Como dentro de poco habrá algunas actividades en Madrid en torno a la obra del genial Stanislaw Lem recupero este texto para el blog, que en su momento preparé para la web de la AsturCon (con motivo de su defunción, hace ya cinco años). He hecho algunos cambios de estilo, pero he mantenido la mayor parte del texto original. Espero que os resulte interesante y os haga interesaros por la obra de uno de los más grandes autores del siglo XX:
Una de las temáticas más comunes en el seno de la ciencia ficción es la del contacto con civilizaciones extraterrestres. No es de extrañar, por tanto, que uno de los autores más emblemáticos de la ciencia ficción europea, el recientemente desaparecido Stanislaw Lem (1922-2006), también tratara el tema en sus obras. El caso de Lem es especial, ya que el primer contacto ha sido uno de los temas capitales de su obra. Además, a diferencia de lo que sucede con otros autores, es tratado desde una perspectiva epistemológica contraria a la visión antropocéntrica dominante en la ciencia ficción.
El tema del primer contacto en Lem puede abordarse desde varios puntos de vista. Puede hacerse desde una perspectiva puramente literaria definiendo una serie básica de estructuras narrativas específicas que se encuentran en la obra de Lem. Otra posibilidad es considerar un análisis de corte estrictamente científico, es decir, considerar qué tipo de vida es la imaginada por el autor polaco y comentar la plausibilidad científica de ésta. Pero también puede hacerse un análisis epistemológico estableciendo cómo la teoría general del conocimiento que aparece a lo largo de la obra de Lem puede aplicarse a la cuestión del primer contacto Aquí enfocaré el tema mediante una mezcla de estas tres metodologías de análisis.
En primer lugar, hay que tener en cuenta que Lem escribía ficción científica, lo que no coincide estrictamente con lo que habitualmente se entiende por ciencia ficción. Al hablar de ficción científica no debemos considerar que se trata de una ficción enteramente científica, o en dónde el elemento científico es el dominante, sino una ficción en la cual los elementos introducidos sean compatibles con la ciencia del momento y que adopten una concepción de la naturaleza basada en esos conocimientos.
¿Cómo construir dicha ficción estrictamente científica? El propio Lem sugiere una serie de alternativas en alguno de sus ensayos. Por ejemplo, parece claro que no habremos de tener en la narración contradicciones lógicas, o acontecimientos que claramente violen las principales leyes físicas que conocemos, ya que en tal caso habríamos de hablar de fantasía pura. Además, a diferencia de otros autores de ciencia ficción, Lem se limita a introducir en sus historias elementos científicamente plausibles, pero con unas fronteras de lo posible claramente delimitadas. Y es que Lem consideraba su literatura no como literatura fantástica, sino como una literatura realista en cuanto que trataba sobre acontecimientos que podrían suceder en un futuro y en este mundo. Hay que tener en cuenta que Lem consideraba ontológicamente diferenciadas a la literatura eminentemente fantástica de la ficción científica alegando razones de corte puramente estructural en lo narrativo así como en la intencionalidad implícita en lo narrado. Además, en la obra de Lem no se introducen de forma explícita elementos metafísicos.
Si tenemos esto en cuenta, podemos concluir que los extraterrestres imaginados por Lem son extraterrestres que realmente podrían existir en nuestro mundo. Este carácter realista que Lem pretendía dar a sus obras es fundamental para entender toda su producción literaria como una reflexión epistemológica en torno a una teoría científica, de ahí que Lem pueda considerarse como una autor que trata sobre lo epistemológico y no tanto sobre lo gnoseológico, aunque desde luego esta afirmación es matizable. El realismo le aporta más entidad a cualquier reflexión que se plantee sobre las civilizaciones extraterrestres, porque éste ya es un tema de interés científico. A este respecto, los extraterrestres de Lem, además de ser los ejes fundamentales en torno a los que gira la especulación científica principal de cada una de sus historias, también simbolizan lo desconocido, aquello que el ser humano no puede comprender por ser algo ajeno a su naturaleza. Y lo desconocido, por tanto, escapa al análisis científico en cuanto que este es una construcción humana, tanto mental como social, y como tal construcción humana es limitada e imperfecta. Ahí surge precisamente la idea de los límites del conocimiento científico, y cómo éstos se relacionan con la idea de azar, otros de los temas claves en la obra de Lem (para mí el fundamental de toda su obra, pero sobre eso hablaré en otra ocasión).
Si consideramos la novela de Lem que nos presenta de forma más optimista el contacto con extraterrestres, Edén, ya nos encontramos con una crítica a la metodología científica en el estudio de una cultura ajena a la humana. Cualquier nuevo fenómeno que trata de explicar la ciencia presenta dificultades propias y originales, y como tal debe ser estudiado. Sin embargo un análisis en términos de especialidades científicas estancas puede resultar, y de hecho lo es en muchos casos, insuficiente. Es lo que sucede en Edén, en donde los científicos humanos no son capaces de comprender en su conjunto a la sociedad del planeta Edén ya que parten de sus limitados puntos de vista de especialidad. Sólo un análisis holístico del problema puede ser fructífero, lo que Lem sugiere mediante las respuestas que aporta el cibernético, cuya especialiiad científica tiene un componente holístico mayor que la de sus compañeros de expedición. El hecho de que no se mencionen los nombres propios de la tripulación de la nave accidentada en Edén sugiere que cada uno simboliza a cada una de las ciencias en la que es especialista, no son personajes con entidad propia sino arquetipos que representan a las diferentes especialidades científicas. En esta primera incursión en el tema del contacto extraterrestre Lem se centra en la problemática que presenta el relativismo cultural en el contacto entre especies procedentes de mundos diferentes.
Pero en otras de sus obras va mucho más allá. Si dentro de la comunidad científica que desarrolla la ciencia que pretende estudiar el tema de las civilizaciones extraterrestres denominada se considera a las matemáticas como un lenguaje universal, Lem niega esta posibilidad en una de sus novelas más interesantes: La voz de su amo. Presentada como si fuese la una obra autobiográfica de un famoso matemático anónimo, nos narra el proceso de análisis y estudio de un mensaje extraterrestre encontrado en el fondo cósmico de neutrinos. Las conclusiones a que llega la investigación que se nos narra en la novela son insuficientes y completamente pesimistas, desde el punto de vista del matemático nos narra la historia en primera persona.
Ni siquiera puede decirse que exista un mensaje extraterrestre como tal aunque el patrón detectado en la señal del fondo de neutrinos parece ser resultado de algún tipo de actividad inteligente. Las matemáticas humanas resultan insuficientes para desentrañar la estructura oculta en el supuesto mensaje, y tal vez lo que aparenta ser una estructura ordenada, un código, con una finalidad dirigida a la comunicación entre especies, no sea más que un subproducto en el seno de un todo mayor y más complejo completamente incognoscible para la matemática humana. Resulta imposible establecer comunicación con quienes han creado el mensaje, o comprender sus intenciones, pues posiblemente se trata de una civilización tan avanzada que se salga completamente de los estándares humanos, tanto en el desarrollo tecnológico como cognitivo. Incluso podría ser una civilización que habite en otro nivel de existencia en el continuo espacio-tiempo. Esa es ka conclusión a que llega el matemático que nos narra la historia, pero no es la única posible, y Lem nos aporta algunas alternativas más en las hipótesis de otros miembros del equipo de investigación de la señal extraterrestre.
Esta novela nos sugiere que las matemáticas humanas no son un absoluto universal. Aunque lo fuesen, hoy ya sabemos que existen en su seno problemas irresolubles o en los que el azar ontológico juega un papel clave como sugiere el matemático G.J. Chaitin. En La voz de su amo estamos ante una crítica de corte epistemológico en contra del antropocentrismos, pero de mucho más calado que en el caso de Edén en dónde únicamente se realizaba una crítica a la metodología de trabajo científica. En este son los propios pilares de la ciencia misma los que se ponen en duda cuando nos enfrentamos a lo extraño a la mente humana.
No obstante, esta crítica no es incompatible con una visión antrópica del cosmos en la cual el ser humano se considera como un observador privilegiado. Esta visión no es excluyente, ya que en ella podríamos englobar a aquellos que sin ser humanos existan como resultado de los mismos procesos físicos o biológicos que han dado lugar al ser humano, es decir, a la inmensa mayoría de los extraterrestres que aparecen en el género ciencia ficción. Sin embargo, el principio metafísico fundamental en la obra de Lem son el principio de mediocridad que podríamos resumir diciendo que el ser humano no es un observador privilegiado ni tiene un papel destacado en el devenir del universo. Si admitimos con todas sus consecuencias tal principio podríamos encontrarnos con formas de vida totalmente ajenas a lo humano y aún así basadas en las misma física y la misma química que nos han permitido evolucionar hasta ser lo que somos, quién sabe si también las mismas leyes biológicas. Pero podría darse el caso de que encontrásemos formas de vida a las que no se les puede aplicar los conceptos de vida y de inteligencia tal como los entendemos actualmente.
Tal tipo de formas de vida son las protagonistas de El invencible. Comenzando como una aventura espacial en la que una nave llega a un planeta extraño y un gran peligro la aguarda, de repente la historia da un giro y nos encontramos con una historia compleja y fascinante en donde las protagonistas son unas formas de vida totalmente extrañas y ajenas a lo humano. En esta novela no estamos ante entes puramente biológicos, sino ante extraños híbridos cibernéticos, máquinas sometidas a procesos de selección natural. Aquí volvemos a encontrarnos con la cibernética, y no de forma casual, pues durante décadas fue uno de los temas preferidos de Lem.
Hasta ahora hemos visto como el contacto no parece ser posible en la medida en que el ser humano no tiene por qué ser el patrón universal en cuanto a formas de vida e inteligencia. Estadísticamente nos encontraremos con más casos en los cuales los extraterrestres se encuentran en un nivel de evolución o de desarrollo diferente el nuestro ya sea superior, inferior o paralelo. Pero, ¿sería posible el contacto con una civilización de desarrollo tecnológico similar al humano? Ese es el punto de partida de Fiasco. El hecho de que estadísticamente haya más posibilidades de que la mayor parte de las civilizaciones sean superiores, inferiores o radicalmente diferentes a la nuestra, impone la necesidad de considerar lo que se denomina una ventana de contacto. Sólo podremos comunicarnos con las civilizaciones que están dentro de esa ventana, con las demás el contacto no sería viable por estas demasiado desarrolladas, poco desarrolladas o por ser criaturas tan diferentes que la comunicación no sería posible.
La novela de Lem comienza tras doscientos años de SETI tras los cuales la humanidad ha detectado por fin, en el planeta Quinta, una civilización que cumple todas las condiciones necesarias para que el contacto sea posible. A tal fin se envía a la nave Eurídice a ese sistema para establecer contacto con la cultura extraterrestre. Sin embargo el intento de contacto termina en un completo fiasco, de ahí el título de la novela. Pero no será por causa del desigual desarrollo tecnológico, ni siquiera por la imposibilidad de establecer un canal de comunicación, como en otras de las historias de Lem. No, la causa del fiasco es que simple y llanamente los quintanos no desean comunicarse con los humanos. Y es que una mente alienígena es algo completamente extraño y no se rige por nuestros esquemas humanos.
Las conclusiones a que llegan los tripulantes de la Eurídice sobre las verdaderas intenciones de los quintanos son incompletas y se basan en una extrapolación de sus propias concepciones antropocéntricas. Y el fiasco no es el hecho en sí de la ausencia de contacto, sino la actitud que los tripulantes de la nave tienen como resultado de ello, lo que da lugar a un dramático y emotivo final. Esa es la conclusión final de la novela, un final que sin duda es uno de los mejores de Lem y que queda grabado a fuego en la mente del lector. Fiasco puede entenderse como el colofón de todas las novelas de Lem que tratan el tema del contacto extraterrestre. No sólo por lo cuidado de las reflexiones filosóficas, la estructura narrativa o el buen manejo de los conceptos científicos, sino por su magnífico e impactante final.
Pero la puesta en duda más radical de la adecuación entre nuestra percepción subjetiva de las cosas y el mundo real aparece en la novela más famosa de Lem: Solaris. Se trata de una novela completamente epistemológica en la que se pueden encontrar varios niveles narrativos y de reflexión filosófica diferentes. En este caso no tenemos meros extraterrestres, tenemos una entidad planetaria indefinible completamente ajena no ya a lo humano, sino a cualquier concepción que tengamos de individuo o de especie. La diferencia de los humanos respecto a los extraterrestres de La voz de su amo puede ser de grado. También los seres de El Invencible son especies sometidas a procesos de selección natural similares a los terrestres. La entidad de Solaris es otra cosa radicalmente distinta. Solaris es algo que no podemos comprender porque está más allá de la comprensión de la mente humana.
A lo largo de la novela se nos narran las dificultades con que encuentra la solarística, el estudio del mar viviente de Solaris, para poder formar un marco teórico unificado y consistente. No hay hipótesis global posible sobre el mar, todas son parciales y sólo pueden dar cuenta de aspectos parciales del comportamiento del mar, es más, muchas de ellas son complementarias ya que son contradictorias entre sí, pero todas ellas permiten explicar una serie de fenómenos concretos. Si queremos dar una descripción completa del mar debemos considerar todo el conjunto de hipótesis solarísticas, pero nunca varias simultáneamente. Esta filosofía es muy similar a la de la complementariedad del gran físico Niels Bohr.
Pero se puede ir más allá, y llegar a la conclusión de que no puede existir un estudio científico de Solaris. Sin abandonar la ciencia y sus principios, Lem nos está mostrando un problema que aparentemente puede ser planteado en términos científicos pero nunca resuelto, y que quizás ni siguiera sea científico. Para ver como es así podemos considerar los criterios de demarcación científica que se emplean en filosofía de la ciencia. Estos criterios son los que emplean los filósofos para establecer lo que es ciencia , por ejemplo el de falsabilidad. Según este criterio, para que una hipótesis pueda decirse que es enteramente científica ésta ha de ser tal que pueda ser refutada. Pero si tratásemos de aplicar un criterio de este tipo a la ciencia que se nos describe en Solaris, veremos que ninguna de las hipótesis presentadas puede ser refutada por la propia naturaleza esquiva del problema. Por tanto Solaris no habría de considerarse como una novela de ficción científica, porque el problema filosófico planteado trasciende a la propia ciencia.
En este sentido Solaris es diferente de las otras novelas de Lem que he comentado anteriomente, ya que en este caso no está claro si podría englobarse en la ficción científica o habría que considerarla como ficción especulativa a secas. Sin embargo, no es fantasía pura, ya que en los términos en que se presenta la narración los elementos son plausibles y no caen en contradicciones lógicas o en violaciones flagrantes de leyes científicas básicas. Pero aunque no es fantasía, tampoco podríamos llamarla ficción científica, ya que en este caso se trata de ficción metacientífica. Es este un tema apasionante que deberían de considerar los estudiosos de la narrativa de ciencia ficción, porque podría ayudar a dar una definición de literatura de ciencia ficción más completa que las que habitualmente se manejan por parte de los aficionados y la crítica.
La conclusión a que podemos llegar tras este breve recorrido por las obras de Stanislaw Lem que tratan el tema del contacto extraterrestre es que podemos intuir la presencia de lo que podríamos denominar un programa de investigación narrativa, complementamente original dentro de la ciencia ficción contemporánea. Un programa que está dotado de elementos estructurales comunes, una base filosófica que se desarrolla en las diferentes narraciones, y unas conclusiones que fueron madurando a lo largo de la obra del genial escritor polaco. El mejor homenaje que le podemos hacer es leer todas estas novelas y disfrutar con su lectura, pero teniendo en cuenta que más allá de las apariencias hay todo un mundo de reflexiones científicas y filosóficas en su obra de ficción.