El dios de los ácidos. Conversaciones con Albert Hofmann (Antonio Gnoli y Franco Volpi)

Julio 18, 2008

Me compré el libro en la Semana Negra, en el puesto de una librería especializada en libros de bolsillo que acaba de abrir en Gijón, y como su nombre indica contiene una entrevista con el descubridor del LSD. No creo que aporte mucho a quienes hayan leído libros suyos o su biografía, pero como de momento no es mi caso, creo que no deja de ser interesante. Entre otras cosas porque fue hecha cuando Hofmann ya tenía más de noventa años.

En la conversación habla principalmente de su descubrimiento de la droga, de cómo es un tipo de droga que no guarda relación alguna con los estupefacientes, cómo la fiebre del ácido acabó paralizando la investigación científica sobre el tema. En lo que más énfasis hace es en los peligros de la toma del LSD sin una debida preparación ya que siempre está presente la posibilidad de un mal viaje, el horror trip. Aunque por la limitación del formato no desarrolla por completo sus ideas, está claro que considera un error monumental el empleo lúdico de las drogas enteógenas tan extendido durante la década de los sesenta.

Lo que sirve como hilo conductor para hablar sobre las investigaciones de Hofmann y otros autores sobre el empleo de drogas similares en los misterios de Eleusis o entre los indígenas mexicanos, y cómo siempre iban precedidas las tomas de un ritual cuya finalidad era controlar las posibles consecuencias de la experiencia. Aquí nos encontramos que el químico se muestra como un místico convencido que aboga por la unión del hombre con la naturaleza. Aunque es interesante cómo no da ninguna importancia a la droga en sí, que no es más que un agente químico que altera las percepciones sin más, sin ningún tipo de connotación. Y a pesar de eso le da un significado, no ya a las experiencias en sí, sino a lo que ayudan para afianzar ese punto de vista.

Las ideas de Hofmann sobre este tema por momentos parecen absolutamente reaccionarias, con una crítica feroz al desarrollo tecnológico. Algo exagerada diría yo, y además sospecho que maduración de ideas anteriores incluso a su descubrimiento farmacológico, por los detalles que comenta de su biografía. Pero esto me parece muy interesante, ya que es una muestra de otra forma de ver el mundo, por parte de una persona que ha trabajado toda su vida dentro del contexto de la investigación científica, pero con una serie de valores diferentes los dominantes en ese contexto y el resto de la sociedad. Sin estar de acuerdo con su punto de vista, siempre es interesante tener en cuenta otros diferentes. Quizá sea este el mayor interés del libro, que es corto, y como suele ser habitual en los de esta editorial bastante caro para su tamaño y extensión.


Más libros

Julio 16, 2008

Hoy ya he acabado con la compra de libros en la Semana Negra, espero. Para terminar, hoy ha sido el turno para los libros baratos y de saldos, aunque eso sí, de calidad. En concreto:

Cuna de gato. Kurt Vonnegut.
Movimientos inteligentes. Stuart Kaminsky.
Doctrina social. Charles Fourier.

Y entre tanta actividad, compras de libros, visitas a la Semana Negra, y el resto de mis actividades diarias, todavía he tenido tiempo de terminar de leer el libro de Disch. En breve pondré la reseña. También la de uno de los otros libros que ya compré anteriormente en la Semana Negra, el de las entrevistas con Hofmann.


Mis compras de libros en la Semana Negra

Julio 15, 2008

Siguiendo con mis crónicas de la AsturCon y la Semana Negra os voy a poner la lista de los libros que he comprado. A la espera de que mañana compre alguno de los terriblemente baratos, porque mi economía ya no me da para más, estos son los que he comprado:

El dios de los ácidos. Conversaciones con Albert Hoffman. Antonio Gnoli y Franco Volpi.
Una canción para Lya. George R. R. Martin.
The Armageddon Rag. Goerge R. R. Martin.

Los dos últimos firmados por Martin, por supuesto, y eso que no soy de buscar firmas de autores. De hecho gracias a Juan podéis verme cuando Martin me firmaba uno de los libros, en concreto la antología de cuentos:

Muchas gracias, Juan. En los próximos días quizá aumente la lista de compras o ponga algún comentario más sobre las charlas de la Semana Negra o cosas que hayan pasado durante la AsturCon, que ya estoy descansado, aunque tengo otro tipo de actividades que me quitan tiempo y energías.


A la memoria de Thomas M. Disch

Julio 8, 2008

El día 4 de Julio el escritor Thomas M. Disch se suicidó, con lo que hemos perdido uno de los autores más importantes dentro del género fantástico. De sus novelas sólo he leído Los Genocidas pero es tan buena que sólo por ella merece estar en el panteón de los grandes de la ciencia ficción. Lamentablemente es uno de esos libros que no se han reeditado en décadas, y que yo pude conseguir casi de milagro. Tampoco parece que en un futuro próximo lo sea Campo de concentración, que tengo en la pila de lecturas pendientes.

Los Genocidas es una novela imprescindible para toda persona interesada en la ciencia ficción. Lo es porque en ella aparece una de las invasiones alienígenas más originales, y a la vez aterradora. También porque es una historia sin concesiones y sin final feliz, triste y deprimente, lo que dice mucho de la personalidad de su autor, pero también de su genio creativo. Y por último, porque lleva hasta el final las conclusiones últimas que pueden sacarse de todo lo que sabemos sobre biología. Pero creo que la mejor forma de explicarlo es con las palabras con las que acaba la novela:

La Naturaleza es pródiga. De cada cien plantas sólo una o dos sobrevivirían; de cien especies solamente una o dos.
Pero el hombre no.

Quizá por no ser una obra propia para el onamismo intelectual y complaciente no podamos tenerla a nuestra disposición actualmente en las librerías. De cualquier manera este es mi pequeño homenaje a uno de los grandes de la ciencia ficción.

Más triste es esta historia si pensamos que Disch vivía casi en la pobreza por haberse gastado un montón de dinero en la enfermedad de su compañero lo que me recuerda también el triste caso de Robert Sheckley que prácticamente se quedó olvidado enfermo en otro país. Y es que el sistema de seguros médicos de los Estados Unidos no es ejemplar. Aviso para navegantes y para los entusiastas de la liberalización absoluta.


Un crimen lector

Julio 5, 2008

Hoy he pasado por un puesto en la playa de la empresa municipal de limpieza, dedicado a la promoción de la cultura del reciclaje. En él prestaban o regalaban libros (tampoco me paré a preguntar, porque no me interesaban los que había) que fueron tirados a la basura y que están en buen estado para ser leídos. Sólo me fijé en uno, La conexión cósmica de Carl Sagan, y me estremecí al ver que tan magnífico libro estuviese allí. Siempre se habla de los diferentes gustos de los lectores, pero que semejante obra maestra se haya despreciado por alguien me hace pensar que ya está bien de respetar los gustos y las ideas, sólo a las personas. Y en algunos casos habría que meditarse bien si estas se lo merecen…


Ciencia e hipótesis (Henri Poincaré)

Junio 4, 2008

Poincaré es uno de los personajes más interesantes de la ciencia en los últimos dos siglos. Este genial matemático hizo aportaciones en casi todas las ramas importantes de su disciplina, pero también a la física. Pero no meras aportaciones en el desarrollo matemático de teorías, sino que lo hacía de la manera de un físico. También estaba muy interesado en las cuestiones filosóficas de fundamento de las matemáticas así como del proceso de creación en la mente del matemático. Y además escribió bastante obras de divulgación de gran calidad. Una de ellas es precisamente la que reseño ahora.

Escrito en 1902 este libro es una revisión en clave de divulgación de los grandes temas de la matemática y la física de entonces. Es una referencia muy útil para quien quiera tener una idea de cuál era el paradigma dominante en el ámbito de la física de entonces. Pero su mayor interés está en que Poincaré expone en profundidad los problemas de fundamentos con que se encontraba la física clásica y en sus argumentos ya están presentes buena parte de las ideas que darían lugar a la relatividad especial. De hecho Poincaré desarrolló una teoría relativista muy similar a la de Einstein de forma simultánea.

También es interesante su revisión de la problemática de fundamentación de la matemática que ya estaba presente entonces como resultado de los avances de la disciplina. Y lo que no ha perdido interés es la interpretación convencionalista del espacio de Poincaré. Para él el espacio que se introduce en la física no es más que resultado de una convención, y no hay un criterio objetivo que permita establecer si una geometría euclídea es más verdadera que una no euclídea con espacios con curvatura. El desarrollo de la relatividad general introdujo esta discusión en el ámbito de la física y en este contexto los argumentos de Poincaré son más interesantes si cabe.

Este libro es un clásico de la ciencia, pero también de filosofía de la ciencia, que creo que nadie interesado en el tema debería de perderse. Tenemos la suerte, además, de que están apareciendo ediciones de algunas otras de sus obras de divulgación o libros que tratan del papel de Poincaré en el desarrollo de la relatividad. Es una buena excusa para acercarse a este genial matemático y físico francés.


El significado de la relatividad (Albert Einstein)

Junio 2, 2008

Este libro es en parte culpable de la elección de mis estudios universitarios. Siempre tuve de niño interés por la ciencia, pero creo que si la física me atraía más que otras disciplinas científicas fue resultado de la traumática experiencia de enfrentarme a este libro. Imaginad a un niño pequeño que está comenzando a leer y que con insaciable curiosidad examina esos objetos llamados libros y piensa que algún día podrá comprender todo lo que hay aparece, esos mundos de maravilla. Y que ese niño, repito que apenas ha comenzado a aprender a leer tebeos y poco más, en el primer o segundo año de primaria, se encuentra de repente con un libro lleno de formulones rarísimos. Eso tiene que ser impresionante y hacer crecer la llama de la curiosidad en su interior.

Con el paso del tiempo ese niño fue aprendiendo más y más cosas, leyendo más y más cosas, y este misterioso libro se le seguía resistiendo. Ya de adolescente, una primera parte de la edición que tenía en su casa era de otro libro de divulgación del mismo autor y lo entendía, más o menos. Pero los formulones seguían resistiéndose, y así acabo estudiando física, pensando que eso haría de piedra de Rosetta y podría descifrarlo. Y finalmente, pudo entender el significado de lo que allí aparecía, no sólo lo que representaban las fórmulas, sino lo que significaban. Seguramente su satisfacción fue tanta como la Champollion cuando descifró los jeroglíficos egipcios.

Como os podéis imaginar ese niño era yo, y ahora tengo incluso dos ediciones de este magnífico texto de Einstein que comprendo perfectamente. Lo que no es ninguna hazaña ya que los textos de este genial físico son una delicia. En este caso se trata de unas conferencias de introducción a las teorías especial y general de la relatividad, con algunos añadidos interesantes del trabajo de Einstein en el campo unificado o de la resolución del problema cosmológico. Como digo da gusto leer a Einstein por su claridad, precisión, el manejo que hace de los argumentos heurísticos y la profundidad de sus razonamientos en la interpretación física de la teoría.

Aunque se trata de un texto técnico. También existe un libro de divulgación de la relatividad del propio Einstein que en otra ocasión comentaré. Pero aún siendo técnico puede seguirse muy bien la exposición si se maneja el álgebra de los tensores ya que la presentación es muy buena. La parte que más me gusta es la que habla de las ideas del espacio en la física prerrelativista o la aplicación que hace Einstein del principio de Mach al que denomina el problema cosmológico.

Todo un clásico de la física realmente imprescindible y que toda persona interesada por la física debería de tener en su biblioteca. Ha sido reeditado hace pocos años en la colección Austral, así que se trata de un libro barato y nada difícil de conseguir.


Los tres libros que me llevaría a una isla desierta

Mayo 31, 2008

No sé si mi elección en un caso así definiría mis preferencias como lector. Tampoco creo que podría quedarme únicamente con uno, y en todo caso son tres libros que me han llegado muy a dentro. Voy pues con mi pequeña lista.

De los tres, sólo uno es una novela, y creo que a día de hoy mi novela preferida de cualquier autor o género. Se trata de La investigación de Stanislaw Lem. La lectura de esta novela ha marcado un antes y un después en mis preferencias como lector, algo que ni siquiera otras magníficas novelas de Lem consiguieron. Además de ser el ejemplo de cómo debería de ser una obra de ficción científica especulativa no puedo olvidar la sensación de asombro y extrañeza que me abrumó cuando la leí por primera vez. Tampoco que con la segunda le he encontrado más profundidad conceptual, o yo se la saco, y sospecho que la tercera me gustará aún más, y de vez en cuando sin enfrentarme a la lectura completa me gusta leer algún fragmento interesante.

Los otros dos son ensayos, aunque de naturaleza muy diferente. También fue especial la lectura de La conexión cósmica de Carl Sagan, y por supuesto no me dejó indiferente. Mezcla de divulgación científica y de obra de reflexión sobre el futuro de la búsqueda científica de vida extraterrestre consiguió meterme en el cuerpo el gusanillo por todo lo relacionado con el tema que trata. Es un libro que no me canso de abrir por un capítulo y leer unas pocas páginas y siempre me sigue gustando igual que la primera vez que leí el texto, incluso más.

Y el tercero también es un ensayo científico, pero de otra naturaleza. Se trata de El significado de la relatividad de Albert Einstein. Mi elección se debe a una razón sentimental, ya que es un libro que ojeé de pequeño y durante años me preguntaba qué significaría su contenido, como si de un canto de las sirenas me tratase que finalmente me llevo a los tenebrosos arrecifes del estudio de la física. Pero también a que es una obra maestra de la exposición de una teoría científica por parte de su creador. El estilo de Einstein es magnífico y da gusto leer sus artículos o ensayos científicos. Siempre claro, conciso, reduciendo las matemáticas al mínimo en beneficio del argumento físico. Una obra maestra del razonamiento heurístico combinado con el rigor matemático.


¿Son tan malos los saldos de colecciones de ciencia ficción?

Mayo 29, 2008

Un tema recurrente en las bitácoras de aficionados a la literatura fantástica, así como en los foros dedicados a ella, es el de los saldos. Generalmente la conclusión es que los saldos son malísimos para el mercado y lector del género. Pero en estos tiempos de desaceleración económica acelerada (qué barbaridad, la verdad es que me entran ganas de hacer todo un monográfico sobre la física de los políticos) voy a ejercer de abogado del Diablo. No voy a defender los saldos, únicamente analizar desde una perspectiva escéptica los argumentos que se suelen emplear, y relativizar un poco la cuestión.

Por eso, y en primer lugar, voy a hablar del aspecto positivo de los saldos, creo que el más fundamental e importante. Los libros son caros y un pequeño lujo. Y para muchos lectores sólo se puede disponer de un buen catálogo de libros recurriendo a los saldos. Buena parte de mi biblioteca de ciencia ficción y ensayo científico la tengo gracias a los saldos, y sin ellos no tendría ni la tercera parte de los libros que tengo en este momento. Eso teniendo en cuenta que aunque mi economía me lo permitía no compré masivamente libros en algunos saldos casi míticos de colecciones de ciencia ficción (los de los novas blancos, de Martínez Roca, los ultramares, o incluso el más reciente de Júcar), de haberlo hecho tendría ahora una biblioteca completísima. No todo el mundo puede permitirse gastar una cantidad de dinero considerable en libros, bien sea porque no se dispone, o porque se tiene también otros vicios frikis. Y los saldos son a veces la única opción porque las librerías de segunda mano tienen una curiosa tendencia a aumentar significativamente el precio cuando se trata de literatura fantástica (he llegado a encontrarme con el mismo libro más barato en una librería de saldo, que está nuevo salvo el deterioro por el almacenaje, que en una de segunda mano ya usado y algo más deteriorado).

¿Cuál es el reverso tenebroso de los saldos?. Normalmente se dan dos argumentos, uno es que si hay libros saldados, aunque ya estén agotados o sean difíciles de conseguir, es complicado que aparezcan nuevas ediciones de un libro ya que sacar una nueva edición es un riesgo para cualquier editorial con visión de mercado. El otro es que afectan negativamente al mercado y que acaban en la desaparición de colecciones.

El primero es relativo. Hay casos en que es así tristemente, puedo aceptar incluso que en la mayoría de ellos, aunque no en todos. Digo que no en todos porque a veces algunas ediciones que están de saldo son realmente malas, incluso para el lector poco crítico, y siempre resulta comprar una edición nueva si está a buen precio. Sobre todo cuando ahora muchos aparecen en colecciones de bolsillo (aunque esto tiene el inconveniente de que estamos a merced de las editoriales que pueden permitirse tener este tipo de colecciones) bastante decentes. Con lo que no estoy de acuerdo es que eso sea tan malo como se presenta ya que el hecho de que existan clásicos que no están en el mercado o que queden series incompletas es malo según el tipo de lector. Los lectores de ciencia ficción tenemos un fetichismo de los libros y autores tremendo (seguramente por tener un gusto como lectores minoritario y que lamentablemente lo seguirá siendo) de modo que nos preocupa muchísimo no tener tal o cual novela o no poder haber completado una serie. Pero esto no es un problema del mercado y los saldos, es un problema del lector, y seguramente los lectores ocasionales que se acercan al género gracias a un saldo no pierden el sueño por eso. Y también es muy relativo que no aparezcan clásicos únicamente por los saldos. Dudo mucho que vea una reedición de Regreso a Entia de Lem en muchos años, eso si la veo, y no es un libro que haya sido víctima de un saldo, se trata de un caso de libro poco rentable sin más.

Sobre el mercado. La verdad, es que me preocupa bien poco. No soy más que un lector y no tengo ningún especial interés económico en que vaya mejor o peor, y siguiendo las máximas liberales que tanto se predican ahora, para mí lo importante es la oferta y que sea buena. Si puedo disponer de libros baratos, mucho mejor, que existan veinte editoriales o sólo tres como lector que ha de hacer un balance entre lo que puede o quiere gastar y la oferta disponible es algo que no me afecta. Además siempre están ahí las librerías de segunda mano para completar de vez en cuando la colección, y por supuesto las bibliotecas (unos cuantos clásicos de la ciencia ficción he tenido que leer de este modo). Creo que muchas veces desde el fandom no se tiene en cuenta esta perspectiva de lector y a veces se critica la compra masiva de libros de saldo obviando esto que acabo de decir.

¿Estoy diciendo entonces que los saldos son maravillosos y ojalá existan muchos?. No, en absoluto. Porque lo que pienso es que el problema no está, como la mayoría estaréis de acuerdo, en los saldos ocasionales que le surgen a una editorial pequeña, sino en los saldos masivos. Y a estos últimos, por mucha sofística que se emplee no hay forma de defenderlos. Sobre todo cuando se trata de editoriales grandes que tienen el colchón del gran grupo editorial o no tan grandes pero parece que se quieren “especializar” en ello. Por dos razones, una el timo al lector de pagar muy cara una edición regularcilla y luego ver unos meses después que se vende por la cuarta parte de lo que gastaste. La otra que me parece verdadera competencia desleal con las editoriales que no pueden permitirse hacer eso o no lo hacen porque tienen un mayor respeto por sus lectores.

Por lo tanto mi intención no era hacer aquí una apología del saldo generalizado, sino hacer algunas matizaciones que creo que no siempre se hacen. Además últimamente no he comprado nada de saldos y lo que suelo comprar ahora son libros de bolsillo o novedades de calidad, y creo que en parte tiene que ver con cierto cachondeo en el tema de los saldos (uno de los problemas está en la accesibilidad física de ellos, ya que en Asturias no han llegado algunos, y los que lo hacen con cuentagotas) y que lo que suele salir en ellos no me interesa mucho. Incluso de los que se avecinan (porque algunos sospecho que tenemos en el horizonte, y si no, tiempo al tiempo), que ya veremos.


¡Cuidado con la bestia! (Philip José Farmer)

Mayo 28, 2008

Philip José Farmer no es uno de los grandes autores de la ciencia ficción anglosajona, pero seguramente podría figurar en una lista de los más originales. Es un autor del que no he leído muchas novelas, y la primera que compré fue una de las últimas de su saga del Mundo del Río, hace ya bastante tiempo, con lo que no me entusiasmaba demasiado. Con el tiempo he podido conocer más a fondo la obra de este autor con algunas novelas más gracias a librerías de segunda mano y saldos. Podría decir que Farmer es un especialista en adaptar los tópicos y personajes de la cultura popular en un entorno fantástico y hacerlo con originalidad, así como mostrar de forma clara y desenfadad el erotismo en sus novelas.

Pero esta magnífica novela que voy a comentar ahora puede considerarse como un ejercicio de originalidad y mala lecha pocas veces igualado, sobre todo si tenemos en cuenta que no hace más que introducir una serie de tópicos del género, casi de forma caótica, y que sin embargo dan lugar a un tono coherente. Y aquí no estamos ya ante la aparición del sexo en la historia, sino ante un auténtico festival de pornografía desmadrada y tremendamente divertida. Haciendo además una curiosa mezcla del género negro con la ciencia ficción bastante peculiar.

Asistimos en ella a la investigación del detective Herald Childe sobre unos misteriosos personajes que acabarán revelándose como criaturas propias de la ciencia ficción. Es la segunda parte de una serie y he perdido las referencias a la primera, ya que parece que algunos personajes ya salían en ella, pero la trama se sigue bien porque aquí se explica la naturaleza de estos seres.

Mientras tanto podemos contemplar cómo el protagonista se folla a todo lo que se menea, y en la novela aparece sexo con vampiros, hombres lobos, alienígenas, por todos los orificios imaginables y de formas que resultan delirantes y divertidas. Pero todo esto tiene un sentido porque Farmer desarrolla toda una pornografía cosmogónica en la que el Grial, los ectoplasmas, los espectros y diversos personajes históricos se mezclan con viajes interestelares orgásmicos. Y lo mejor de todo es que es coherente. No se trata de un ejercicio de morbo de mostrar relaciones sexuales entre humanos y todo tipo de monstruos y criaturas, sino más bien de una especie de canon de la literatura pulp y los mitos humanos en clave de ciencia ficción y folleteo.

También hay un homenaje a los frikis de la ciencia ficción en la fitura de Forry que es un cameo de un personaje real del fandom estadounidense en la trama de la ficción. Lo mejor de todo es que Farmer no se toma en serio a sí mismo y por eso ha dado lugar una novela tan interesante y divertida, eso sí no apta para todos los públicos.