de vista del Rey, en el que aspectos como la idea de evolución cósmica o la interpretación reduccionista de la mitología, desde un punto de vista tecnológico, están muy presentes. Por si fuera poco, y como Kirby ya había hecho con El Cuarto Mundo añadió algún que otro elemento propio del folklore de lo paranormal de la época, como las desapariciones misteriosas.

También el mundo del cómic español encontramos esa referencia a los dioses extraterrestres del pasado, mezclada con elementos de la cultura popular, en concreto en el Superlópez de JAN. Y precisamente en una de las mejores aventuras del superhéroe barcelonés (para mí, de hecho, la mejor): La Caja de Pandora. En ella asistimos a un tour de force narrativo donde se hace mención a la confusión por parte de los humanos entre dioses y extraterrestres, pero con algunas diferencias importantes con respecto al enfoque planteado por Kirby, más allá de la presencia de elementos humorísticos y paródicos presentes en las historias de Superlópez.

Una es la asociación de los extraterrestres protagonistas con la moda de los OVNI, y de hecho algunas de las naves que aparecen en la historieta se corresponden cono modelos clásicos de platillos volantes. Pero más importante me parece el desligar el origen de la humanidad con la intervención de los extraterrestres, quienes simplemente recalaron en la Tierra huyendo de su planeta destruido por la guerra. Y precisamente encontramos aquí otro tópico de la ciencia ficción más pulp, la identificación del cinturón de asteroides como los restos de un planeta destruido en el pasado.

Pero lo mejor de la historieta de JAN es su rigor en la caracterización de los dioses de diferentes panteones y su engarce en un entorno de ciencia ficción. De hecho el propio tebeo se puede considerar como una buena introducción a la mitología y sus personajes para el público más joven.

Todo esto hace que en la historia de JAN la trascendencia esté ausente, y de hecho hay toda una declaración de intenciones al respecto por parte del autor en lo que se refiere a la explicación final sobre el origen y significado de la Caja de Pandora. Aquí el enfoque es completamente diferente al de Kirby quien sí que intentaba dar un sentido más cósmico a su visión de una hipotética intervención extraterrestre en el pasado de la humanidad.

Lo interesante es que comparando la obra de dos autores tan distintos encontramos elementos comunes, y son precisamente estos los que surgen de la cultura popular, como los platillos volantes o las referencias a las desapariciones misteriosas, o temas recurrentes de la ciencia ficción pulp.

Mis propuestas para los Ignotus 2014

marzo 21, 2014

Con las votaciones de la primera fase de los premios en perspectiva, aquí os reseño mis propuestas, que se centran en mi producción literaria de este año, y unas pocas más en algunas categorías. Así, en la categoría de relato mi propuesta es mi «Adversus Techgnosticas Haereses» dentro de la antología Más allá de Némesis. En esta categoría también podrían incluirse cualquiera de los demás relatos presentes en dicha antología, pues son todos excelentes, aunque yo me quedo con «No estamos solos» de Eduardo Vaquerizo. Y como os podéis imaginar, y esta es una percepción independiente de haber participado en ella, creo que el candidato más sólido para mejor antología en esta edición es precisamente Más allá de Némesis.

Y por supuesto, en la categoría de libro de ensayo tengo que recordaros Jack Kirby. El cuarto demiurgo con cuya elaboración he disfrutado y que ha dado lugar a la creación de varios embriones de obras de ensayo posterior que espero ver algún día también editadas. La ciencia ficción presente en la obra de Kirby tiene una entidad propia, es una visión muy particular del género y por eso creo que ha de tenerse muy en cuenta un estudio sobre ella, aunque lo que yo más destacaría de ella es el enfoque diferente que he tratado de presentar sobre este autor capital dentro de la cultura popular del siglo XX. Y por supuesto también recomiendo la magnífica ilustración de Felicidad Martínez para el ensayo, muy acorde con el espíritu del texto.

Otros trabajos dentro de la categoría de ilustración que me han gustado han sido la portada de Drímar, el ciclo completo por parte de Juan Miguel Aguilera o la de Memoria de Tinieblas del propio autor de la obra, Eduardo Vaquerizo.

Finalmente, mi recomendación en la categoría de artículo es «Hard y Prospectiva: Dos poéticas de la ciencia ficción»: Desarrollo del contrato ficcional en dos subgéneros de la ciencia ficción, de Fernando Ángel Moreno aparecido en la Revista Hélice.

Para entender a los extraterrestres (Wiktor Stoczkowski)

marzo 16, 2014

StoczkowskiHay libros que son todo un descubrimiento. Sin grandes expectativas por tu parte en el momento de su adquisición al final se convierten en obras esenciales en tu biblioteca. Libros que relees varias veces, y que consultas constantemente. A veces incluso descubres en su interior todo un nuevo universo temático y conceptual que no conocías, que despierta tu avidez de conocimientos sobre ese tema. Y algunos de ellos incluso se convierten en clásicos dentro de ese ámbito, con lo que valoras aún más el haber leído, y mejor aún poseer, tal volumen.

Pasados quince años desde su primera edición francesa puede decirse que este libro de Wiktor Stoczkowski es un clásico en su ámbito. Y por supuesto a él también se le aplica todo lo que he comentado anteriormente. Es posible que sin haberlo leído no hubiese profundizado más en la conexión entre el pensamiento gnóstico y la literatura de ciencia ficción, más allá de la bien conocida y estudiada en la ficción de Philip K. Dick. Tampoco me habría interesado en profundizar en la aparición de ciertos temas recurrentes presentes en la obra de Jack Kirby.

Este libro analiza en profundidad las fuentes del dänikenismo, término acuñado por Stoczkowski para referirse a la hipótesis de los Cosmonautas de Antigüedad popularizada por Erich von Däniken que sugiere una intervención extraterrestre en el origen de la humanidad. Pero lo hace desde la perspectiva de un etnólogo, y por lo tanto trata de comprender el pensamiento de los defensores de tal tesis, como si de una cultura extraña más se tratase. Por lo tanto no cae en los errores habituales de los escépticos militantes y le permite profundizar mucho más en el análisis.

Uno de los méritos que tiene este libro es el modo de exposición. El autor parte del planteamiento de un problema, la búsqueda de las fuentes del dánikenismo, así como su caracterización. Una vez analizadas sus características e identificadas las causas últimas de su desarrollo y auge en el último tercio del siglo XX presenta la hipótesis principal, y la demuestra en base a las premisas que ha establecido para ello.

La tesis principal es que este tipo de doctrinas en torno a los Cosmonautas de la Antigüedad es que esta tiene su origen en el antiguo pensamiento gnóstico, el de las sectas cristianas, pero que se renueva fundamentalmente en el seno de la Teosofía de Helena Blavatsky. Esta última habría influido notablemente sobre la literatura fantástica de finales del XIX, así como la ciencia ficción pulp, y precisamente de la ciencia ficción obtendrían su inspiración autores tales como Charroux o el propio von Däniken.

En este sentido el libro demuestra dos cosas. Una es evidentemente la tesis que el autor defiende sobre la vinculación del dänikenismo con el gnosticismo, y que le permite establecer una comparación en los capítulos finales entre la racionalidad científica y otros tipos de racionalidad menos eficientes a la hora de comprender el mundo que nos rodea. Pero hay otra, que creo que resulta de enorme interés para todos aquellos interesados en la ciencia ficción, y es precisamente que queda muy clara la conexión existente entre el esoterismo moderno, como variante del gnosticismo y el hermetismo, y la ciencia ficción. Algo a tener muy en cuenta por quienes tienen una visión simplista del género como una mera suma de narrativa y conceptos científicos.

Para dilucidar cuánto hay realmente de la visión científica del mundo y cuánto de elementos místicos o religiosos ocultos tras un trasfondo tecnológico en el seno de la ciencia ficción, hay que tener en cuenta los patios traseros del género que no son del gusto de muchos aficionados, como las hipótesis de los Cosmonautas de la Antigüedad. Y para ello este libro resulta una obra imprescindible.

Más presentaciones de Jack Kirby. El cuarto demiurgo

febrero 5, 2014

Esta semana viene con una nueva presentación de Jack Kirby. El cuarto demiurgo en el horizonte. Será el próximo viernes 7 de Febrero,  a las 20:00, en La Librería de Bolsillo, sita en la calle Adosinda nº3, en Gijón. Aquí os dejo un enlace de Facebook con los datos sobre la presentación y la librería. Y mientras tanto, para abrir boca, una muestra de los ecos de la presentación de hace un par de semanas en Mieres, con una extensa crónica de prensa y la crónica y recomendación por parte de Alejandro Caveda en su blog El zoco de Lakkmanda.

Presentación de Jack Kirby. El cuarto demiurgo en Mieres

enero 21, 2014

Comienza un nuevo año y lo hace también la temporada de presentaciones literarias. El próximo día 25, a las 19:00, estaré en Gizzmo Comics de Mieres presentado mi ensayo Jack Kirby. El cuarto demiurgo, presentado por Alejandro Caveda.

Cartel_Kirby

Aquí os dejo el cartel del evento y espero veros por allí, pues sin duda alguna será un acto muy interesante donde podréis encontraros con una visión diferente sobre la obra del Rey de los cómics, y sobre el papel de la ciencia ficción en el mundo del cómic.

El futuro perdido y la ciencia ficción

enero 12, 2014

Últimamente se pueden encontrar en diversos blogs entradas que tratan la cuestión del futuro perdido. Es decir, que ese futuro que se predecía hace unas décadas, fundamentalmente asociado con la exploración espacial, no ha llegado. Por ejemplo, el Sitio de Ciencia Ficción ha dedicado un especial a esta cuestión con textos de varios de colaboradores habituales. Pero este futuro no era sólo un sueño de autores y lectores de ciencia ficción, pues realmente los sueños de estos se basaban en proyecciones bastante realistas planteadas por ingenieros y científicos.

¿Puede esa idea de un futuro perdido afectar a los autores y lectores de ciencia ficción? Es muy difícil saberlo. Pero sí que parece que el hecho de que el espacio siga siendo la última frontera puede resultar determinante en el devenir futuro de la ciencia ficción. Aunque es posible la forma de aproximarse a la exploración espacial de los autores y lectores del género durante las próximas décadas vendrá muy condicionada por la gran decepción. Por la idea de que el espacio, incluso el más próximo del Sistema Solar, seguirá siendo por mucho tiempo una frontera inalcanzable.

Jack Kirby. El cuarto demiurgo

diciembre 19, 2013

cuartodemiurgoTengo el placer de anunciaros que ya está a la venta mi ensayo «Jack Kirby. El cuarto demiurgo», editado por Sportula. Se trata de un estudio de los conceptos presentes en la obra del dibujante de cómic Jack Kirby, con un énfasis especial en eso que se ha venido a denominar lo cósmico. La combinación de elementos propios del cómic de superhéroes con otros procedentes de la narrativa de ciencia ficción es analizada con detalle y rigor, tratando de encontrar las fuentes en las que pudo inspirarse el denominado como Rey de los cómics. Espero que disfrutéis de su lectura tanto como yo lo he hecho en el proceso de su creación.

Podéis encontrar la versión en ebook en las principales plataformas de venta de libros electrónicos, y en papel en librerías especializadas.

La biblioteca de Simon y Kirby: Science Fiction

diciembre 15, 2013

simonykirbyEn el catálogo de Diábolo Ediciones pueden encontrarse diversos tomos dedicados al cómic de género norteamericano de la década de los cincuenta del pasado siglo, así pueden encontrarse tomos con lo mejor de Steve Ditko, y por supuesto con las creaciones del dúo formado por Joe Simon y Jack Kirby. Comenzaron con una recopilación de las todas las historias policíacas y ahora le ha tocado el turno a mi género favorito: la ciencia ficción.

La edición está muy cuidada y se incluyen materiales inéditos en castellano. Esto ya sería un motivo suficiente para considerarla como una obra necesaria en la biblioteca de todo buen amante del buen cómic. Pero es que además es una buena muestra de la evolución de la ciencia ficción en el cómic norteamericano, desde el space-opera más pulp de Blue Bolt a a la temática de exploración espacial propia de los años sesenta.

Pero lo más interesante es que en esta recopilación podemos vislumbrar lo que ya estaba presente en el laboratorio de ideas de Jack Kirb en una etapa anterior a su colaboración con Stan Lee, y a sus trabajos más personales como El Cuarto Mundo, Los Eternos, Kamandi o 2001. Algunos de los elementos presentes en estas obras ya lo estaban en algunas de las tiras de ciencia ficción dibujadas por Kirby y que aparecen en este volumen. En las historias breves de Alarming Tales, Black Cat Mystic y Race for the Moon nos encontramos con seres de plasma, epifanías extraterrestres, vestigios arqueológicos de visitas de gigantes extraterrestres o cacerías en la quinta dimensión. Es decir, conceptos extraños y peculiares aún dentro de la ciencia ficción.

Son múltiples hacia lo interdimensional como una manifestación de lo que he denominado en mi ensayo sobre Jack Kirby la realidad expandida. Una prueba de que el Kirby más cósmico que se manifestaría en todo su esplendor en su etapa de colaboración con Stan Lee ya estaba presente en otros trabajos anteriores. Y una prueba del cariño que tanto Simon como Kirby tenían por la ciencia ficción.

Se trata de una obra de referencia para los amantes del cómic de la ciencia ficción, especialmente para aquellos que disfrutan con la ciencia ficción más clásica. Si se quiere más ingenua, pero no por ello menos apasionante e interesante.


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