Un tema recurrente en las bitácoras de aficionados a la literatura fantástica, así como en los foros dedicados a ella, es el de los saldos. Generalmente la conclusión es que los saldos son malísimos para el mercado y lector del género. Pero en estos tiempos de desaceleración económica acelerada (qué barbaridad, la verdad es que me entran ganas de hacer todo un monográfico sobre la física de los políticos) voy a ejercer de abogado del Diablo. No voy a defender los saldos, únicamente analizar desde una perspectiva escéptica los argumentos que se suelen emplear, y relativizar un poco la cuestión.
Por eso, y en primer lugar, voy a hablar del aspecto positivo de los saldos, creo que el más fundamental e importante. Los libros son caros y un pequeño lujo. Y para muchos lectores sólo se puede disponer de un buen catálogo de libros recurriendo a los saldos. Buena parte de mi biblioteca de ciencia ficción y ensayo científico la tengo gracias a los saldos, y sin ellos no tendría ni la tercera parte de los libros que tengo en este momento. Eso teniendo en cuenta que aunque mi economía me lo permitía no compré masivamente libros en algunos saldos casi míticos de colecciones de ciencia ficción (los de los novas blancos, de Martínez Roca, los ultramares, o incluso el más reciente de Júcar), de haberlo hecho tendría ahora una biblioteca completísima. No todo el mundo puede permitirse gastar una cantidad de dinero considerable en libros, bien sea porque no se dispone, o porque se tiene también otros vicios frikis. Y los saldos son a veces la única opción porque las librerías de segunda mano tienen una curiosa tendencia a aumentar significativamente el precio cuando se trata de literatura fantástica (he llegado a encontrarme con el mismo libro más barato en una librería de saldo, que está nuevo salvo el deterioro por el almacenaje, que en una de segunda mano ya usado y algo más deteriorado).
¿Cuál es el reverso tenebroso de los saldos?. Normalmente se dan dos argumentos, uno es que si hay libros saldados, aunque ya estén agotados o sean difíciles de conseguir, es complicado que aparezcan nuevas ediciones de un libro ya que sacar una nueva edición es un riesgo para cualquier editorial con visión de mercado. El otro es que afectan negativamente al mercado y que acaban en la desaparición de colecciones.
El primero es relativo. Hay casos en que es así tristemente, puedo aceptar incluso que en la mayoría de ellos, aunque no en todos. Digo que no en todos porque a veces algunas ediciones que están de saldo son realmente malas, incluso para el lector poco crítico, y siempre resulta comprar una edición nueva si está a buen precio. Sobre todo cuando ahora muchos aparecen en colecciones de bolsillo (aunque esto tiene el inconveniente de que estamos a merced de las editoriales que pueden permitirse tener este tipo de colecciones) bastante decentes. Con lo que no estoy de acuerdo es que eso sea tan malo como se presenta ya que el hecho de que existan clásicos que no están en el mercado o que queden series incompletas es malo según el tipo de lector. Los lectores de ciencia ficción tenemos un fetichismo de los libros y autores tremendo (seguramente por tener un gusto como lectores minoritario y que lamentablemente lo seguirá siendo) de modo que nos preocupa muchísimo no tener tal o cual novela o no poder haber completado una serie. Pero esto no es un problema del mercado y los saldos, es un problema del lector, y seguramente los lectores ocasionales que se acercan al género gracias a un saldo no pierden el sueño por eso. Y también es muy relativo que no aparezcan clásicos únicamente por los saldos. Dudo mucho que vea una reedición de Regreso a Entia de Lem en muchos años, eso si la veo, y no es un libro que haya sido víctima de un saldo, se trata de un caso de libro poco rentable sin más.
Sobre el mercado. La verdad, es que me preocupa bien poco. No soy más que un lector y no tengo ningún especial interés económico en que vaya mejor o peor, y siguiendo las máximas liberales que tanto se predican ahora, para mí lo importante es la oferta y que sea buena. Si puedo disponer de libros baratos, mucho mejor, que existan veinte editoriales o sólo tres como lector que ha de hacer un balance entre lo que puede o quiere gastar y la oferta disponible es algo que no me afecta. Además siempre están ahí las librerías de segunda mano para completar de vez en cuando la colección, y por supuesto las bibliotecas (unos cuantos clásicos de la ciencia ficción he tenido que leer de este modo). Creo que muchas veces desde el fandom no se tiene en cuenta esta perspectiva de lector y a veces se critica la compra masiva de libros de saldo obviando esto que acabo de decir.
¿Estoy diciendo entonces que los saldos son maravillosos y ojalá existan muchos?. No, en absoluto. Porque lo que pienso es que el problema no está, como la mayoría estaréis de acuerdo, en los saldos ocasionales que le surgen a una editorial pequeña, sino en los saldos masivos. Y a estos últimos, por mucha sofística que se emplee no hay forma de defenderlos. Sobre todo cuando se trata de editoriales grandes que tienen el colchón del gran grupo editorial o no tan grandes pero parece que se quieren “especializar” en ello. Por dos razones, una el timo al lector de pagar muy cara una edición regularcilla y luego ver unos meses después que se vende por la cuarta parte de lo que gastaste. La otra que me parece verdadera competencia desleal con las editoriales que no pueden permitirse hacer eso o no lo hacen porque tienen un mayor respeto por sus lectores.
Por lo tanto mi intención no era hacer aquí una apología del saldo generalizado, sino hacer algunas matizaciones que creo que no siempre se hacen. Además últimamente no he comprado nada de saldos y lo que suelo comprar ahora son libros de bolsillo o novedades de calidad, y creo que en parte tiene que ver con cierto cachondeo en el tema de los saldos (uno de los problemas está en la accesibilidad física de ellos, ya que en Asturias no han llegado algunos, y los que lo hacen con cuentagotas) y que lo que suele salir en ellos no me interesa mucho. Incluso de los que se avecinan (porque algunos sospecho que tenemos en el horizonte, y si no, tiempo al tiempo), que ya veremos.