Archive for the ‘Libros’ Category

Estrella Roja (Alexander Bogdánov)

julio 21, 2014

Estrella_RojaHoy toca comentar todo un clásico del género de la ciencia ficción. Aunque seguramente no debe de ser muy conocido por parte de los aficionados, y a muchos de ellos les sonará el título y poco más. Pero Nevsky Prospects en los últimos años nos ha traído reediciones y ediciones de títulos no traducidos hasta ahora de algunos autores clásicos de la ciencia ficción rusa.

El autor de este, Alexander Bogdánov fue médico, científico y revolucionario. Además de escribir ciencia ficción. Tuvo la desgracia de ser una de las víctimas de uno de los más famosos panfletos filosóficos Lenin. Pero también fue un pionero en el desarrollo de nuevos conceptos científicos, hasta el punto de que hay autores que lo consideran el precursor de la Teoría de Sistemas y acusan a Ludwig von Bertalanffy de plagiar las ideas de Bogdánov. Además investigó las transfusiones y murió como uno de esos héroes chalados de la ciencia víctima de una transfusión de sangre que salió mal. Su objetivo era utilizar las transfusiones para alargar la vida y en él se puede encontrar también un antecedente de ciertas propuestas de mejora del ser humano por parte del transhumanismo.

Pero si el autor es interesante, la obra lo es más. Si bien no es más que una novela más de ciencia ficción utópica, que tantas ha dado el género en los dos últimos siglos, también es mucho más. La razón es que Bogdánov no se limita únicamente a mostrarnos las maravillas del socialismo marciano, que lo hace. También muestra los aspectos oscuros de esa sociedad, y al hacerlo también hace una crítica del imperialismo. O una interesante y yo diría que profética reflexión sobre el futuro de un proceso revolucionario en su Rusia natal y quién sabe en el resto del mundo. Cuando uno lee el discurso de un marciano sobre este tema surge instintivamente la necesidad de mirar la fecha de la primera edición del libro, pues como digo aporta una visión casi profética de lo que pasaría con la Revolución Rusa.

Pero a pesar de eso el libro en algunos aspectos ha envejecido mal, no por la calidad de la obra, sino porque nos encontramos con muchos de los tópicos de la ciencia ficción de la Edad de Oro, que ya ha sido muy transitados. Pero la gran sorpresa, y lo que lo convierte en un clásico es que si parece una obra de ciencia ficción propia de los años treinta o cuarenta del pasado siglo, en realidad estamos ante un libro cuya primera edición data nada más y nada menos que de ¡1908!

Pues si bien en algunos aspectos con la novela utópica europea de entonces, en otros es completamente moderno. Su enfoque bastante hard, que muestra las dificultades del viaje interplanetario de una forma natural y teniendo en cuenta cuestiones que otros autores ni se preocupan en considerar (aunque eso sí, el elemento para la propulsión de la nave no tiene ningún fundamento científico sólido) lo es. También la introducción de los personajes femeninos de un modo que es completamente feminista, por la forma tan natural y lógica de mostrarnos una sociedad igualitaria entre hombres y mujeres.

En definitiva, un clásico que se deja leer, que puede aportar una lectura satisfactoria. Y que a pesar del tiempo transcurrido desde que fuese escrito sigue teniendo interés. La edición se completa con un prólogo de Edmund Griffiths y un postfacio de Marian Womack donde se explica la relevancia en la historia de la ciencia ficción de esta obra y qué puede ser de interés en él para el lector contemporáneo.

Minicrónica de la XXVII Semana Negra

julio 14, 2014

Hay muchas semanas negras, casi una por asistente, aquí sólo pretendo dar un par de pinceladas sobre la mía en aquello que creo que puede interesar a los lectores de esta bitácora. Y es que he de hacer énfasis en la gran cantidad de actividades para todos aptas los gustos en esta edición, con una carpa de actividades adicional.

Pero centrándome en aquello relacionado con el fantástico y la cultura popular, pudimos asistir a una clase magistral sobre dibujo de cómics por parte del artista gráfico Juan Giménez y la presentación del cómic de Paco Roca descubrió a muchos aspectos desconocidos de la presencia española en la Segunda Guerra Mundial, y en otros conflictos bélicos del siglo. También pudimos asistir a una interesante tertulia sherlockiana, que empezó siendo bastante convencional, pero que terminó con un más que interesante contraste de los puntos de vista de los participantes, auténticas enciclopedias andantes en lo que respecta a los hechos sobre el famoso detective creado por Conan Doyle.

Como no podía ser de otro modo, también se habló de distopías, esa etiqueta que las editoriales pretenden adjudicar a cualquier obra que tenga algún elemento de ciencia ficción, con una falta de rigor que a veces resulta espectacular. Afortunadamente, los participantes en esta mesa redonda eran grandes conocedores del género y nos explicaron muy bien qué son las distopías, y cuáles son los límites a la hora de considerar una obra literaria como tal.

Y por supuesto, también hubo presentaciones de novelas. Juan Miguel Aguilera nos llevó al mundo de Simbad, y nos explicó la importancia de la documentación en una obra como esta. Algo sobre lo que también hizo énfasis Eduardo Vaquerizo al presentarnos su última novela que acontece en ese apasionante mundo ucrónico y steampunk, donde el Imperio Español perduró hasta el siglo XX, pero como un foco de desarrollo y progreso. Vaquerizo nos reveló algunos detalles del proceso de creación de este fascinante universo.

Pero sobre documentación también podría hablarnos Jesús Cañadas, quien en la presentación de su novela con Lovecraft como protagonista nos deleitó también con una explicación del concienzudo proceso de documentación, donde pudimos descubrir que la antigua vivienda del genio de Providence ahora es un local de una famosa cadena famosa por sus cafés. En fin, una gran ironía.

Carmen Moreno nos mostró una versión muy diferente de uno de los clásicos de la literatura, y la que para mí es una de las autoras de ciencia ficción española con más proyección, Felicidad Martínez nos presentó su último y trepidante space opera.

Yo presenté mi ensayo sobre Jack Kirby en el ecuador de la semana, y aunque los nuberos amenazaban con inclemencias atmosféricas el público respondió, como siempre suele suceder en la Semana Negra y pude hablar con Alejandro Caveda sobre las características que hacen diferente a mi ensayo de otro tipo de obras similares. Pero sobre todo pudimos hablar del genio de Jack Kirby y su papel en la cultura popular. Qué mejor lugar que un festival en el que se conjugan la literatura de la mejor calidad, con los mercadillos y las atracciones de feria, para hablar del genial dibujante y su legado. Pero no como un simple dibujante, sino como un autor de ciencia ficción que se expresaba a través de ese medio, como un auténtico demiurgo de la cultura popular.

Presentacion1
De demiurgos está llena la obra de Rodolfo Martínez, empezando por su Ciclo de Drímar, quien precisamente presentó la obra que cierra el ciclo. Pero no sería la única obra de este autor de la que podríamos disfrutar en la Semana Negra. Lo que me lleva a lo que considero que es uno de los aspectos más interesantes de las presentaciones literarias, el encontrar un mismo topo, un tema recurrente en obras de autores con estilos y temáticas muy diferentes.

Ya podía percibirlo en la presentación de la última novela de José Carlos Somoza, que tiene muy buena pinta tanto por las características de los personajes protagonistas como por los elementos de especulación científica presentes en ella. Pero la conexión que he encontrado este año fue entre las novelas de Daniel Pérez Navarro, la de Elia Barceló (quien finalmente sería la ganadora del Premio Celsius) y la novela del ciclo de la Ciudad de Rodolfo Martínez.  Es algo que ocuparía un espacio no muy grande en un ensayo que estoy escribiendo, y creo que al encontrármelo en la obra de autores tan diferentes entre sí, merecería un tratamiento más completo y detallado. Seguramente la calidad de las obras y los autores tiene mucho que ver en que uno se pare a reflexionar sobre cuestiones que trascienden los comentarios concretos en una presentación de una novela.

Y con compras de libros, de cómics y demás cosas frikis, y variadas conversaciones, se completó para mí una edición más de la Semana Negra. Una edición que me ha aportado bastante desde un punto de vista creativo, lo que espero que dé sus frutos en los próximos meses.

La naturaleza (Tito Lucrecio Caro)

julio 7, 2014

LucrecioSi hay un texto que merece estar en la lista de las mejores obras sobre ciencia de todos los tiempos, para mí sin duda es este. En mi caso sería uno de mis más firmes candidatos para llevarme a la metafórica isla desierta. Pero lo curioso de esta obra es que no es un ensayo o un tratado científico como tal, es un poema de un romano que vivió en la época turbulenta del declive de la república romana. Y podría decirse que ni siquiera es un poema científico en el sentido moderno, sino más bien la exposición de un credo filosófico. Y sin embargo es un texto capital de la historia de la ciencia.

Para empezar lo es en la medida que una buena parte de él deviene en explicaciones sobre fenómenos naturales que tienen todos los atributos de las modernas explicaciones científicas. Aunque falsas tácticamente no por ello dejan de ser menos científicas, si tenemos en cuenta la época y el contexto en que fue redactado el poema. En algunos casos se presentan incluso algunas intuiciones verdaderas.

Pero quizá el motivo principal para incluirlo en el canon científico se encuentra en la enorme influencia que esta obra tuvo en el desarrollo de la ciencia moderna. Esta historia es narrada en el delicioso libro de Stephen Greenblatt que trata del redescubrimiento de este poema por un bibliófilo renancentista, y las consecuencias que eso tuvo. Pero lo cierto es que más allá de Gassendi son muchos los autores en el siglo XVII que tomaron el poema de Lucrecio como una guía conceptual para hacer ciencia, posiblemente incluso algunos que rechazaban por completo su filosofía adoptaron parte de su ciencia, como Newton. Y aún en el siglo XIX hubo naturalistas que realizaron contribuciones científicas importantes inspiradas en la obra de Lucrecio.

En lo que se refiere al pensamiento filosófico la influencia de este poema ha sido enorme, no sólo en la medida en que es una de las fuentes de inspiración de la Revolución Científica, sino también la de muchos filósofos ilustrados y pensadores liberales. He incluso podemos encontrarla en el joven Karl Marx que realizó su tesis sobre las diferencias entre las filosofías de Demócrito y Epicuro.

Todo esto ha convertido al poema de Lucrecio en un texto que no deja indiferente al lector, de manera que se ama o se odia, y en algunos casos las dos cosas a la vez. Un Clásico como pocos.

Presentación de “El cuarto demiurgo” en la XXVII Semana Negra de Gijón

julio 2, 2014

El próximo día 8 de Julio, a las 17:30 presentaré mi libro sobre Jack Kirby en la Semana Negra. Será en el espacio A Quemarropa, con la inestimable colaboración de Alejandro Caveda, experto en cómic y cultura popular. Me hace mucha ilusión presentar un libro en la Semana Negra (el año pasado ya tuve una presentación, pero era de una obra colectiva) pues este festival ha jugado un papel en mi evolución como lector y ahora autor, no sé si grande o pequeño, pero indudablemente lo ha jugado. Por los libros que he comprado, por la gente que he conocido, y por todas las presentaciones y actividades culturales a las que he asistido.  En cierto modo crecí como lector a la par que este festival que ahora es uno de los puntos álgidos del verano gijonés. Aquí os enlazo el programa de la Semana Negra, repleto de actividades interesantes.

Ciencia ficción transhumanista y gnóstica

mayo 26, 2014

Si leéis mi Adversus Techgnosticas Haereses en la antología Más allá de Némesis os encontraréis con una exposición de un teólogo sobre las implicaciones de las filosofías implícitas en los partidarios de la adaptación del ser humano a la vida del espacio. Al escribirlo me parecía importante exponer el punto de vista que sin duda habrían de tener algunos de los pensadores religiosos al afrontarse al radical cambio en la humanidad desarrollado a partir de los acontecimientos narrados en Némesis.

masallanemesis

Una de las razones para perpetrar esa pequeña impostura intelectual en manos de un jesuita japonés del futuro fue que desde hace ya bastante tiempo no puedo evitar caer en la cuenta de las grandes similitudes que hay entre ciertas variantes del transhumanismo y el gnosticismo, como ha sido sugerido por diversos autores. En aquellas que son extropianas, es decir, las que abogan por una especie de rapto desde el mundo físico hacia un espacio virtual, esta asociación es evidente, se pongan como pongan los transhumanistas.

El homeomorfismo entre gnosticismo y transhumanismo se produce precisamente por las diferencias entre el primero y la religión convencional. Para algunos gnósticos en algunos seres humanos estaría latente una semilla espiritual capaz de hacerlos llegar a ser algo más que simples humanos a través de la experiencia de la gnosis, de la revelación. Serían humanos cósmicos, una idea también adoptada por el hermetismo, no simples humanos resucitados o cuya alma ha sido transferida a meras dimensiones celestiales o infernales.

Pero el caso del universo de Némesis me resulta muy interesante porque no aboga por esta transformación virtual y cyberpunk del ser humano en un ente informático, sino por una transformación puramente física. Esto es importante porque en el universo desarrollado en solitario por Juan Miguel Aguilera en solitario más allá de los mundos de Némesis y Akasa-Puspa, en el cual algunas de sus novelas históricas llegaron a plantear una conexión con el mundo de Némesis, tal parece que estamos ante un mito de caída de la divinidad y su emanación en diferentes aspectos y criaturas, para luego, en un largo proceso, recuperar su naturaleza primigenia y ser todos uno.

Lo fascinante es que esto en todo momento se presenta desde un punto de vista profundamente materialista, en base únicamente a la panspermia de Hoyle y Wickramasinghe sin ningún tipo de búsqueda de trascendencia, más bien lo contrario. De hecho La locura de Dios presenta demoledoramente una explicación del papel del origen y evolución de la humanidad antiantropocéntrico y poco espiritual. Algo que Aguilera deja bastante explícito en algunas de sus otras novelas y en la reescritura de Némesis.

Me atrevo a especular que quizá este enfoque diferente del transhumanismo presente en estas obras deriva de que la inspiración procede de otros autores más fisicalistas en sus planteamientos sobre la mejora del ser humano como son John Bernal y Freeman Dyson. Estamos hablando de autores que escribieron sus textos más importantes sobre el tema antes del auge de la informática y de la adopción del zeitgeist centrado en el mundo de lo cibernético y lo virtual, que sin duda es la principal fuente de inspiración de los extropianos.

Pero no puedo evitar pensar que quizás siguen aún existiendo una correspondencia entre ese transhumanismo más materialista y el gnosticismo, al menos tal y como se presenta el primer en la ciencia ficción. Quizá después de todo algunos autores tengan razón, aunque sólo un poco, y en realidad en buena parte del programa de la Ilustración, tendente a proponer que el propio ser humano sea quien cree un escatón a su medida, hay presente un elemento de gnosticismo. Y que este se haya colado en la ciencia ficción transhumanista que aparenta ser más materialista.

Máscara (Stanislaw Lem)

mayo 19, 2014

La aparición de un nuevo libro de Stanislaw Lem en el catálogo de la editorial Impedimenta siempre es una buena noticia, ya que todos los aparecidos hasta ahora lo han hecho en ediciones de gran calidad. Y lo más, como cuando en este caso, el de la antología de relatos Máscara, estamos ante una obra inédita en castellano. Y ya iba siendo hora de tenerlos disponible, porque lo primero que os puedo decir, es que se trata de un libro magnífico.

MascaraEn primer lugar la edición, como todas las de Impedimenta es buena. Una traducción directa del polaco, buen diseño de colección, etc. Pero en este caso hay lo que me parece un acierto total, y es la portada con los bichos de Haeckel. Ya son dos portadas de este tipo para libros de Lem en esta editorial y creo que representan a la perfección la obra del autor, quizá las que mejor han recogido el espíritu de este autor. No sé cómo explicarlo, aunque los que hayáis leído varias novelas de Lem lo entenderéis.

Pero bueno, lo importante es el contenido, y como ya hay bastantes reseñas elogiosas en la red, y que aportan una sinopsis sobre los cuentos, con ellas os podréis hacer idea del contenido. Por eso yo no hablaré sobre los cuentos sino que me limitaré a exponer mi opinión sobre el contenido general. Y esta es que es un libro excelente, imprescindible para los lectores habituales de Lem, pero también una magnífica introducción a su obra.

Lo es porque en esta antología podemos encontrarnos con ciencia ficción de la mejor calidad. Pues es lo que es, y aunque no pretendo polemizar al respecto, la verdad es que me resultan incomprensibles algunos comentarios en reseñas que se pueden encontrar por ahí. Es ciencia ficción pura y dura. Es más, algunos relatos incluso son bastante pulp, y un par de ellos también pueden considerarse como de terror. Y son buenos, y espero no tener que explicar porque es una gilipollez el pensar que como son buenos no pueden ser ciencia ficción. Porque tener que hacerlo sería una afrenta a la propia obra de Lem.

Me parece imprescindible para los aficionados a la obra del autor polaco porque esta antología, ordenada cronológicamente, recoge cuentos fuera de los ciclos de este autor (salvo uno perteneciente a sus fábulas robóticas), y por lo tanto se salen un poco de la temática y los temas a los que está más acostumbrado su lector en castellano. De este modo nos encontramos con un Lem más próximo a la ciencia ficción canónica, tanto en los temas de los cuentos como el enfoque narrativo. Pero no es óbice para que nos encontremos, aún en los cuentos más flojos y primerizos, al autor de una imaginación prodigiosa, con extraterrestres más raros que un perro verde, incognoscibles. Con formas de vida en los ambientes más extraños, con inteligencias artificiales que son mucho más, o con una particular versión solipsista y materialista de Dios, que deja al lector con la boca abierta al acabar el relato.

Y además es capaz de combinar una descripción costumbrista de la Polonia rural con una invasión extraterrestre propia de Futurama (serie que le debe un montón a la obra del genial autor polaco). O unos relatos con elementos de suspense realmente inquietantes aún en una trama que objetivamente debería considerarse como irrisoria. O un escenario apocalíptico que de lo tranquilo y poco espectacular que es resulta más inquietante si cabe. Una de las cosas que demuestra esta antología es que si Lem se hubiese dedicado al terror habría sido un narrador que haría quitar el sueño.

También es una antología adecuada para conocer la ciencia ficción de Lem. Hay una gradación de temáticas y estilos, donde vamos conociendo la evolución narrativa y conceptual del autor de ciencia ficción, y donde podemos encontrarnos implícitamente con buena parte de la filosofía expuesta en su Biblioteca del Siglo XXI. Por es una antología que también sirve como introducción a Lem.

En cualquier caso, aún con las diferencias en calidad y estilo presentes en los relatos se trata de una antología notable. Una de esas que todo amante de la ciencia ficción y la buena literatura debería de tener en sus estanterías.

Clásicos cutres de la ciencia ficción

abril 22, 2014

En este blog no suelo tratar este tipo de cuestiones, pero creo que a veces un poco de divulgación sobre el género de la ciencia ficción no viene mal. Sobre todo cuando nos encontramos con listas sobre las mejores novelas de ciencia ficción como la aparecida recientemente en Jotdown. Por qué dicha lista es realmente mala y bastante poco profesional ha sido explicado de una forma contundente por Kaplan en Literatura en los talones, y en este sentido no tengo mucho que añadir. Bueno, salvo comentar, para más escarnio que incluso la cosa llega hasta el punto de incluir Yo, Robot, que no es una novela, sino una antología de relatos, con lo que uno tiene la duda de si el autor de la lista siquiera era consciente de esto al redactar su texto, quizá como consecuencia de no haber leído la obra.

Pero todo esto no merecería mucha atención por parte de los expertos en ciencia ficción si no fuera por un peligro que va asociado con este tipo de listas. Se trata de la inclusión en una lista de los diez mejores de un género que ha dado centenares o miles de títulos en diferentes idiomas, de obras que aunque son relevantes dentro del género es dudoso que merezcan el calificativo de clásicos, y desde luego no deben estar en el top ten de los mejores. En una lista que parte de autores del XIX y llega hasta los de nuestros días ausencias como la de autores del tipo de Olaf  Stapledon resultan si cabe más graves, que la inclusión en la lista de títulos mediocres.

En esta lista hay dos libros que considero relevantes en la ciencia ficción pero que no merecen estar en una lista de los mejores: El juego de Ender y Mundo Anillo. Me cuesta hablar de ellos como clásicos y prefiero denominarlos clásicos cutres, porque son citadas en listas de este tipo pero realmente no tienen el empaque para ser considerados clásicos. Aunque la cuestión de gustos es subjetiva, no lo es tanto la existencia en ciertas obras de algunos elementos que hacen que dichas obras adquieran trascendencia dentro el género de la ciencia ficción. Puede discutirse si el Dune de Herbert o Los propios dioses de Asimov son o no buenas novelas, si nos gustan o no, pero en ellas están presentes esos elementos. De hecho a mí me parece Dune una obra que no merece tanto bombo, no me parece para tanto, pero entiendo porque sin embargo sí podría merecer estar en una lista de los imprescindibles de la ciencia ficción. Del mismo modo, soy un gran fan de la obra de Dick y sin embargo considero que Sueñan los androides no puede, objetivamente, incluirse en una lista de las diez mejores novelas de ciencia ficción de cualquier tiempo, aunque otras novelas de Dick sí. Y la propia elección del término imprescindibles en vez de mejores por mi parte ya lleva implícita la adopción de una postura en esto de las listas. Pero no es ese el que me parece el asunto principal a debatir aquí.

Este es el peligro que percibo que tiene la inclusión de los clásicos cutres en las listas de “lo mejor del género”. Pues hacerlo puede suponer la pérdida de muchos lectores potenciales, como resultado de llevarse una impresión muy equivocada sobre lo que es la ciencia ficción. Pues “si esto es lo mejor de la ciencia ficción cómo será lo mediocre” es una afirmación que bien podrían hacer muchos neófitos en la ciencia ficción tras sufrir la lectura con algún título de la lista. O aún pasándolo bien con la lectura, llegar a pensar que tal o cual novela no es para tanto, como sucederá con muchos que prueben con cosas como Contact de Sagan, que escribía como Dios como ensayista y divulgador, pero que como novelista dejaba mucho que desear. Y aquí recurro a mi experiencia personal.

Durante mis años de adolescencia era uno de los muchos lectores ocasionales de ciencia ficción. No era mi género predilecto pero me gustaba, aunque no tenía un conocimiento más que superficial más allá de nombres como Asimov o Clarke y algunos autores de ciencia ficción juvenil más desconocidos. Y el gusto por autores como Asimov, Verne o Wells ya me venía de antes, de mi infancia. Pero durante mi etapa universitaria, en la que la visita a las bibliotecas era bastante habitual decidí introducirme más de forma sistemática en los clásicos del género de ciencia ficción para ver si merecería la pena dedicarle mucha más atención que hasta entonces.

Ingenuo de mí, hice lo peor que puede hacerse, buscar listas de clásicos por los medios disponibles entonces (la red estaba en pañales) y los chascos que me llevé con algunos mal llamados clásicos fueron importantes. Aunque no fueron muchos, cuando ahora lo recuerdo me doy cuenta de que podrían haberme quitado completamente las ganas de leer ciencia ficción para siempre, más allá de dos o tres autores que no me habían defraudado en el pasado. Por aburrimiento, por falta de interés por lo que contaban, y en algunos casos por ser libros que entonces me parecían malos.  En parte esto se debía a que los que recomendaban, ya fueran conocidos que te hablaban de ese libro, libros o ensayos en los que se hacía referencia a la ciencia ficción, o las nacientes páginas web no muy especializadas, lo hacían desde un conocimiento superficial del género. Y entre las diversas fuentes se realimentaban. Es lo que pasa cuando se habla de oídas y centrándose más en películas que en libros, como parece que ha pasado con la lista de Jotdown.

Pero aún profundizando más no está uno libre de encontrarse con clásicos cutres y las listas “a lo Barceló” hacen más daño que bien. De hecho son más peligrosas porque en estos casos el incauto concede una autoridad al autor de la lista de turno y el efecto del chasco puede ser amplificado. Si los expertos recomiendan ese tipo de libros como los imprescindibles, poco margen queda para la duda. Luego uno descubre que hay otros expertos con otros gustos, afortunadamente. Pero en mi caso cuando llegué a las listas más decentes e interesantes como la de Pringle o la coordinada por Julián Díez que comenta Kaplan ya había pasado por la lectura de las mejores obras de Stanislaw Lem, Ursula Le Guin o Phillip K. Dick, y valoraba subgéneros como la ciencia ficción hard por los cuentos cortos de Clarke o algunas novelas de Frederick Pohl. Esas listas, y posteriormente lugares como Cyberdark, me sirvieron para buscar obras interesantes de autores de la new wave o del slipstream. Pero por ensayo y error ya llevaba una buena base de lecturas a mis espaldas. Aunque por los pelos había pasado la fase de enfrentarme a clásicos cutres y ya intentaba afinar las fuentes para mis futuras lecturas.

Que  siguiera leyendo ciencia ficción más allá de Asimov creo que fue debido a que tuve suerte de encontrarme con autores como Lem o Dick bastante pronto, incluso la buena influencia resultado de leer algo de ciencia ficción española. Afortunadamente, antes de terminar cansado de leer clásicos cutres y dejar para siempre el género. Una diferente elección em unas pocas compras en saldos o en las bibliotecas podrían haberme alejado para siempre del que ahora es mi género literario preferido.

Por eso creo que cuando los aficionados a la ciencia ficción nos encontramos con listas como la que citada al principio de esta entrada no debemos quedarnos callados y dejarnos vencer por la pereza de no tratar un tema tantas veces desarrollado en el pasado. Pues tenemos que pensar en toda esa gente que no conoce el género, y que tiene curiosidad por él, sobre todo ahora que este vive un buen momento en lo que se refiere a la ficción cinematográfica y televisiva. Bien que merece la pena el esfuerzo, porque para otro tipo de discusiones y polémicas, bastante estériles por otra parte, bien que se moviliza el fandom. Qué menos que hacerlo para defender la calidad literaria del género que no está bien representada en la lista de Jotdwon.

Para entender a los extraterrestres (Wiktor Stoczkowski)

marzo 16, 2014

StoczkowskiHay libros que son todo un descubrimiento. Sin grandes expectativas por tu parte en el momento de su adquisición al final se convierten en obras esenciales en tu biblioteca. Libros que relees varias veces, y que consultas constantemente. A veces incluso descubres en su interior todo un nuevo universo temático y conceptual que no conocías, que despierta tu avidez de conocimientos sobre ese tema. Y algunos de ellos incluso se convierten en clásicos dentro de ese ámbito, con lo que valoras aún más el haber leído, y mejor aún poseer, tal volumen.

Pasados quince años desde su primera edición francesa puede decirse que este libro de Wiktor Stoczkowski es un clásico en su ámbito. Y por supuesto a él también se le aplica todo lo que he comentado anteriormente. Es posible que sin haberlo leído no hubiese profundizado más en la conexión entre el pensamiento gnóstico y la literatura de ciencia ficción, más allá de la bien conocida y estudiada en la ficción de Philip K. Dick. Tampoco me habría interesado en profundizar en la aparición de ciertos temas recurrentes presentes en la obra de Jack Kirby.

Este libro analiza en profundidad las fuentes del dänikenismo, término acuñado por Stoczkowski para referirse a la hipótesis de los Cosmonautas de Antigüedad popularizada por Erich von Däniken que sugiere una intervención extraterrestre en el origen de la humanidad. Pero lo hace desde la perspectiva de un etnólogo, y por lo tanto trata de comprender el pensamiento de los defensores de tal tesis, como si de una cultura extraña más se tratase. Por lo tanto no cae en los errores habituales de los escépticos militantes y le permite profundizar mucho más en el análisis.

Uno de los méritos que tiene este libro es el modo de exposición. El autor parte del planteamiento de un problema, la búsqueda de las fuentes del dánikenismo, así como su caracterización. Una vez analizadas sus características e identificadas las causas últimas de su desarrollo y auge en el último tercio del siglo XX presenta la hipótesis principal, y la demuestra en base a las premisas que ha establecido para ello.

La tesis principal es que este tipo de doctrinas en torno a los Cosmonautas de la Antigüedad es que esta tiene su origen en el antiguo pensamiento gnóstico, el de las sectas cristianas, pero que se renueva fundamentalmente en el seno de la Teosofía de Helena Blavatsky. Esta última habría influido notablemente sobre la literatura fantástica de finales del XIX, así como la ciencia ficción pulp, y precisamente de la ciencia ficción obtendrían su inspiración autores tales como Charroux o el propio von Däniken.

En este sentido el libro demuestra dos cosas. Una es evidentemente la tesis que el autor defiende sobre la vinculación del dänikenismo con el gnosticismo, y que le permite establecer una comparación en los capítulos finales entre la racionalidad científica y otros tipos de racionalidad menos eficientes a la hora de comprender el mundo que nos rodea. Pero hay otra, que creo que resulta de enorme interés para todos aquellos interesados en la ciencia ficción, y es precisamente que queda muy clara la conexión existente entre el esoterismo moderno, como variante del gnosticismo y el hermetismo, y la ciencia ficción. Algo a tener muy en cuenta por quienes tienen una visión simplista del género como una mera suma de narrativa y conceptos científicos.

Para dilucidar cuánto hay realmente de la visión científica del mundo y cuánto de elementos místicos o religiosos ocultos tras un trasfondo tecnológico en el seno de la ciencia ficción, hay que tener en cuenta los patios traseros del género que no son del gusto de muchos aficionados, como las hipótesis de los Cosmonautas de la Antigüedad. Y para ello este libro resulta una obra imprescindible.

Más presentaciones de Jack Kirby. El cuarto demiurgo

febrero 5, 2014

Esta semana viene con una nueva presentación de Jack Kirby. El cuarto demiurgo en el horizonte. Será el próximo viernes 7 de Febrero,  a las 20:00, en La Librería de Bolsillo, sita en la calle Adosinda nº3, en Gijón. Aquí os dejo un enlace de Facebook con los datos sobre la presentación y la librería. Y mientras tanto, para abrir boca, una muestra de los ecos de la presentación de hace un par de semanas en Mieres, con una extensa crónica de prensa y la crónica y recomendación por parte de Alejandro Caveda en su blog El zoco de Lakkmanda.

Presentación de Jack Kirby. El cuarto demiurgo en Mieres

enero 21, 2014

Comienza un nuevo año y lo hace también la temporada de presentaciones literarias. El próximo día 25, a las 19:00, estaré en Gizzmo Comics de Mieres presentado mi ensayo Jack Kirby. El cuarto demiurgo, presentado por Alejandro Caveda.

Cartel_Kirby

Aquí os dejo el cartel del evento y espero veros por allí, pues sin duda alguna será un acto muy interesante donde podréis encontraros con una visión diferente sobre la obra del Rey de los cómics, y sobre el papel de la ciencia ficción en el mundo del cómic.


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