Ciencia e hipótesis (Henri Poincaré)

Junio 4, 2008

Poincaré es uno de los personajes más interesantes de la ciencia en los últimos dos siglos. Este genial matemático hizo aportaciones en casi todas las ramas importantes de su disciplina, pero también a la física. Pero no meras aportaciones en el desarrollo matemático de teorías, sino que lo hacía de la manera de un físico. También estaba muy interesado en las cuestiones filosóficas de fundamento de las matemáticas así como del proceso de creación en la mente del matemático. Y además escribió bastante obras de divulgación de gran calidad. Una de ellas es precisamente la que reseño ahora.

Escrito en 1902 este libro es una revisión en clave de divulgación de los grandes temas de la matemática y la física de entonces. Es una referencia muy útil para quien quiera tener una idea de cuál era el paradigma dominante en el ámbito de la física de entonces. Pero su mayor interés está en que Poincaré expone en profundidad los problemas de fundamentos con que se encontraba la física clásica y en sus argumentos ya están presentes buena parte de las ideas que darían lugar a la relatividad especial. De hecho Poincaré desarrolló una teoría relativista muy similar a la de Einstein de forma simultánea.

También es interesante su revisión de la problemática de fundamentación de la matemática que ya estaba presente entonces como resultado de los avances de la disciplina. Y lo que no ha perdido interés es la interpretación convencionalista del espacio de Poincaré. Para él el espacio que se introduce en la física no es más que resultado de una convención, y no hay un criterio objetivo que permita establecer si una geometría euclídea es más verdadera que una no euclídea con espacios con curvatura. El desarrollo de la relatividad general introdujo esta discusión en el ámbito de la física y en este contexto los argumentos de Poincaré son más interesantes si cabe.

Este libro es un clásico de la ciencia, pero también de filosofía de la ciencia, que creo que nadie interesado en el tema debería de perderse. Tenemos la suerte, además, de que están apareciendo ediciones de algunas otras de sus obras de divulgación o libros que tratan del papel de Poincaré en el desarrollo de la relatividad. Es una buena excusa para acercarse a este genial matemático y físico francés.


El significado de la relatividad (Albert Einstein)

Junio 2, 2008

Este libro es en parte culpable de la elección de mis estudios universitarios. Siempre tuve de niño interés por la ciencia, pero creo que si la física me atraía más que otras disciplinas científicas fue resultado de la traumática experiencia de enfrentarme a este libro. Imaginad a un niño pequeño que está comenzando a leer y que con insaciable curiosidad examina esos objetos llamados libros y piensa que algún día podrá comprender todo lo que hay aparece, esos mundos de maravilla. Y que ese niño, repito que apenas ha comenzado a aprender a leer tebeos y poco más, en el primer o segundo año de primaria, se encuentra de repente con un libro lleno de formulones rarísimos. Eso tiene que ser impresionante y hacer crecer la llama de la curiosidad en su interior.

Con el paso del tiempo ese niño fue aprendiendo más y más cosas, leyendo más y más cosas, y este misterioso libro se le seguía resistiendo. Ya de adolescente, una primera parte de la edición que tenía en su casa era de otro libro de divulgación del mismo autor y lo entendía, más o menos. Pero los formulones seguían resistiéndose, y así acabo estudiando física, pensando que eso haría de piedra de Rosetta y podría descifrarlo. Y finalmente, pudo entender el significado de lo que allí aparecía, no sólo lo que representaban las fórmulas, sino lo que significaban. Seguramente su satisfacción fue tanta como la Champollion cuando descifró los jeroglíficos egipcios.

Como os podéis imaginar ese niño era yo, y ahora tengo incluso dos ediciones de este magnífico texto de Einstein que comprendo perfectamente. Lo que no es ninguna hazaña ya que los textos de este genial físico son una delicia. En este caso se trata de unas conferencias de introducción a las teorías especial y general de la relatividad, con algunos añadidos interesantes del trabajo de Einstein en el campo unificado o de la resolución del problema cosmológico. Como digo da gusto leer a Einstein por su claridad, precisión, el manejo que hace de los argumentos heurísticos y la profundidad de sus razonamientos en la interpretación física de la teoría.

Aunque se trata de un texto técnico. También existe un libro de divulgación de la relatividad del propio Einstein que en otra ocasión comentaré. Pero aún siendo técnico puede seguirse muy bien la exposición si se maneja el álgebra de los tensores ya que la presentación es muy buena. La parte que más me gusta es la que habla de las ideas del espacio en la física prerrelativista o la aplicación que hace Einstein del principio de Mach al que denomina el problema cosmológico.

Todo un clásico de la física realmente imprescindible y que toda persona interesada por la física debería de tener en su biblioteca. Ha sido reeditado hace pocos años en la colección Austral, así que se trata de un libro barato y nada difícil de conseguir.


Intelligent life in the Universe (Iosif S. Shklovskii y Carl Sagan)

Mayo 21, 2008

Hay tres libros que me parecen las referencias fundamentales en lo que la búsqueda científica de la vida extraterrestre se refiere, y este es uno de ellos. En este caso me parece que es fundamental porque es uno de los primeros que hace un enfoque general del estudio de la vida extraterrestre, y lo que es más importante, trata de hacerlo analizando la vida en el contexto cósmico. Tras haberlo leído puedo ya afirmar que todos los argumentos básicos en que se fundamenta SETI ya están presentes en él, y poco se ha avanzado desde entonces.

Se trata de una edición en inglés de un libro escrito en primer lugar en ruso por Shklovskii y revisado y ampliado por la mano de Sagan. Eso hace que se produzca un interesante balance entre los dos autores que es lo que le da su carácter de clásico del campo, y que también consigue que un libro escrito hace algo más de cuarenta años no haya perdido interés. Porque en contra de lo que pueda parecer no está desfasado.

En él se organizan y se estructuran de forma coherente toda una serie de trabajos previos que aparecieron en la literatura científica durante esa década (la década de oro de la exobiología podría decirse) y cuyos contenidos seguramente sonarán a muchos lectores de ciencia ficción. Eso no significa que el libro sea meramente especulativo, y cuando es posible se emplean argumentos cuantitativos, teniendo siempre como punto de partida los datos astrofísicos de que disponían los autores. Aquí me parece importante destacar que estamos ante dos investigadores que provenían del mundo de la física, aunque los intereses científicos de ambos divergían, si bien tenían un interés común por la vida extraterrestre.

El que sea antiguo podría significar que se trata de un texto desfasado y que tiene poco interés, pero no es cierto. Está claro que, como todos los libros de este estilo, el nivel de conocimiento del Sistema Solar de entonces está muy alejado del actual y de hecho Sagan siempre hizo referencia en sus ensayos a cómo le entusiasmaba haber participado en primera persona en la revolución del conocimiento asociada al empleo de las sondas interplanetarias. Pero si uno lee con atención se da cuenta de que esto es irrelevante para los argumentos de los autores, ya que no hacen especulaciones innecesarias fuera del grado de conocimiento de los planetas de que disponían, que ya permitía desechar ciertas hipótesis sobre la existencia de vida en ellos. Por otro lado que no tuviesen en cuenta posible hábitats para la vida que entonces no se consideraban no refuta sus conclusiones.

Pero la parte de la vida en otros sistemas estelares no ha perdido interés, y tampoco se nota tanto el desfase en el nivel de conocimientos astrofísicos, ya que ya entonces las teorías sobre evolución estelar estaban suficientemente avanzadas como para no cometer errores de bulto. Menos aún se pueden poner en duda las exposiciones sobre la utilidad de las ondas de radio en la comunicación interestelar o el empleo de canales ópticos. Y las reflexiones sobre el empleo de sondas en la colonización interestelar o el análisis de los términos de la ecuación de Drake siguen siendo en buena medida válidos. Realmente en cuarenta años sólo hemos pasado del primer término en la ecuación, a tener una estimación razonable del segundo (el número de sistemas planetarios en la galaxia) a través de cotas establecidas por la detección de planetas extrasolares.

Pero lo mejor del libro son las especulaciones calenturientas de Shklovskii pasadas por el filtro de Sagan. Por ejemplo la fascinante sugerencia de que los satélites de Marte podrían ser de origen artificial, tema al que se dedica todo un capítulo. Y no hay que dejarse engañar, los argumentos son muy sólidos y están basados en los datos disponibles entonces, aunque ahora sabemos que no es así gracias a los datos de las sondas sobre la composición de estos cuerpos y sobre la dinámica de sus órbitas, pero no es una idea tan descabellada como parece. También especulan sobre la civilización sumeria y cómo podrían interpretarse las leyendas sobre su fundación como un ejemplo de como podría ser un contacto con civilizaciones extraterrestres en el pasado histórico, aunque dejan muy claro que es un hipótesis que no consideran.

Aquí hay un detalle que me parece interesante, y por lo que el libro tiene gran interés. Este tipo de especulaciones de extraterrestres en el pasado eran muy queridas tanto por escritores de ciencia ficción como académicos soviéticos. En el primer caso está claro por qué, pero en el segundo seguramente eran forzadas por el ámbito en que vivían. Desde el punto de vista de la censura política soviética toda teoría delirante pero que pudiese dar una interpretación materialista de las religiones o mitos era bienvenida y fomentada, a sabiendas de su falsedad, por motivos ideológicos. Esto seguramente influía que en ámbitos científicos en donde tal tipo de sugerencias descabelladas darían la risa no fuesen criticadas con énfasis.

Encuentro muy interesante la parte política del libro, incluso fascinante. Shklovskii hace unos comentarios muy pertinentes sobre las chorradas que algunos decían en nombre del materialismo dialéctico en contra del estudio de la vida extraterrestre, o cómo el socialismo podría considerarse como una alternativa social que podría interpretar de otro modo la cuestión de las civilizaciones extraterrestres. Y también como Sagan muestra su punto de vista sobre estos temas. Pues ambos autores tratan de buscar un balance entre los sistemas de pensamiento dominante en sus países.

Para terminar lo que me parece más interesante de este libro. Es un ejercicio de algo que se ha perdido en la ciencia, de pura imaginación y creatividad, de la exposición de ideas. Pero ojo, las especulaciones se tratan como eso, y se sabe en todo momento cuándo hay datos sólidos y cuándo no. Esto es algo que se nota en los artículos sobre vida extraterrestre de esa época, sus autores no tenían miedo de especular, de imaginar. Esto ya no es así, ya no hay publicaciones científicas así, la ciencia ha perdido su imaginación y se ha vuelto muy antipática. Si alguien propusiese ahora cosas como las hipótesis de trabajo de Shklovskii se lo comerían vivo, o peor aún, guisado en uno de esos infames platos de los cocineros deconstructivistas. Y no creo que sea porque ahora sabemos más, sino porque la mentalidad de la comunidad científica es diferente.


Svante Arrhenius

Mayo 18, 2008

La ciencia es como el fútbol, los jugadores galácticos eclipsan con su fama (la mayoría de las veces inmerecida) a los buenos jugadores de equipos más modestos. Un ejemplo interesante es el de Arrhenius, premio Nobel de Química. Me encontré con su nombre por primera vez en los libros de química de secundaria, pero con el tiempo he descubierto que las ideas de este sueco eran mucho más interesante que sus teorías sobre ácidos, bases y cosas de esas.

El primer hecho que quiero destacar es que era de formación físico, aunque las investigaciones más importantes que realizó se correspondían con lo que ahora se conoce como química-física, algo que en los textos de secundaria escritos mayoritariamente por químicos no se suele contar. Pero más sugestivo para mí fue descubrir que fue el máximo exponente de la defensa de la panspermia, la idea de que el origen de la vida en la Tierra es extraterrestre.

Si bien no fue el primero, pues ya Kelvin y Helmhotlz sostenían lo mismo, fue Arrhenius el principal defensor de la idea que las bacterias podrían viajar por el medio interestelar impulsados por la presión de radiación de la luz estelar. Y en general parecía tener, como todos los grandes científicos de la época, un gran interés por el tema de la vida extraterrestre en el Sistema Solar.

Curiosamente Arrhenius era muy escéptico con las especulaciones sobre vida en Marte y la fiebre de los canales, ya que afirmaba que desarrollaban un escenario para la vida muy detallado con muy pocos datos. Por el contrario el mismo parecía caer en lo que criticaba cuando defendía la existencia de vida vegetal en un Venus húmedo y pantanoso. Pero quizá sus afirmaciones sobre el clima de Venus fuesen más rigurosas de lo que podría parecer y seguramente guardan relación con su gran descubrimiento científico: el efecto de los gases de invernadero sobre una atmósfera planetaria. De hecho hizo estimaciones sobre el nivel de dióxido de carbono en la atmósfera de origen antropogénico que podrían alterar el clima, que se quedaron muy cortas a la hora de establecer qué intervalo de tiempo se necesitaría para que en la atmósfera hubiese esa cantidad de gases de invernadero, pero esto nos recuerda que ya a principios del siglo XX existían las bases teóricas para predecir que un desarrollo industrial desmedido podría alterar el clima.


Ha muerto Edward Lorenz

Abril 17, 2008

Menuda semana. Además de Wheeler también se nos ha muerto Edward Lorenz, cuyo nombre también sonará a muchos de mis lectores. Aunque tampoco es del todo correcto llamarle el padre de la teoría de caos, como se dice aquí. En todo caso uno de los padres. Incluso ya Poincaré barruntaba algo del asunto, y hay que citar a algunos importantes matemáticos. Pero el trabajo de Lorentz es importante porque el fue el primero que introdujo el concepto en un sistema físico de interés, asociado a la predicción metereológica.

Un sistema de mecánica de fluidos, por cierto. Y desde los trabajos de Lorentz y algunos experimentos sobre la transición hacia la turbulencia ha habido bastante literatura sobre sobre el papel del caos en la generación de turbulencia. En contra de lo que podáis leer en algunos lugares no está en absoluto demostrado que el caos sea la explicación matemática de las propiedades de la turbulencia totalmente desarrollada a números de Reynolds muy altos.

La existencia de caos en sistemas físicos implica impredictibilidad, que no indeterminismo. Otra cosa es que con el paso del tiempo va quedando más claro que esa ausencia de determinismo sí parece hacerse más necesaria, y que tal vez existan fenómenos macróscopicos regidos por el azar, a pesar de obedecer leyes mecánicas aparentemente deterministas. Pero en principio, el caos sólo implica que un proceso no se puede predecir, porque pequeñas diferencias en las condiciones iniciales implican enormes diferencias en la evolución dinámica de un sistema caótico. Y como todas las medidas son imprecisas e imperfectas por naturaleza siempre habrá decimales de redondeo que darán lugar a la impredictibilidad en sistemas caóticos. Aunque tampoco hay que exagerar porque el caos tiene propiedades matemáticas que permiten conocer la dinámica de los sistemas.

La que montó Lorentz. Descanse en paz, y a ver si es el último gran físico que se muere estos días.


Ruido

Abril 16, 2008

Con motivo del día contra el ruido tenía pensado poner algo sobre acústica o sonido. La única cosa sobre la que se supone que sé realmente algo, se supone y espero que sea así, es sobre cómo se genera el sonido en un fluido, y por lo tanto el ruido. Además estos días estoy bastante empachado con tales cuestiones, así que no sería mal momento. Pero al final entre una cosa y otra no puedo ponerme a preparar una entrada extensa, como se merecen los lectores de este blog.

Finalmente he optado por hacer notar un hecho significativo sobre el sonido, y en concreto sobre el ruido que tanto sufrimos. Las ondas sonoras son pequeñas perturbaciones en la densidad o presión del aire, pero tan pequeñas que son, científicamente hablando, una mierdecilla. El que nos parezca que llevan consigo tanta energía es resultado de la extrema precisión del oído humano. Es más, toda la disciplina que se encarga de hacer predicciones de los procesos de generación de ruido en los fluidos, se basa en buena medida de que al ser perturbaciones tan pequeñas no se pueden hacer simulaciones a lo bruto de los campos sonoros sin consumir un montón de recursos de cómputo.

El oído humano no responde linealmente con la frecuencia, lo hace logarítmicamente. Esto es la base de la escala en decibelios, y es una muestra además de lo pequeñas que son las perturbaciones acústicas en un fluido. El rango de audición suele estar entres los 20 Hz y los 20 KHz, siendo la frecuencia a la que mejor percibe el oído humano la de 1KHz. Sin embargo la percepción no depende únicamente de la cantidad de energía, ya que a frecuencias bajas la percepción es peor, así como en las más altas. Es por eso que los niveles de ruido que se evalúan por su efecto sobre los humanos están ponderados, es decir, se efectúa una corrección en el cálculo del valor en decibelios. Es decir, el nivel de decibelios en términos de la energía puede ser uno determinado, pero la respuesta del oído humano es tal a frecuencias bajas que el nivel percibido es varios decibelios menor que si la misma cantidad de energía lo fuese a la frecuencia óptima del oído humano. La más utilizada es la escala de ponderación A, que es la que se emplea en todas las legislaciones ambientales.

Y son los niveles ponderados los que interesan, porque son los que molestan realmente al individuo. El ruido no es sólo molesto, es causante de muchas enfermedades.


Ha muerto John Archibald Wheeler

Abril 15, 2008

El pasado domingo murió John Archibald Wheeler, uno de los grandes de la física teórica. Hoy, cuando he visto la noticia aquí, me ha dejado un poco triste. Inventor del término agujero negro y coautor de uno de los mejores libros de texto sobre gravitación, este hombre era un prodigio en hacer especulaciones arriesgadas y elaborar hipótesis originales, sin por ello abandonar el rigor. Sus contribuciones a la física son un auténtico caladero para los autores de ciencia ficción, y sería impensable imaginarse la creación de novelas como El instante Aleph sin tener en cuenta las reflexiones de Wheeler en torno a la interpretación de la mecánica cuántica y la cosmología. Con su muerte se ha ido el último representante de una generación de físicos que comenzaron su carrera con la consolidación de la mecánica cuántica. Esperemos que en un futuro podamos vivir una revolución conceptual del mismo calado que las que vivió Wheeler en su etapa de mayor actividad investigadora.


El LHC y el fin del mundo

Abril 10, 2008

Provocarán los físicos de partículas el fin del mundo?. Parece que hay gente que lo cree así, e incluso recurre a los tribunales. Pero como siempre las cosas hay que analizarlas en profundidad y sin sensacionalismo, así que explicaré el origen de todo este asunto.

Dentro de muy poco tiempo comenzará a funcionar el nuevo acelerador del CERN, el LHC, que es un nuevo acelerador que trabajará a una energía de un orden de magnitud mayor que los actuales. Y hace ya unos años algunos físicos teóricos que debían de aburrirse mucho se pusieron a evaluar una serie de peligros exóticos que podrían surgir de tratar con la física de las partículas de la energía del orden de los teraelectronvoltios o mayores. Se plantearon tres posibles escenarios catastróficos, compatibles con la física conocida, pero hay que decirlo, extremadamente improbables.

Uno de ellos es la conversión de la materia ordinaria en materia extraña. Los protones y neutrones que constituyen los núcleos atómicos están formados por tríos de quarks del tipo arriba y abajo. Sin embargo los modelos teóricos admiten la posibilidad de que se formen partículas que incluyan otro tipo de quarks, los llamados extraños. A altas energías podría formarse materia constituida por núcleos atómicos que tengan nucleones con quarks extraños. Lo malo es que estos provocarían que los de la materia ordinaria se convirtiesen también a extraños, de modo que una pequeña porción, aunque apreciable, de materia extraña en la Tierra podría convertir todo el planeta en un masa enorme de materia extraña. El argumento en contra de esta posibilidad es muy fuerte, los rayos cósmicos inciden sobre la Luna son de energías mucho mayores que las que se alcanzarán en el LHC y nuestro satélite no está constituido de materia extraña.

El segundo escenario catastrófico sería la formación de un agujero negro macroscópico que podría tragarse el planeta. Es más, los optimistas esperan que se formen agujeros negros en el LHC, lo que sucede es que serían tan pequeños que se evaporarían rápidamente y sólo quedarían trazas de radiación. Estamos hablando de escalas muy pequeñas, muchísimo más pequeñas que las escalas atómicas. El problema surgiría si se creasen agujeros negros más grandes, bastante estables y que fueran ganando masa comiéndose unos a otros. De los tres escenarios catastróficos este es el que tendría una probabilidad más alta, aunque me temo que nunca veríamos algo así.

Y lo mejor para el final. La tercera posibilidad implicaría no sólo nuestra destrucción, ¡sino la de todo el universo que conocemos!. En este caso se trataría de la transición de un falso vacío a un verdadero vacío. Esto es complicado de explicar, aunque sí puedo comentar que el modelo estándar de la física de partículas no puede explicar la masa de las partículas a no ser que se introduzca un vacío que se comporta como un superconductor, lo que se llama un campo de Higgs. Sucede que el vacío puede estar en varios estados cuando tenemos esto en cuenta, y que podríamos vivir en un universo cuyo vacío no es el de mínima energía posible. Podría suceder que el LHC provocase una transición del estado de falso vacío al verdadero y se formaría una esfera de pura energía que se iría expandiendo hasta ocupar todo el universo y dar lugar a un universo diferente al nuestro.

No hemos observado ninguna burbuja de ese tipo (aunque creo que una de las novelas de Egan no traducidas va sobre esto precisamente) lo cual muestra que es algo muy improbable, porque seguro que algún extraterrestre habrá con tecnología de aceleradores de partículas en miles de millones de años luz cúbicos de volumen espacial. Así que podéis dormir tranquilos. Yo lo hago, porque todo esto no dejan de ser especulaciones calenturientas. Lo que espero es que el LHC encuentre partículas incompatibles con la supersimetría o la existencia del bosón de Higgs, sería una bonita broma de la madre naturaleza, tan picarona ella, para hacer regresar a los físicos al camino de la modestia y la falta de pretensiones cuasimetafísicas.


El círculo vicioso de las leyes de Newton

Abril 2, 2008

Las tres leyes de la mecánica de Newton forman un círculo vicioso. La primera ley define el movimiento inercial, y la segunda el concepto de fuerza, pero para lo segundo hay que recurrir al concepto de inercia que no puede estar bien definido si no se tiene previamente alguna noción de fuerza. Esto es un círculo vicioso, y es un problema mucho más profundo de lo que parece para la teoría newtoniana. En realidad no lo es tanto cuando la teoría se plantea desde una formulación variacional, pero al final esta última es completamente equivalente a las famosas tres leyes que hemos estudiado en la enseñanza secundaria.

Por lo tanto desde el punto de vista de la lógica y coherencia interna de la teoría se plantea un problema. Sobre todo a la hora de definir lo que es la masa inercial, aquella que se define como una propiedad opuesta al cambio de movimiento de los cuerpos. Ernst Mach era muy consciente de esta debilidad y trató de desarrollar una definición de masa que no recurriese a un concepto previo de fuerza, siendo esta última una magnitud derivada a posteriori. Aunque su teoría hay que englobarla dentro de un marco conceptual de la física peculiar, y que también trataba de explicar por qué esta definición de masa coincide con la de masa como fuente de gravedad. También era un problema que preocupaba a Henri Poincaré y en su magnífico ensayo La ciencia y la hipótesis dedicó un apartado a esta cuestión.

Einstein leyó tanto los trabajos de Mach, como el libro de Poincaré, de hecho el primero tuvo mucho que ver con sus primeras ideas para la construcción de la teoría relativista del campo gravitatorio. El segundo también debo de influirle a la hora de desarrollar su primera teoría de la relatividad, y realmente Poincaré casi desarrolló la misma teoría simultáneamente. Es precisamente con la teoría de la gravitación de Einstein en donde el concepto primario de fuerza pierde fuerza, en favor de una interpretación geométrica de las interacciones, y en donde la inercia puede explicarse de modo que resuelve el problema planteado, pero desde una teoría más compleja que contiene a la newtoniana.

Me parece que este es un buen ejemplo de cómo a partir de unas leyes simples y sencillas se pueden elaborar marcos conceptuales muy complejos cuando estas se interpretan y se tratan de analizar en detalle. Al fin y al cabo, en eso consiste la investigación en física.


Por qué los incendios son tan peligrosos dentro de un túnel de carretera

Abril 1, 2008

No voy a dar una explicación detallada, entre otras cosas porque no soy un experto en este tema, pero sí la explicación sencilla de una de las causas de que sea así. Es un tema más complejo de lo que parece, como todos los de fluidos que implican combustión, varias fases y similares. La principal razón de la peligrosidad de los incendios en los túneles es que en general las masas de aire en la zona de la combustión están a una presión mucho más baja que el aire del exterior. Como es sabido el aire tiende de desplazarse de las zonas de alta a las de baja presión. En el caso de un túnel esto provoca que se succione aire del exterior, desde las dos bocas, hacia la zona de la combustión. Esto implica que hay una aportación nueva de aire, que a veces puede entrar a gran velocidad, que favorece la combustión. Es decir, el incendio se autoalimenta, por decirlo de algún modo, a costa del aire fresco y lleno de oxígeno que entra desde el exterior. Todo esto puede hacer que el incendio se propague de forma rápida y peligrosa y se alcancen altas temperaturas. Y a todo esto hay que sumar, por supuesto, que estamos hablando de un lugar en el que los gases tóxicos pueden resultar letales si no hay una buena ventilación. De hecho, cuando se hacen simulaciones del comportamiento de los incendios en los túneles se estudia con mucho detalle el comportamiento de los gases tóxicos.