Archivos de la categoría ‘Libros’

Dédalo e Ícaro: el futuro de la ciencia (John B.S. Haldane y Bertrand Russell)

abril 22, 2013

Dedalo

Un subgénero bastante interesante de la ciencia ficción es el transhumanista, que trata sobre las modificaciones tecnológicas a las que es posible que el ser humano se someta en el futuro y cuáles serán las consecuencias de éstas, en diversos ámbitos que abarcan desde lo social a lo puramente filosófico. Y es que al modificar su propia naturaleza el ser humano bien puede ocurrir que deje de serlo y pase a ser otra cosa, que no sabemos muy bien cuál podría ser, de ahí que estemos ante un tema muy apropiado para la ciencia ficción.

Ahondando en sus orígenes nos encontramos con diversos autores, tanto en el ámbito literario como el científico, y en este último destacan John D. Bernal y J.B.S. Haldane, quienes en unas cuantas conferencias y ensayos breves expusieron un panorama del futuro no ya de la humanidad, sino de la vida en el cosmos, en el que se combinan el transhumanismo y la escatología con bases más o menos científicas. Y si hay que buscar un primer texto por parte de estos autores, sin duda es uno de los dos que componen este volumen que en su momento la editorial KRK tuvo la feliz idea de editar: Dédalo o la ciencia y el futuro, de Haldane.

En él, el genetista británico, pocos años después de la Primera Guerra Mundial, planteaba una serie de reflexiones sobre el impacto de la ciencia en la sociedad y como ésta podría emplearse para mejorar la condición humana. Aunque en general el tono de Haldane es agridulce, y la propia elección de un personaje trágico como Dédalo para emplearlo como arquetipo para el científico moderno, puede decirse que en el fondo es optimista.

En parte por deformación profesional, y en parte porque es lo más coherente con la temática que en él trata, Haldane da mucha importancia a las cuestiones biológicas, incluso entrando en temas delicados como el cultivo de fetos fuera del vientre materno o la eugenesia. Pero lo que a mí me sigue fascinando estéticamente es su predicción de que con la tecnología el ser humano cambiaría el color de los océanos. Y la imagen de unos océanos de un fuerte color purpura es muy sugerente, y algo inquietante.

En respuesta a este texto, otro de los grandes pensadores de este siglo, Bertrand Russell articuló una respuesta crítica a las propuestas de Haldane. Mucho más escéptico con el papel de los científicos en la sociedad, y con todo lo que respecta al ser humano en general redactó una respuesta cuyo propio título ya es una muestra de su contenido: Ícaro o el futuro de la ciencia. Ya no estamos ante al héroe trágico, sino directamente ante su hijo quien pereció por acercarse demasiado al Sol. La postura de Russell se resume en una afirmación, ya en el final de su ensayo:

La ciencia no ha dado al hombre más autocontrol, más bondad, o más capacidad de prescindir de sus pasiones cuando decide el sentido de su acción.

Los avances científicos no harían más que aumentar el poder destrucción del ser humano o las desigualdades e injusticias entre los hombres, y la historia del resto del siglo XX no ha hecho sino darle la razón a Russell. Quien de todas maneras no es hostil a la ciencia en sí misma, sino todo lo contrario, pero sus reflexiones parten de tener en cuenta el contexto social y político de entonces, además de la propia naturaleza humana.

Aunque Haldane no respondió a Russell, sí que puede intuirse una respuesta en otro ensayo breve visionario, pero esta vez de John Bernal, quién si llegó a plantearse la necesidad de una modificación de la naturaleza humana mucho más radical que la planteada en un principio por Haldane, y que se puede considerarse como una auténtica exposición de filosofía transhumanista. La obra de Bernal influyó a científicos como Freeman Dyson, y es un referente para muchos autores de ciencia ficción, por ejemplo, sin ir más lejos, Juan Miguel Aquilera.

A pesar de los errores en las predicciones de estos dos grandes pensadores, y de que son dos textos breves, aún conservan su frescura y son textos de una gran entidad literaria. Y si cabe aquello en lo que se alejan de lo que realmente fue el devenir de la historia incita más si cabe la reflexión del lector.

Este año 2013 se cumplen exactamente noventa años de la conferencia de Haldane, y esto es una magnífica excusa para adquirir este clásico de la literatura futurista en cualquiera de las diversas ferias del libro que se celebran estos días.

Mundos en el abismo (Juan Miguel Aguilera y Javier Redal)

marzo 26, 2013

mundosabismojpgAhora que Bibliópolis ha reeditado esta novela, todo un clásico de la ciencia ficción, es un buen momento para hablar sobre ella. No es exagerado decir que estamos ante de una de las mejores obras de todos los tiempos de la ciencia ficción española, y ni siquiera afirmar que es una de las mejores de la ciencia ficción mundial de los últimos veinticinco años.  Además ha dado lugar a la creación de un universo propio, desarrollado no sólo por Aguilera y Redal sino también por otros autores.  Ciertos aspectos de la física presente en el ciclo completo de Akasa-Puspa ya la analizado en el ensayo de la obra colectiva citada, así que aquí me centraré en los aspectos narrativos o temáticos de esta novela, aunque mucho (y bueno) podría decirse sobre la física que hay presente en Mundos en el abismo.

Para un lector que no conozca la obra, las afirmaciones con que he comenzado esta reseña pueden parecer exageradas, pero no lo son cuando se analiza la obra en su contexto histórico. En 1988 una novela como esta sin duda supuso una revolución en el panorama de la ciencia ficción española, pues hasta ese momento no se había escrito nada igual, capaz de alcanzar el nivel de las grandes obras de la ciencia ficción anglosajona de entonces. Con el añadido de que a pesar de que los autores se inspiraron parcialmente en esta última (especialmente en Larry Niven y Jerry Pournelle), tiene una voz propia con algunas de las características específicas de la ciencia ficción española tal y como la han caracterizado algunos académicos como Fernando Ángel Moreno. Pero no es sólo una buena novela para los estándares de entonces, sino que continúa siendo una historia que puede atrapar con la misma fuerza a los lectores de las nuevas generaciones. Y es que el estilo de Aguilera y Redal es muy potente, y son capaces de crear una auténtica sensación del sentido de la maravilla, a la vez que el lector se ve inmerso en una aventura fascinante y trepidante desde las primeras páginas hasta el final.

Pero Mundos en el abismo es más que eso. Realmente sí que es una obra destacable en el panorama internacional de la ciencia ficción porque en ella se encuentran presentes elementos muy propios de la ciencia ficción del siglo XXI, sobre todo en los autores británicos. Y es que Aguilera y Redal son capaces de efectuar una combinación del space opera aventurero con los elementos hard. Pero además de esta innovación narrativa, que aunque es cierto que no era del todo novedosa sí que lo fue la forma en que Aguilera y Redal lo hicieron, también tenemos uno de los mejores ejemplos de ciencia ficción transhumanista. A este respecto el lector ha de tener en cuenta que los autores beben de las fuentes originales, y desde luego podemos encontrar el rastro de las obras de John Bernal y Freeman Dyson sobre el tema, con el aliciente de que llevan a las últimas consecuencias algunas de las reflexiones de estos autores.

Estamos por lo tanto ante una obra en la que se establece claramente una fusión de géneros y temáticas, pero que sin embargo no se adscribe por completo a la ciencia ficción posmoderna de la primera década del siglo XXI. Y es que esta obra es, a pesar de todo, una heredera del modernismo y la ilustración, pues en el fondo nos encontramos con una novela sobre viajes de exploración y descubrimiento, de encuentros con otras razas y culturas. Si bien aquí es difícil distinguir qué parte de la historia procede de Aguilera y cuál de Redal, la obra del primero continúo en torno a la temática del viaje de descubrimiento, y esto también está presente aquí.

Y esto me lleva a hablar de la componente hard de la novela, el fundamento científico de la obra, que a día de hoy y en su conjunto me parece que es el mejor ensamblado con que me haya encontrado nunca en una obra de ciencia ficción (quizá sólo Greg Egan sea capaz de algo similar). Y es que hay buena física, mejor según creo que yo en otras obras más famosas, una biología consistente, y ambas se combinan para dar sustento a elementos de la trama, en un entralazamiento, una maraña de conceptos imprensionante. No sólo eso, sino que la obra también tiene una base histórica (a ver quién no piensa en el Imperio Carolingio, por ejemplo), antropológica y religiosa muy sólida, que a su vez no puede separarse de la física y la biología.  Aquí, y en aspectos de ambientación nos encontramos con algunos de los aciertos de la novela. Por ejemplo, el hecho de intentar combinar viajes a velocidades inferiores a las de la luz e imperios espaciales se asocia con el entorno donde acontece la historia. La propia historia de Akasa-Puspa se relaciona con los aspectos de colonización espacial y transhumanismo, pero también de una serie de dinámicas históricas y sociales que se asocian con ella. En la ambientación induhista hay pequeñas perlas que complementan la perspectiva de todo el conjunto, etc.

Pero que no se equivoque el potencial lector, a pesar de que hay una abrumadora inclusión de ideas y conceptos, la historia se sigue con gran facilidad. Los conceptos científicos están claramente explicados y de forma dinámica en la historia, con diálogos claros e interesantes, y no sólo no restan a los aspectos formales sino todo lo contrario. Una de las cosas que más impresionó en mi primera lectura de la novela es cómo la inclusión de tecnología de viaje espacial verosímil consigue introducir un dramatismo en los combates espaciales que pone los pelos de punta, y es que los veleros solares dan para mucho más que las naves espectaculares (que también las hay) en manos de dos grandes narradores.

Poco más quiero añadir, porque no quiero aburrir al lector de esta reseña con una sucesión de elogios. Y también porque no puedo hacer lo que me gustaría, que es comentar algunos aspectos particulares de la trama, y es que es mejor que descubráis por vosotros mismos las sorpresas que depara la lectura de Mundos en el abismo. Como he comentado, a esta novela le siguieron otras historias ambientadas en el mismo universo. Como la continuación Hijos de la eternidad que si bien es una novela magnífica quizá es un poco inferior en el ritmo, o la escrita en solitario por Aguilera, Mundos y demonios que aporta nuevas dimensiones a la historia y que podría ser el germen de futuras continuaciones.

En resumen, que estamos ante uno de esos casos en los que la calificación de obra maestra no es para nada accesoria, y todo el texto de esta reseña puede resumirse con una única palabra: imprescindible.

El giro (Stephen Greenblatt)

enero 25, 2013

giroQue un libro haya recibido premios y galardones no te asegura que sea de tu agrado. Que esté editado por una editorial de calidad, tampoco. Pero que estas dos cosas se combinen en un texto que trata del redescubrimiento del poema de Lucrecio ya es algo a tener en cuenta.

Ciertamente, a mí me ha encantado. Aunque tengo que reconocer que no soy muy objetivo, pues además de apreciar el poema sobre el que trata esta libro, comparto la simpatía del autor por lo que este representa y su forma de expresarlo. Como dato curioso, y que a mí me parece relevante, comentar que el autor es un experto en Shakespeare y la obra de Lucrecio es otro de sus amores literarios, aunque por detrás del genio inglés. Y como comenta en algún momento algunas conexiones parece haber entre estos dos grandes monstruos de la lírica.

El libro trata fundamentalmente del redescubrimiento del poema de Lucrecio por parte de Poggio Bracciolini a comienzos del siglo XV. La historia de este hombre es fascinante, pues en él se combina un eficiente secretario apostólico en el Vaticano de entonces, con un decidido humanista descubridor de importantes manuscritos clásicos, perdidos en las oscuras bibliotecas de los monasterios europeos medievales. Pero también hizo otras contribuciones al pensamiento humano, ya que a él se le atribuye la invención de la caligrafía “romana” muy popular en el Renacimiento y antecedente de la Times Roman actual (por la que yo tengo especial predilección).

Pero no es esta última la temática fundamental del libro, que se centra en mostrarnos de dónde procede el poema de Lucrecio, en el contexto del auge del epicureísmo en la República Romana, y cómo una obra como esta podría entrar en serio conflicto con la visión del mundo propia de la Edad Media. Así Greenblatt nos describe la ideología de entonces, y utiliza la biografía de Poggio para mostrarnos cuál fue el proceso de formación de la ideología renacentista, y cómo un texto concreto como el de Lucrecio, sin ser el elemento dominante en ese cambio tuvo un papel muy destacado.

De ahí el título de la obra, pues realmente lo que se nos cuenta es todo un cambio de rumbo, un giro, en la forma de entender el mundo en una época, y que constituye el origen del pensamiento moderno. Por eso, tras finalizar el relato de la vida y obra de Poggio, el libro concluye con un resumen de las tesis principales del pensamiento lucreciano, y cuál fue el devenir futuro del texto en los siglos siguientes a su descubrimiento, teniendo una importante influencia en pensadores como Maquiavelo, Montaigne o Gassendi, entre otros.

Pero no penséis que es un texto denso o erudito, más bien todo lo contrario. El estilo es claro, directo y elegante, y lo que más se nota es que el autor es un auténtico enamorado del texto sobre el que trata la obra, razón que explica por qué el libro ha recibido varios premios literarios. Una lectura agradable, intensa y emocionante por momentos, y cuyo único problema es que se hace corta, pues otra de las virtudes del libro es que su extensión es la adecuada en función de los objetivos del autor. En estos tiempos de novelas kilométricas y ensayos tochos, se agradece. En resumen, imprescindible.

Inspiradores de la ciencia ficción: Svante Arrhenius

enero 20, 2013

iarrheu001p1Hace ya tiempo que había pensado en escribir una serie de entrada sobre personalidades del mundo de la ciencia cuyos trabajos académicos, o ideas especulativas presentes en sus obras de ensayo y divulgación, fueron de gran influencia para el desarrollo de algunos tópicos de la ciencia ficción. Un tratamiento adecuado de este tema requeriría de un espacio y una profundidad que en estos momentos no puedo darle, pero como me parece suficientemente interesante, he decidido limitarme a hacer una breve reseña de cada autor y sus contribuciones, y dejar en manos del lector la tarea de documentarse si quiere profundizar en el tema.

Para empezar, lo hago con un autor cuyo nombre es posible que os suene, pero que desde luego seguro que no asociáis con la ciencia ficción: Svante Arrhenius. A algunos os sonará el nombre, seguramente a quienes hayáis estudiado química, seáis profesores de química de secundaria, o similares. Y es que realmente estamos ante un ganador del Premio Nobel de Química, aunque su formación inicial fue la de físico, dato poco comentado en los libros de texto, por cierto. Pues además de sus importantes contribuciones a la Química Física, también hizo investigaciones en otros ámbitos, y son estas últimas las que le asocian con la ciencia ficción.

En primer lugar, podemos decir que es el padre de la teoría moderna de la panspermia más desarrollada, según la cual el origen de la vida en la Tierra sería extraterrestre, por medio de la llegada de esporas procedentes del espacio. Aunque la idea no es originariamente de Arrhenius, pues algunos destacados físicos como Kelvin o Helmholtz ya habían propuesto que las bacterias podrían propagarse en forma de esporas por el espacio interestelar propulsadas por la presión de radiación de la luz estelar, fue él quién la expuso en su forma más completa y madura. Y lo más importante es que lo hizo en algunas de sus obras de divulgación, que en su época parece que fueron bastante populares, lo que explica la introducción de algunas de sus ideas en la literatura pulp de ciencia ficción de las primeras décadas del siglo XX. Versiones más elaboradas de la panspermia fueron desarrolladas por Hoyle y Wickramasinghe o Crick y Orgel.

Pero esto no haría merecedor de incluir a Arrhenius en esta lista de inspiradores de la ciencia ficción.Y la razón es que la panspermia ha sido muy poco tratada, realmente muy poco, en la literatura de ciencia ficción. Aunque más de uno piense en alguna película (las diferentes versiones de los ladrones de cuerpos), en realidad hay muy poca literatura de ciencia ficción sobre el tema. Es cierto que pueden ser notables, como uno de los cuentos paródicos de Ijon Tichy de Lem, nada menos, o algunas de las novelas de Juan Miguel Aguilera y Javier Redal (de lo mejor que se ha escrito de ciencia ficción en castellano), pero son pocas. Y es que la influencia se encuentra en otro ámbito, muy de moda en estos tiempos, y a la vez muy pasado de moda en lo que se refiere a la ambientación de la ciencia ficción.

Svante Arrhenius fue un pionero en el estudio científico del clima terrestre, y a él se debe por primera vez la hipótesis de que el efecto invernadero podría tener un papel fundamental en determinar la temperatura media de nuestro planeta. Es más, a finales del siglo XIX ya propuso que el aumento de los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera como resultado del aumento de la actividad industrial podría tener como efecto el aumento de la temperatura global. Pero Arrhenius fue mas allá y extrapoló sus ideas sobre la química atmosférica y su influencia sobre el clima al caso de otros cuerpos del Sistema Solar, tema que trató en algunas de sus obras de divulgación como Worlds in the making. Así llegó a la conclusión de que Venus habría de ser un planeta muy húmedo y templado, repleto de lagunas y pantanos.

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Aunque esta caracterización de Venus puede no venir a la mente de los lectores actuales, fue durante mucho tiempo la visión  dominante entre prácticamente todos los autores de la época pulp de la ciencia ficción (hay algunas notables excepciones, como la de Stanley Weinbaun, quien consideraba otro clima para Venus basado en la concepción errónea que se tenía entonces sobre el periodo de rotación de Venus, pero este tema requeriría de otra entrada), siendo paradigmáticas la serie de Venus de Edgar Rice Burroughs o la novela Perelandra de C.S. Lewis. Hasta tal punto, que el propio Isaac Asimov recurrió al tópico del Venus templado en una de sus novelas juveniles de la serie de Lucky Star (reeditada hace poco por Alamut), que para muchos, en las ediciones de Bruguera, fueron nuestra introducción en la obra del Buen Doctor. Para su escarnio, como bien se aseguró de recordar en ediciones posteriores y antologías, pues poco tiempo después de salir a la luz las novelas los datos de observaciones con radar (posteriormente confirmados por las sondas espaciales) mostraron un Venus muy diferente al suavemente cálido y tropical, con nubes de ácido sulfúrico y temperaturas en la superficie tales que puede fundirse el plomo en ella.

A pesar de que ahora está olvidado en la mente del lector moderno el Venus tropical y selvático fue un tópico persistente en la ciencia ficción y fue fundamental en el desarrollo y configuración del género en la llamada Edad de Oro. Y en esa imagen de Venus, la influencia de las obras de divulgación científica de Svante Arrhenius fue fundamental.

Lágrimas de luz. Posmodernidad y estilo en la ciencia ficción española (Mariela González)

enero 15, 2013

Siguiendo con obras de la colección de ensayo de Sportula, hoy tengo que comentar un pequeño gran descubrimiento, el interesante texto de Mariela González que paso a comentar, y que trata de una de las obras de referencia de la ciencia ficción española: Lágrimas de luz, de Rafael Marín.

Estamos muy faltos de obras ensayísticas sobre la ciencia ficción en lengua castellana, y más aún, de obras de autores españoles. Por tanto, cuando uno se encuentra con un texto como este, no puede más que mostrar la satisfacción de afrontar lo que puede ser una interesante lectura, independientemente de cuál sea el resultado final. El hecho de que en este caso se trate de una tesina de licenciatura tiene el aliciente de que se espera suficiente profundidad y rigor, pero sin llegar a los excesos retóricos y formales que implica una tesis doctoral, o la conjunción de brevedad y densidad de un artículo. Y se nota, pues un texto muy ameno, que se lee con gran facilidad y diría casi que con gusto.

posmodernidadyestiloSe percibe que se han realizado cambios para mejorar la lectura del original académico para un público más general, pero sean estos muchos o pocos, la amenidad y la claridad de la exposición están presentes en todo momento. Lo que ya dice mucho del interés de la autora y de la edición de Sportula por aproximar un estudio como este a un público amplio. Y es que a pesar del título, y de que el libro defiende tesis posmodernistas, no caen en esos defectos tan comunes en los autores de dicho “género” de mostrar prosas densas, plúmbeas y faltas de contenido e interés. Aquí es todo lo contrario.

Por otro lado, el objeto de estudio es muy interesante, pues González nos realiza un análisis bastante completo de Lágrimas de luz de Rafael, novela y autor de referencia en la ciencia ficción española. Para ello introduce brevemente el contexto del género, y se centra en las temáticas y subgéneros que más relación guardan con la novela objeto de estudio, haciendo una breve pero interesante presentación de las obras distópicas y cyberpunk con las que entronca la novela de Marín.

Una vez hecho esto pasa a enumerar y analizar las fuentes y referencias de Marín, que en parte no se corresponden con las propias de otros autores del género, y en parte sí. Aquí vemos que Marín es uno de los más claros ejemplos (junto con Rodolfo Martínez) de una hibridización de la mal denominada alta cultura con las referencia al cine o al cómic. Más adelante, y para mostrar cómo realmente se ha de considerar una obra posmoderna, nos describe la evolución del protagonista de la novela, en una serie de etapas arquetípicas. Es este hombre, el principal reflejo del carácter posmoderno de la obra, para la autora. Y aquí también aparece uno de esos temas fetiche entre los autores posmodernos, el Otro.

Finalmente se hace mención a la muerte de la novela, y aunque guarda relación con el contenido de la novela y lo que parecen ser los puntos de vista del autor, veo esta parte algo más desconectada del resto, y es quizá la más floja del libro. Al menos en relación al resto.

Aunque no soy partidario de esa manía de analizar la ciencia ficción en base únicamente a los parámetros propios del posmodernismo, sin tener en cuenta otros puntos de vista, la verdad es que he pasado un buen rato con la lectura de este ensayo. Y que una obra te enganche cuando no compartes sus conclusiones es una buena muestra de que estás ante un texto de calidad. Este es el caso, un ensayo que además tiene la extensión adecuada. Si te interesa la ciencia ficción española, y el ensayo sobre ésta en general, debes leer este libro.

La ciencia ficción de Isaac Asimov (Rodolfo Martínez)

enero 10, 2013

isaacasimovNo existe en el mercado mucho ensayo sobre ciencia ficción en castellano, y entre los que existen la no aparición de algunos de los autores de referencia en el género no tiene una explicación racional, salvo las fobias que durante un tiempo parecían existir en el fandom con respecto a algunos autores. Un caso sintomático es el de Isaac Asimov, sobre el que muy poco ensayo se ha escrito, incluso en revistas, que no vayan más allá de algunas generalidades y tópicos.

Por esa razón hacía falta un ensayo como este de Rodolfo Martínez, quien no sólo es uno de los autores más importantes dentro de la ciencia ficción española, y un ocasional e incisivo ensayista, sino también uno de los mayores expertos en la obra de Asimov. El hecho de estar ante la obra de un autor con una obra madura, y que a la vez conoce en profundidad la obra del autor analizado, permite que el enfoque no sea el propio del crítico académico o el aficionado sin más, sino que tenemos el punto de vista de un autor sobre otro autor. Es precisamente este punto de vista, y el análisis de su obra con este enfoque, lo que convierte a este ensayo en una obra de gran interés, casi podría decirse que de referencia.

Pero la obra no es un análisis formal o estilístico, pues en él se analiza la evolución de la obra de Asimov en función de su biografía, pero sin caer en un relato biográfico. Es una mezcla de ambas cosas, y algo más. También es una reivindicación de la obra de Asimov en su contexto histórico y literario, y para ello Martínez muestra a lo largo de la obra cómo el Buen Doctor era un escritor mucho mejor de lo que algunos piensan. Pero no es una obra apologética, pues quedan claras las limitaciones de Asimov como narrador (de las cuales él mismo era consciente y alguna vez lo hizo notar, como se recoge en este ensayo), y se trata más bien de una defensa crítica, desde la adimiración pero con la objetividad necesaria.

Es este el punto fuerte del ensayo, pero también he de citar la exhaustividad, incluyendo toda la obra de ciencia ficción de Asimov. Y también la estructura, con pequeños capítulos, breves y concisos, ordenados en función de la fecha de publicación de los relatos, dedicando más de éstos en número y extensión a las obras de referencia de Asimov.

No están los relatos de otros géneros, y quizás lo único que hecho en falta es la ausencia de un tratamiento de la relación entre el Asimov autor y el divulgador. Creo que un análisis estilístico de su obra de divulgación podría aportarnos mucha luz sobre la verdadera calidad literaria de Asimov, y va siendo hora de que se considere de una maldita vez la ensayística en términos literarios (como por cierto alguna vez ha ocurrido con la concesión de premios Nobel de Literatura a Winston Churchill o Bertrand Russell). Pero sería mucho abarcar y Martínez toma la sabia decisión de centrarse en el ámbito en que se siente más seguro y cómodo, y el lector de este ensayo lo aprecia. Aunque sí que se incluyen algunos comentarios sobre los “apócrifos” asimovianos, como la nefasta triología de precuela de las fundaciones o la refutación de la psicohistoria de Donald Kingsbury siguiendo los preceptos filosóficos de la escuela austríaca de economía.

Si te gusta la obra de Asimov, o el ensayo de calidad sobre ciencia ficción, no debes dejar escapar este interesante y ameno ensayo de Rodolfo Martínez.

Propósitos literarios para el 2013

enero 6, 2013

Desde el siempre interesante blog Sense of Wonder se ha generado un meme sobre propósitos literarios para el año 2013. Es una buena excusa para plantear los propios. Y si se plantea en torno a la literatura de ciencia ficción y fantasía, desde luego el fundamental para mí será el de leer algo más sobre el primero de estos géneros. Aunque no tengo claro si es una concatenación de factores asociados con mi devenir personal y del entorno, o una fase de cambio de gustos lectores, la verdad es que últimamente apenas he leído casi nada del género. Y desde luego no tiene pinta la cosa de que lo compense leyendo de fantasía, o de otros géneros literarios.

Quizá en parte también esto tenga que ver con qué salvo honrosas excepciones (que cuando toque serán comentadas como es debido en esta bitácora) el material de género que salen en el mercado español tiene para mí interés nulo. De ahí que en este ámbito me plantee un nuevo propósito, por una parte leer algo más de autores españoles (en la medida en que lo permita el mercado) y plantearme la lectura habitual de relatos y novelas en inglés. Aunque el panorama es en general igual de malo, al disponer de un mayor volumen de títulos en la lengua original al menos podré disfrutar de lo que realmente me guste, y no tener que sufrir las modas lectoras.

SaganCon respecto a leer en inglés, tengo pendiente la lectura de algunas obras de ensayo que me gustan mucho, así como de autores concretos. Por ejemplo, tengo muchas ganas de leer algunas de las recopilaciones de ensayos de Bertrand Russell en la lengua original. O The Cosmic Connection de Sagan, pues aún me duelen los ojos, años después, como resultado de la nefasta traducción del ejemplar que poseo. Traducción y falta de revisión, entre otras cosas.

En general, mi propósito es abandonar la narrativa por el ensayo este año, salvo algunas obras selectas. Y tanto en un ámbito como en otro, sin imponerme la “obligatoriedad” de leer tal o cual libro. También debería ponerme muy políticamente incorrecto al respecto y soltar una buena parrafada sobre esta cuestión, pero mi sentido del decoro me lo impide. Pero puede resumirse en que será más bien un año de relecturas, y de lectura de cosas que me aporten algo, y como digo literatura de ensayo fundamentalmente.

Finalmente, otro propósito, es convertir ciertas ideas en algo tangible, y que podáis disfrutar del resultado. Si las cosas salen bien a lo largo de este año esos proyectos se materializarán.

Azar y orden

diciembre 18, 2012

En el interesante libro La hora de embriagarse de Hubert Reeves podemos encontrar el siguiente texto atribuido a Dennis Diderot, como parte de una respuesta a una carta de Voltaire, y que plasma una duda escéptica con respecto a los argumentos de diseño:

Se llena de escombros un vasto terreno, arrojándolos al azar, y entre ellos el gusano y la hormiga encuentran alojamiento muy confortable. ¿Qué pensaríais de estos insectos, si tomando por seres reales las relaciones de los lugares que habitan con su organización, se extasiaran ante la belleza de esta arquitectura subterránea y la inteligencia superior del jardinero que así dispuso las cosas para ellos?

No se trata de una afirmación, sino de una duda escéptica. ¿Realmente hay un orden matemático tras la realidad o es todo una ilusión de nuestra mente que tiene una especial preferencia por la búsqueda de patrones? Me temo que no tenemos una respuesta científica a esta pregunta, y queda para cada cuál optar por una u otra alternativa. Esta cita resume muy bien todo el libro de Reeves que se puede considerar como un texto que sigue una estela de autores e ideas que comienza con Lucrecio y que llega hasta nuestros días. Autores que han reflexionado sobre el azar y el sentido.

Por otro lado, el título del libro de Reeves hace referencia a un poema de Charles Baudelaire. Pero buscando referencias literarias, este fragmento me parece que de algún modo inspiró la metáfora del picnic y las hormigas referente a cómo interpretar las acciones de una inteligencia extraterrestre superior que encontramos en uno de los clásicos de todos los tiempos de la ciencia ficción: Picnic junto al camino, de Arkadi y Boris Strugatski. Ya que Boris ha muerto hace unas semanas, es una buena excusa para encontrarse con la obra de estos dos interesantes autores claves de la ciencia ficción rusa.

Logicómix (Apostolos Doxiadis, Christos Papadimitriou, Alecos Papadetos y Annie di Donna)

noviembre 5, 2012

Afronté la lectura de este cómic partiendo de la base de la gran cantidad de críticas y reseñas elogiosas, con una unanimidad que no es habitual, lo que en cierto es un problema, pues uno corre el peligro de poder llevarse una decepción ante unas expectativas muy altas. Pues no ha sido el caso, se trata de un cómic estupendo, del que he disfrutado desde el principio hasta el final.

Sin embargo, hay algo que quiero aclarar, pues creo que algunas reseñas incitan a la confusión. Para nada es una obra de divulgación de conceptos matemáticos o filosóficos, aunque esto se hace y bastante bien por parte de los autores, es algo muy diferente. Tampoco es una biografía, aunque uno de los hilos conductores de la historia sea una biografía, en parte real y en parte apócrifa, de Bertrand Russell. Ni siquiera una narración histórica, aunque algunos de los momentos más trágicos del siglo XX son espectadores del devenir de los personajes. Pues de lo que se trata es de, como indica en el subtítulo de la obra, una búsqueda épica de la verdad. Una odisea homérica en que Bertrand Russell va en busca de su propia Ítaca, la Verdad.

Como no podría ser menos en una historia épica, narrada por unos guionistas griegos nada menos, el protagonista se encontrará con otros aventureros, en este caso otras grandes mentes dedicadas a la lógica. Así, al final uno puede percibir cuál es el verdadero tema de la historia, que es la dialéctica que se establece entre la razón y las pulsiones irracionales de la mente. También la delgada línea que separa la obsesión por el pensamiento lógico de la propia locura que podemos observar en algunos de los personajes principales de esta búsqueda épica. La respuesta viene dada por los autores en el epílogo de la obra, en forma de adaptación de un fragmento de una tragedia de Esquilo.

En lo que respecta a la faceta divulgativa, aunque claramente no es el objetivo principal de la obra, ciertamente es de gran calidad. Las explicaciones son claras y están muy bien engarzadas con la historia. ¡Y además el cómic es autorreferente!

Para terminar dos cosas que me han gustado mucho. Por una parte, la estupenda documentación de la obra, pues aún todos los hechos inventados y las libertades creativas de los autores tienen una sólida base. Por otra, la pinta de auténtico chalado que tiene Wittgenstein  ya desde su primera aparición, je, je.

Mente y materia (Erwin Schrödinger)

octubre 19, 2012

Continuando con los ensayos de Schrödinger, el siguiente en la lista tiene que ser este, quizá el más elaborado filosóficamente, y desde luego el que mejor desarrolla sus ideas metafísicas. Como su título indica, la obra trata sobre la dicotomía entre mente y materia, que ha sido uno de los ejes del desarrollo de la filosofía occidental. Pero Schrödinger no sólo plantea el problema sino que también aporta su particular solución, que entronca con la filosofía védica a través del pensamiento de Schopenhauer, no existen múltiples mentes, sino una única mente.

Es este un panteísmo idealista, pero a la vez realista. Pues Schrödinger parte de analizar los que él considera los dos principios metafísicos básicos en que se sustenta la ciencia, y en general toda la filosofía occidental. Por una parte el Principio de comprensibilidad de la Naturaleza, que afirma que el mundo es cognoscible y que se remonta a la escuela de filosofía milesia, el physiologoi. El otro es el Principio de objetivización, existe una realidad externa objetiva independiente del observador. Al análisis de éste y se relación con el problema de mente y materia dedica Schrödinger la segunda mitad del libro.

Se puede estar de acuerdo o no con las propuestas filosóficas de Schrödinger, pero es un ensayista ameno, y sobre todo, un pensador profundo. Al comenzar sus estudios universitarios dudaba entre dedicarse a la filosofía o la física, y está claro que tomó la elección correcta en base a sus contribuciones a la ciencia, pero nunca abandonó su vertiente filosófica y este libro es una muestra de ello. Imprescindible.


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