Archive for the ‘Libros’ Category

Estrella Roja (Alexander Bogdánov)

julio 21, 2014

Estrella_RojaHoy toca comentar todo un clásico del género de la ciencia ficción. Aunque seguramente no debe de ser muy conocido por parte de los aficionados, y a muchos de ellos les sonará el título y poco más. Pero Nevsky Prospects en los últimos años nos ha traído reediciones y ediciones de títulos no traducidos hasta ahora de algunos autores clásicos de la ciencia ficción rusa.

El autor de este, Alexander Bogdánov fue médico, científico y revolucionario. Además de escribir ciencia ficción. Tuvo la desgracia de ser una de las víctimas de uno de los más famosos panfletos filosóficos Lenin. Pero también fue un pionero en el desarrollo de nuevos conceptos científicos, hasta el punto de que hay autores que lo consideran el precursor de la Teoría de Sistemas y acusan a Ludwig von Bertalanffy de plagiar las ideas de Bogdánov. Además investigó las transfusiones y murió como uno de esos héroes chalados de la ciencia víctima de una transfusión de sangre que salió mal. Su objetivo era utilizar las transfusiones para alargar la vida y en él se puede encontrar también un antecedente de ciertas propuestas de mejora del ser humano por parte del transhumanismo.

Pero si el autor es interesante, la obra lo es más. Si bien no es más que una novela más de ciencia ficción utópica, que tantas ha dado el género en los dos últimos siglos, también es mucho más. La razón es que Bogdánov no se limita únicamente a mostrarnos las maravillas del socialismo marciano, que lo hace. También muestra los aspectos oscuros de esa sociedad, y al hacerlo también hace una crítica del imperialismo. O una interesante y yo diría que profética reflexión sobre el futuro de un proceso revolucionario en su Rusia natal y quién sabe en el resto del mundo. Cuando uno lee el discurso de un marciano sobre este tema surge instintivamente la necesidad de mirar la fecha de la primera edición del libro, pues como digo aporta una visión casi profética de lo que pasaría con la Revolución Rusa.

Pero a pesar de eso el libro en algunos aspectos ha envejecido mal, no por la calidad de la obra, sino porque nos encontramos con muchos de los tópicos de la ciencia ficción de la Edad de Oro, que ya ha sido muy transitados. Pero la gran sorpresa, y lo que lo convierte en un clásico es que si parece una obra de ciencia ficción propia de los años treinta o cuarenta del pasado siglo, en realidad estamos ante un libro cuya primera edición data nada más y nada menos que de ¡1908!

Pues si bien en algunos aspectos con la novela utópica europea de entonces, en otros es completamente moderno. Su enfoque bastante hard, que muestra las dificultades del viaje interplanetario de una forma natural y teniendo en cuenta cuestiones que otros autores ni se preocupan en considerar (aunque eso sí, el elemento para la propulsión de la nave no tiene ningún fundamento científico sólido) lo es. También la introducción de los personajes femeninos de un modo que es completamente feminista, por la forma tan natural y lógica de mostrarnos una sociedad igualitaria entre hombres y mujeres.

En definitiva, un clásico que se deja leer, que puede aportar una lectura satisfactoria. Y que a pesar del tiempo transcurrido desde que fuese escrito sigue teniendo interés. La edición se completa con un prólogo de Edmund Griffiths y un postfacio de Marian Womack donde se explica la relevancia en la historia de la ciencia ficción de esta obra y qué puede ser de interés en él para el lector contemporáneo.

Minicrónica de la XXVII Semana Negra

julio 14, 2014

Hay muchas semanas negras, casi una por asistente, aquí sólo pretendo dar un par de pinceladas sobre la mía en aquello que creo que puede interesar a los lectores de esta bitácora. Y es que he de hacer énfasis en la gran cantidad de actividades para todos aptas los gustos en esta edición, con una carpa de actividades adicional.

Pero centrándome en aquello relacionado con el fantástico y la cultura popular, pudimos asistir a una clase magistral sobre dibujo de cómics por parte del artista gráfico Juan Giménez y la presentación del cómic de Paco Roca descubrió a muchos aspectos desconocidos de la presencia española en la Segunda Guerra Mundial, y en otros conflictos bélicos del siglo. También pudimos asistir a una interesante tertulia sherlockiana, que empezó siendo bastante convencional, pero que terminó con un más que interesante contraste de los puntos de vista de los participantes, auténticas enciclopedias andantes en lo que respecta a los hechos sobre el famoso detective creado por Conan Doyle.

Como no podía ser de otro modo, también se habló de distopías, esa etiqueta que las editoriales pretenden adjudicar a cualquier obra que tenga algún elemento de ciencia ficción, con una falta de rigor que a veces resulta espectacular. Afortunadamente, los participantes en esta mesa redonda eran grandes conocedores del género y nos explicaron muy bien qué son las distopías, y cuáles son los límites a la hora de considerar una obra literaria como tal.

Y por supuesto, también hubo presentaciones de novelas. Juan Miguel Aguilera nos llevó al mundo de Simbad, y nos explicó la importancia de la documentación en una obra como esta. Algo sobre lo que también hizo énfasis Eduardo Vaquerizo al presentarnos su última novela que acontece en ese apasionante mundo ucrónico y steampunk, donde el Imperio Español perduró hasta el siglo XX, pero como un foco de desarrollo y progreso. Vaquerizo nos reveló algunos detalles del proceso de creación de este fascinante universo.

Pero sobre documentación también podría hablarnos Jesús Cañadas, quien en la presentación de su novela con Lovecraft como protagonista nos deleitó también con una explicación del concienzudo proceso de documentación, donde pudimos descubrir que la antigua vivienda del genio de Providence ahora es un local de una famosa cadena famosa por sus cafés. En fin, una gran ironía.

Carmen Moreno nos mostró una versión muy diferente de uno de los clásicos de la literatura, y la que para mí es una de las autoras de ciencia ficción española con más proyección, Felicidad Martínez nos presentó su último y trepidante space opera.

Yo presenté mi ensayo sobre Jack Kirby en el ecuador de la semana, y aunque los nuberos amenazaban con inclemencias atmosféricas el público respondió, como siempre suele suceder en la Semana Negra y pude hablar con Alejandro Caveda sobre las características que hacen diferente a mi ensayo de otro tipo de obras similares. Pero sobre todo pudimos hablar del genio de Jack Kirby y su papel en la cultura popular. Qué mejor lugar que un festival en el que se conjugan la literatura de la mejor calidad, con los mercadillos y las atracciones de feria, para hablar del genial dibujante y su legado. Pero no como un simple dibujante, sino como un autor de ciencia ficción que se expresaba a través de ese medio, como un auténtico demiurgo de la cultura popular.

Presentacion1
De demiurgos está llena la obra de Rodolfo Martínez, empezando por su Ciclo de Drímar, quien precisamente presentó la obra que cierra el ciclo. Pero no sería la única obra de este autor de la que podríamos disfrutar en la Semana Negra. Lo que me lleva a lo que considero que es uno de los aspectos más interesantes de las presentaciones literarias, el encontrar un mismo topo, un tema recurrente en obras de autores con estilos y temáticas muy diferentes.

Ya podía percibirlo en la presentación de la última novela de José Carlos Somoza, que tiene muy buena pinta tanto por las características de los personajes protagonistas como por los elementos de especulación científica presentes en ella. Pero la conexión que he encontrado este año fue entre las novelas de Daniel Pérez Navarro, la de Elia Barceló (quien finalmente sería la ganadora del Premio Celsius) y la novela del ciclo de la Ciudad de Rodolfo Martínez.  Es algo que ocuparía un espacio no muy grande en un ensayo que estoy escribiendo, y creo que al encontrármelo en la obra de autores tan diferentes entre sí, merecería un tratamiento más completo y detallado. Seguramente la calidad de las obras y los autores tiene mucho que ver en que uno se pare a reflexionar sobre cuestiones que trascienden los comentarios concretos en una presentación de una novela.

Y con compras de libros, de cómics y demás cosas frikis, y variadas conversaciones, se completó para mí una edición más de la Semana Negra. Una edición que me ha aportado bastante desde un punto de vista creativo, lo que espero que dé sus frutos en los próximos meses.

La naturaleza (Tito Lucrecio Caro)

julio 7, 2014

LucrecioSi hay un texto que merece estar en la lista de las mejores obras sobre ciencia de todos los tiempos, para mí sin duda es este. En mi caso sería uno de mis más firmes candidatos para llevarme a la metafórica isla desierta. Pero lo curioso de esta obra es que no es un ensayo o un tratado científico como tal, es un poema de un romano que vivió en la época turbulenta del declive de la república romana. Y podría decirse que ni siquiera es un poema científico en el sentido moderno, sino más bien la exposición de un credo filosófico. Y sin embargo es un texto capital de la historia de la ciencia.

Para empezar lo es en la medida que una buena parte de él deviene en explicaciones sobre fenómenos naturales que tienen todos los atributos de las modernas explicaciones científicas. Aunque falsas tácticamente no por ello dejan de ser menos científicas, si tenemos en cuenta la época y el contexto en que fue redactado el poema. En algunos casos se presentan incluso algunas intuiciones verdaderas.

Pero quizá el motivo principal para incluirlo en el canon científico se encuentra en la enorme influencia que esta obra tuvo en el desarrollo de la ciencia moderna. Esta historia es narrada en el delicioso libro de Stephen Greenblatt que trata del redescubrimiento de este poema por un bibliófilo renancentista, y las consecuencias que eso tuvo. Pero lo cierto es que más allá de Gassendi son muchos los autores en el siglo XVII que tomaron el poema de Lucrecio como una guía conceptual para hacer ciencia, posiblemente incluso algunos que rechazaban por completo su filosofía adoptaron parte de su ciencia, como Newton. Y aún en el siglo XIX hubo naturalistas que realizaron contribuciones científicas importantes inspiradas en la obra de Lucrecio.

En lo que se refiere al pensamiento filosófico la influencia de este poema ha sido enorme, no sólo en la medida en que es una de las fuentes de inspiración de la Revolución Científica, sino también la de muchos filósofos ilustrados y pensadores liberales. He incluso podemos encontrarla en el joven Karl Marx que realizó su tesis sobre las diferencias entre las filosofías de Demócrito y Epicuro.

Todo esto ha convertido al poema de Lucrecio en un texto que no deja indiferente al lector, de manera que se ama o se odia, y en algunos casos las dos cosas a la vez. Un Clásico como pocos.

Máscara (Stanislaw Lem)

mayo 19, 2014

La aparición de un nuevo libro de Stanislaw Lem en el catálogo de la editorial Impedimenta siempre es una buena noticia, ya que todos los aparecidos hasta ahora lo han hecho en ediciones de gran calidad. Y lo más, como cuando en este caso, el de la antología de relatos Máscara, estamos ante una obra inédita en castellano. Y ya iba siendo hora de tenerlos disponible, porque lo primero que os puedo decir, es que se trata de un libro magnífico.

MascaraEn primer lugar la edición, como todas las de Impedimenta es buena. Una traducción directa del polaco, buen diseño de colección, etc. Pero en este caso hay lo que me parece un acierto total, y es la portada con los bichos de Haeckel. Ya son dos portadas de este tipo para libros de Lem en esta editorial y creo que representan a la perfección la obra del autor, quizá las que mejor han recogido el espíritu de este autor. No sé cómo explicarlo, aunque los que hayáis leído varias novelas de Lem lo entenderéis.

Pero bueno, lo importante es el contenido, y como ya hay bastantes reseñas elogiosas en la red, y que aportan una sinopsis sobre los cuentos, con ellas os podréis hacer idea del contenido. Por eso yo no hablaré sobre los cuentos sino que me limitaré a exponer mi opinión sobre el contenido general. Y esta es que es un libro excelente, imprescindible para los lectores habituales de Lem, pero también una magnífica introducción a su obra.

Lo es porque en esta antología podemos encontrarnos con ciencia ficción de la mejor calidad. Pues es lo que es, y aunque no pretendo polemizar al respecto, la verdad es que me resultan incomprensibles algunos comentarios en reseñas que se pueden encontrar por ahí. Es ciencia ficción pura y dura. Es más, algunos relatos incluso son bastante pulp, y un par de ellos también pueden considerarse como de terror. Y son buenos, y espero no tener que explicar porque es una gilipollez el pensar que como son buenos no pueden ser ciencia ficción. Porque tener que hacerlo sería una afrenta a la propia obra de Lem.

Me parece imprescindible para los aficionados a la obra del autor polaco porque esta antología, ordenada cronológicamente, recoge cuentos fuera de los ciclos de este autor (salvo uno perteneciente a sus fábulas robóticas), y por lo tanto se salen un poco de la temática y los temas a los que está más acostumbrado su lector en castellano. De este modo nos encontramos con un Lem más próximo a la ciencia ficción canónica, tanto en los temas de los cuentos como el enfoque narrativo. Pero no es óbice para que nos encontremos, aún en los cuentos más flojos y primerizos, al autor de una imaginación prodigiosa, con extraterrestres más raros que un perro verde, incognoscibles. Con formas de vida en los ambientes más extraños, con inteligencias artificiales que son mucho más, o con una particular versión solipsista y materialista de Dios, que deja al lector con la boca abierta al acabar el relato.

Y además es capaz de combinar una descripción costumbrista de la Polonia rural con una invasión extraterrestre propia de Futurama (serie que le debe un montón a la obra del genial autor polaco). O unos relatos con elementos de suspense realmente inquietantes aún en una trama que objetivamente debería considerarse como irrisoria. O un escenario apocalíptico que de lo tranquilo y poco espectacular que es resulta más inquietante si cabe. Una de las cosas que demuestra esta antología es que si Lem se hubiese dedicado al terror habría sido un narrador que haría quitar el sueño.

También es una antología adecuada para conocer la ciencia ficción de Lem. Hay una gradación de temáticas y estilos, donde vamos conociendo la evolución narrativa y conceptual del autor de ciencia ficción, y donde podemos encontrarnos implícitamente con buena parte de la filosofía expuesta en su Biblioteca del Siglo XXI. Por es una antología que también sirve como introducción a Lem.

En cualquier caso, aún con las diferencias en calidad y estilo presentes en los relatos se trata de una antología notable. Una de esas que todo amante de la ciencia ficción y la buena literatura debería de tener en sus estanterías.

Para entender a los extraterrestres (Wiktor Stoczkowski)

marzo 16, 2014

StoczkowskiHay libros que son todo un descubrimiento. Sin grandes expectativas por tu parte en el momento de su adquisición al final se convierten en obras esenciales en tu biblioteca. Libros que relees varias veces, y que consultas constantemente. A veces incluso descubres en su interior todo un nuevo universo temático y conceptual que no conocías, que despierta tu avidez de conocimientos sobre ese tema. Y algunos de ellos incluso se convierten en clásicos dentro de ese ámbito, con lo que valoras aún más el haber leído, y mejor aún poseer, tal volumen.

Pasados quince años desde su primera edición francesa puede decirse que este libro de Wiktor Stoczkowski es un clásico en su ámbito. Y por supuesto a él también se le aplica todo lo que he comentado anteriormente. Es posible que sin haberlo leído no hubiese profundizado más en la conexión entre el pensamiento gnóstico y la literatura de ciencia ficción, más allá de la bien conocida y estudiada en la ficción de Philip K. Dick. Tampoco me habría interesado en profundizar en la aparición de ciertos temas recurrentes presentes en la obra de Jack Kirby.

Este libro analiza en profundidad las fuentes del dänikenismo, término acuñado por Stoczkowski para referirse a la hipótesis de los Cosmonautas de Antigüedad popularizada por Erich von Däniken que sugiere una intervención extraterrestre en el origen de la humanidad. Pero lo hace desde la perspectiva de un etnólogo, y por lo tanto trata de comprender el pensamiento de los defensores de tal tesis, como si de una cultura extraña más se tratase. Por lo tanto no cae en los errores habituales de los escépticos militantes y le permite profundizar mucho más en el análisis.

Uno de los méritos que tiene este libro es el modo de exposición. El autor parte del planteamiento de un problema, la búsqueda de las fuentes del dánikenismo, así como su caracterización. Una vez analizadas sus características e identificadas las causas últimas de su desarrollo y auge en el último tercio del siglo XX presenta la hipótesis principal, y la demuestra en base a las premisas que ha establecido para ello.

La tesis principal es que este tipo de doctrinas en torno a los Cosmonautas de la Antigüedad es que esta tiene su origen en el antiguo pensamiento gnóstico, el de las sectas cristianas, pero que se renueva fundamentalmente en el seno de la Teosofía de Helena Blavatsky. Esta última habría influido notablemente sobre la literatura fantástica de finales del XIX, así como la ciencia ficción pulp, y precisamente de la ciencia ficción obtendrían su inspiración autores tales como Charroux o el propio von Däniken.

En este sentido el libro demuestra dos cosas. Una es evidentemente la tesis que el autor defiende sobre la vinculación del dänikenismo con el gnosticismo, y que le permite establecer una comparación en los capítulos finales entre la racionalidad científica y otros tipos de racionalidad menos eficientes a la hora de comprender el mundo que nos rodea. Pero hay otra, que creo que resulta de enorme interés para todos aquellos interesados en la ciencia ficción, y es precisamente que queda muy clara la conexión existente entre el esoterismo moderno, como variante del gnosticismo y el hermetismo, y la ciencia ficción. Algo a tener muy en cuenta por quienes tienen una visión simplista del género como una mera suma de narrativa y conceptos científicos.

Para dilucidar cuánto hay realmente de la visión científica del mundo y cuánto de elementos místicos o religiosos ocultos tras un trasfondo tecnológico en el seno de la ciencia ficción, hay que tener en cuenta los patios traseros del género que no son del gusto de muchos aficionados, como las hipótesis de los Cosmonautas de la Antigüedad. Y para ello este libro resulta una obra imprescindible.

Jack Kirby. El cuarto demiurgo

diciembre 19, 2013

cuartodemiurgoTengo el placer de anunciaros que ya está a la venta mi ensayo «Jack Kirby. El cuarto demiurgo», editado por Sportula. Se trata de un estudio de los conceptos presentes en la obra del dibujante de cómic Jack Kirby, con un énfasis especial en eso que se ha venido a denominar lo cósmico. La combinación de elementos propios del cómic de superhéroes con otros procedentes de la narrativa de ciencia ficción es analizada con detalle y rigor, tratando de encontrar las fuentes en las que pudo inspirarse el denominado como Rey de los cómics. Espero que disfrutéis de su lectura tanto como yo lo he hecho en el proceso de su creación.

Podéis encontrar la versión en ebook en las principales plataformas de venta de libros electrónicos, y en papel en librerías especializadas.

Materialismo y ciencia (Mario Bunge)

octubre 28, 2013

materialismoEl materialismo ha sido y es una postura filosófica duramente atacada, y sus defensores ridiculizados, demonizados o ignorados por la filosofía académica. Esto ha tenido como consecuencia que el materialismo resulte una filosofía incompleta frente a otras de corte idealista. Entender esto es fundamental para afrontar la lectura de este libro de Mario Bunge.

Para empezar Bunge parte de reconocer la falta de avances en el materialismo desde el siglo XIX, y atribuye este retraso a los errores de planteamiento de los autores materialistas. También plantea una serie de preguntas que un materialista filosófico debería ser capaz de resolver, y ciertamente para algunas de las cuales muchos materialistas no serán capaces de llegar a una respuesta. Por eso Bunge considera que el materialismo es a día de hoy un programa de investigación en ontología, que él acertado y trata de mostrarnos sus virtudes, pero siendo en todo momento consciente de sus limitaciones y puntos débiles. Así critica lo que denomina materialismo vulgar, que no hace sino dar munición filosófica a los rivales de las doctrinas materialistas.

Lo que sí está muy claro para Bunge es que el materialismo es la ontología compatible con la ciencia, desde luego en el plano metodológico, aunque el cree que en un sentido mucho más amplio y considera que el objetivo del programa materialista es convertirse en la ontología de la ciencia. Así está enfocado el libro desde este punto de vista, siendo los avances científicos uno de los pilares del desarrollo de la ontología materialista, dando mucha importancia a ellos en la exposición. Pero a diferencia de otros autores mucho más vulgares que se limitan a afirmar que la ciencia es materialista, pero cuya argumentación filosófica es muy pobre, este es un texto que desde el primer momento se enfrenta a cuestiones ontológicas.

Por eso la propia definición de lo que es materia intenta satisfacer estos dos criterios, ser satisfactoria como una definición general de tipo ontológico, y ser compatible con lo que la ciencia nos dice sobre el mundo. Los primeros apartados del libro están dedicados a ellos, así como a precisar a qué tipo de materialismo se refiere Bunge. Pues no sólo hay que tener claro qué es la materia, y a la hora de construir una ontología materialista de la mente o la cultura hay que tener en cuenta el enfoque general de partida.

Bunge considera un materialismo emergentista y sistemista, y está claro que para él el materialismo reduccionista es vulgar y está muy limitado. Ahora bien su énfasis en las ideas de emergencia y sistema no es una adopción de un punto de vista holista, pues tal enfoque no es para nada eficaz en la producción de buena ciencia. También tiene en cuenta los diferentes modos de devenir que podemos encontrar en la ciencia.

Tras ello pasa a analizar los puntos débiles de la dialéctica, entendida como una doctrina ontológica. En esencia su crítica se fundamenta en negar la generalidad de algunos de los principios de la dialéctica, fundamentalmente la idea de la dualidad de los contrarios o el principio de negación de la negación de Hegel como un motor de cambio de las cosas. Su crítica es de tipo logicista, pues Bunge es uno de esos autores que utiliza (yo diría que en exceso) la lógica clásica como la herramienta fundamental de la filosofía. Pero sin embargo no niega la utilidad del principio de que el cambio cualitativo puede surgir del incremento cuantativo.
Tras esto pasa a estudiar el enfoque materialista de la mente, precisamente el ámbito donde el materialismo está más verde, algo que Bunge reconoce con una honestidad intelectual que no podemos encontrar en otros autores. Además se muestra muy crítico con el fisicismo por considerarlo filosóficamente inconsistente, o los materialistas que terminan introduciendo algún tipo de dualismo. Presenta su propio programa filosófico, en lo que posiblemente es el capítulo más exigente en lo que se refiere a su rigor y precisión en la exposición de definiciones y conceptos.

Tras estos analiza el enfoque materialista de la cultura o de los valores. Es interesante que también realiza una crítica del materialismo cultural, ya que según él los autores que se adhieren a él introducen una descripción dualista a la hora de diferenciar entre infraestructura y superestructura. Esta parte del libro me resultó muy interesante, pues me ha gustado como Bunge sabe introducir la idea de la sociedad como algo material, como un conjunto de cosas concretas sin caer en el fisicismo.

Los capítulos finales contienen una crítica del giro idealista de Popper y una refutación de las tesis idealistas de Berkeley mediante un diálogo filosófico. Un libro con el que he disfrutado mucho, y que recomiendo a todos los interesados en conocer una versión del materialismo seria y bien fundamentada, a la vez que no dogmática y consciente de sus propias limitaciones. En resumen, una obra imprescindible.

Aunque me temo que de entre todos los que está sacando Laetoli en su Biblioteca Bunge será el menos leído por ser el que más se aleja en lo que respecta a exposición del credo escéptico, ya que no se trata ni de una exposición de las bondades de la ciencia ni una crítica de las ideologías y pseudociencias (que están presente en los otros dos libros de Bunge aparecidos en dicha colección), pues es un texto de ontología. Quizá a algunos escépticos les fuese mejor en la difusión de sus puntos de vista si partiesen de la lectura de obras de este tipo, más filosóficas y ontológicas, que del recurso a la batería de argumentos gastados de siempre.

Más allá de Némesis

junio 24, 2013

Ya están disponibles la versión en ebook y en papel de la nueva antología temática de Sportula, Más allá de Némesis. En ella participo con el apócrifo Adversus techgnosticas haereses, y en su seno podéis encontrar relatos de María Zaragoraza, Sergio R. Alarte, Carmen Moreno, Sofía Rhei, Juan Miguel Aguilera, Eduardo Vaquerizo, León Arsenal, Pedro Pablo G. May, Rafael Marín, Javier Negrete, J. Javier Arnau y Rodolfo Martínez. Y es todo un placer realizar una incursión en el ámbito de la ficción con tan buena compañía.

masallanemesis

Coordinada por Juan Miguel Aguilera, la antología expande desde diferentes estilos y puntos de vista narrativos el escenario trazado por el propio Aguilera y Javier Redal en su novela Némesis, cuya versión en ebook también ha sido editada por Sportula. Es el de Némesis un escenario fascinante y lleno de posibilidades para llevar a la ciencia ficción a sus límites proyectivos, y esta antología es una muestra de ello, pudiendo considerarse a ésta como un puente entre el mundo de Némesis y el de Akasa-Puspa.

Dédalo e Ícaro: el futuro de la ciencia (John B.S. Haldane y Bertrand Russell)

abril 22, 2013

Dedalo

Un subgénero bastante interesante de la ciencia ficción es el transhumanista, que trata sobre las modificaciones tecnológicas a las que es posible que el ser humano se someta en el futuro y cuáles serán las consecuencias de éstas, en diversos ámbitos que abarcan desde lo social a lo puramente filosófico. Y es que al modificar su propia naturaleza el ser humano bien puede ocurrir que deje de serlo y pase a ser otra cosa, que no sabemos muy bien cuál podría ser, de ahí que estemos ante un tema muy apropiado para la ciencia ficción.

Ahondando en sus orígenes nos encontramos con diversos autores, tanto en el ámbito literario como el científico, y en este último destacan John D. Bernal y J.B.S. Haldane, quienes en unas cuantas conferencias y ensayos breves expusieron un panorama del futuro no ya de la humanidad, sino de la vida en el cosmos, en el que se combinan el transhumanismo y la escatología con bases más o menos científicas. Y si hay que buscar un primer texto por parte de estos autores, sin duda es uno de los dos que componen este volumen que en su momento la editorial KRK tuvo la feliz idea de editar: Dédalo o la ciencia y el futuro, de Haldane.

En él, el genetista británico, pocos años después de la Primera Guerra Mundial, planteaba una serie de reflexiones sobre el impacto de la ciencia en la sociedad y como ésta podría emplearse para mejorar la condición humana. Aunque en general el tono de Haldane es agridulce, y la propia elección de un personaje trágico como Dédalo para emplearlo como arquetipo para el científico moderno, puede decirse que en el fondo es optimista.

En parte por deformación profesional, y en parte porque es lo más coherente con la temática que en él trata, Haldane da mucha importancia a las cuestiones biológicas, incluso entrando en temas delicados como el cultivo de fetos fuera del vientre materno o la eugenesia. Pero lo que a mí me sigue fascinando estéticamente es su predicción de que con la tecnología el ser humano cambiaría el color de los océanos. Y la imagen de unos océanos de un fuerte color purpura es muy sugerente, y algo inquietante.

En respuesta a este texto, otro de los grandes pensadores de este siglo, Bertrand Russell articuló una respuesta crítica a las propuestas de Haldane. Mucho más escéptico con el papel de los científicos en la sociedad, y con todo lo que respecta al ser humano en general redactó una respuesta cuyo propio título ya es una muestra de su contenido: Ícaro o el futuro de la ciencia. Ya no estamos ante al héroe trágico, sino directamente ante su hijo quien pereció por acercarse demasiado al Sol. La postura de Russell se resume en una afirmación, ya en el final de su ensayo:

La ciencia no ha dado al hombre más autocontrol, más bondad, o más capacidad de prescindir de sus pasiones cuando decide el sentido de su acción.

Los avances científicos no harían más que aumentar el poder destrucción del ser humano o las desigualdades e injusticias entre los hombres, y la historia del resto del siglo XX no ha hecho sino darle la razón a Russell. Quien de todas maneras no es hostil a la ciencia en sí misma, sino todo lo contrario, pero sus reflexiones parten de tener en cuenta el contexto social y político de entonces, además de la propia naturaleza humana.

Aunque Haldane no respondió a Russell, sí que puede intuirse una respuesta en otro ensayo breve visionario, pero esta vez de John Bernal, quién si llegó a plantearse la necesidad de una modificación de la naturaleza humana mucho más radical que la planteada en un principio por Haldane, y que se puede considerarse como una auténtica exposición de filosofía transhumanista. La obra de Bernal influyó a científicos como Freeman Dyson, y es un referente para muchos autores de ciencia ficción, por ejemplo, sin ir más lejos, Juan Miguel Aquilera.

A pesar de los errores en las predicciones de estos dos grandes pensadores, y de que son dos textos breves, aún conservan su frescura y son textos de una gran entidad literaria. Y si cabe aquello en lo que se alejan de lo que realmente fue el devenir de la historia incita más si cabe la reflexión del lector.

Este año 2013 se cumplen exactamente noventa años de la conferencia de Haldane, y esto es una magnífica excusa para adquirir este clásico de la literatura futurista en cualquiera de las diversas ferias del libro que se celebran estos días.

Mundos en el abismo (Juan Miguel Aguilera y Javier Redal)

marzo 26, 2013

mundosabismojpgAhora que Bibliópolis ha reeditado esta novela, todo un clásico de la ciencia ficción, es un buen momento para hablar sobre ella. No es exagerado decir que estamos ante de una de las mejores obras de todos los tiempos de la ciencia ficción española, y ni siquiera afirmar que es una de las mejores de la ciencia ficción mundial de los últimos veinticinco años.  Además ha dado lugar a la creación de un universo propio, desarrollado no sólo por Aguilera y Redal sino también por otros autores.  Ciertos aspectos de la física presente en el ciclo completo de Akasa-Puspa ya la analizado en el ensayo de la obra colectiva citada, así que aquí me centraré en los aspectos narrativos o temáticos de esta novela, aunque mucho (y bueno) podría decirse sobre la física que hay presente en Mundos en el abismo.

Para un lector que no conozca la obra, las afirmaciones con que he comenzado esta reseña pueden parecer exageradas, pero no lo son cuando se analiza la obra en su contexto histórico. En 1988 una novela como esta sin duda supuso una revolución en el panorama de la ciencia ficción española, pues hasta ese momento no se había escrito nada igual, capaz de alcanzar el nivel de las grandes obras de la ciencia ficción anglosajona de entonces. Con el añadido de que a pesar de que los autores se inspiraron parcialmente en esta última (especialmente en Larry Niven y Jerry Pournelle), tiene una voz propia con algunas de las características específicas de la ciencia ficción española tal y como la han caracterizado algunos académicos como Fernando Ángel Moreno. Pero no es sólo una buena novela para los estándares de entonces, sino que continúa siendo una historia que puede atrapar con la misma fuerza a los lectores de las nuevas generaciones. Y es que el estilo de Aguilera y Redal es muy potente, y son capaces de crear una auténtica sensación del sentido de la maravilla, a la vez que el lector se ve inmerso en una aventura fascinante y trepidante desde las primeras páginas hasta el final.

Pero Mundos en el abismo es más que eso. Realmente sí que es una obra destacable en el panorama internacional de la ciencia ficción porque en ella se encuentran presentes elementos muy propios de la ciencia ficción del siglo XXI, sobre todo en los autores británicos. Y es que Aguilera y Redal son capaces de efectuar una combinación del space opera aventurero con los elementos hard. Pero además de esta innovación narrativa, que aunque es cierto que no era del todo novedosa sí que lo fue la forma en que Aguilera y Redal lo hicieron, también tenemos uno de los mejores ejemplos de ciencia ficción transhumanista. A este respecto el lector ha de tener en cuenta que los autores beben de las fuentes originales, y desde luego podemos encontrar el rastro de las obras de John Bernal y Freeman Dyson sobre el tema, con el aliciente de que llevan a las últimas consecuencias algunas de las reflexiones de estos autores.

Estamos por lo tanto ante una obra en la que se establece claramente una fusión de géneros y temáticas, pero que sin embargo no se adscribe por completo a la ciencia ficción posmoderna de la primera década del siglo XXI. Y es que esta obra es, a pesar de todo, una heredera del modernismo y la ilustración, pues en el fondo nos encontramos con una novela sobre viajes de exploración y descubrimiento, de encuentros con otras razas y culturas. Si bien aquí es difícil distinguir qué parte de la historia procede de Aguilera y cuál de Redal, la obra del primero continúo en torno a la temática del viaje de descubrimiento, y esto también está presente aquí.

Y esto me lleva a hablar de la componente hard de la novela, el fundamento científico de la obra, que a día de hoy y en su conjunto me parece que es el mejor ensamblado con que me haya encontrado nunca en una obra de ciencia ficción (quizá sólo Greg Egan sea capaz de algo similar). Y es que hay buena física, mejor según creo que yo en otras obras más famosas, una biología consistente, y ambas se combinan para dar sustento a elementos de la trama, en un entralazamiento, una maraña de conceptos imprensionante. No sólo eso, sino que la obra también tiene una base histórica (a ver quién no piensa en el Imperio Carolingio, por ejemplo), antropológica y religiosa muy sólida, que a su vez no puede separarse de la física y la biología.  Aquí, y en aspectos de ambientación nos encontramos con algunos de los aciertos de la novela. Por ejemplo, el hecho de intentar combinar viajes a velocidades inferiores a las de la luz e imperios espaciales se asocia con el entorno donde acontece la historia. La propia historia de Akasa-Puspa se relaciona con los aspectos de colonización espacial y transhumanismo, pero también de una serie de dinámicas históricas y sociales que se asocian con ella. En la ambientación induhista hay pequeñas perlas que complementan la perspectiva de todo el conjunto, etc.

Pero que no se equivoque el potencial lector, a pesar de que hay una abrumadora inclusión de ideas y conceptos, la historia se sigue con gran facilidad. Los conceptos científicos están claramente explicados y de forma dinámica en la historia, con diálogos claros e interesantes, y no sólo no restan a los aspectos formales sino todo lo contrario. Una de las cosas que más impresionó en mi primera lectura de la novela es cómo la inclusión de tecnología de viaje espacial verosímil consigue introducir un dramatismo en los combates espaciales que pone los pelos de punta, y es que los veleros solares dan para mucho más que las naves espectaculares (que también las hay) en manos de dos grandes narradores.

Poco más quiero añadir, porque no quiero aburrir al lector de esta reseña con una sucesión de elogios. Y también porque no puedo hacer lo que me gustaría, que es comentar algunos aspectos particulares de la trama, y es que es mejor que descubráis por vosotros mismos las sorpresas que depara la lectura de Mundos en el abismo. Como he comentado, a esta novela le siguieron otras historias ambientadas en el mismo universo. Como la continuación Hijos de la eternidad que si bien es una novela magnífica quizá es un poco inferior en el ritmo, o la escrita en solitario por Aguilera, Mundos y demonios que aporta nuevas dimensiones a la historia y que podría ser el germen de futuras continuaciones.

En resumen, que estamos ante uno de esos casos en los que la calificación de obra maestra no es para nada accesoria, y todo el texto de esta reseña puede resumirse con una única palabra: imprescindible.


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