
Un subgénero bastante interesante de la ciencia ficción es el transhumanista, que trata sobre las modificaciones tecnológicas a las que es posible que el ser humano se someta en el futuro y cuáles serán las consecuencias de éstas, en diversos ámbitos que abarcan desde lo social a lo puramente filosófico. Y es que al modificar su propia naturaleza el ser humano bien puede ocurrir que deje de serlo y pase a ser otra cosa, que no sabemos muy bien cuál podría ser, de ahí que estemos ante un tema muy apropiado para la ciencia ficción.
Ahondando en sus orígenes nos encontramos con diversos autores, tanto en el ámbito literario como el científico, y en este último destacan John D. Bernal y J.B.S. Haldane, quienes en unas cuantas conferencias y ensayos breves expusieron un panorama del futuro no ya de la humanidad, sino de la vida en el cosmos, en el que se combinan el transhumanismo y la escatología con bases más o menos científicas. Y si hay que buscar un primer texto por parte de estos autores, sin duda es uno de los dos que componen este volumen que en su momento la editorial KRK tuvo la feliz idea de editar: Dédalo o la ciencia y el futuro, de Haldane.
En él, el genetista británico, pocos años después de la Primera Guerra Mundial, planteaba una serie de reflexiones sobre el impacto de la ciencia en la sociedad y como ésta podría emplearse para mejorar la condición humana. Aunque en general el tono de Haldane es agridulce, y la propia elección de un personaje trágico como Dédalo para emplearlo como arquetipo para el científico moderno, puede decirse que en el fondo es optimista.
En parte por deformación profesional, y en parte porque es lo más coherente con la temática que en él trata, Haldane da mucha importancia a las cuestiones biológicas, incluso entrando en temas delicados como el cultivo de fetos fuera del vientre materno o la eugenesia. Pero lo que a mí me sigue fascinando estéticamente es su predicción de que con la tecnología el ser humano cambiaría el color de los océanos. Y la imagen de unos océanos de un fuerte color purpura es muy sugerente, y algo inquietante.
En respuesta a este texto, otro de los grandes pensadores de este siglo, Bertrand Russell articuló una respuesta crítica a las propuestas de Haldane. Mucho más escéptico con el papel de los científicos en la sociedad, y con todo lo que respecta al ser humano en general redactó una respuesta cuyo propio título ya es una muestra de su contenido: Ícaro o el futuro de la ciencia. Ya no estamos ante al héroe trágico, sino directamente ante su hijo quien pereció por acercarse demasiado al Sol. La postura de Russell se resume en una afirmación, ya en el final de su ensayo:
La ciencia no ha dado al hombre más autocontrol, más bondad, o más capacidad de prescindir de sus pasiones cuando decide el sentido de su acción.
Los avances científicos no harían más que aumentar el poder destrucción del ser humano o las desigualdades e injusticias entre los hombres, y la historia del resto del siglo XX no ha hecho sino darle la razón a Russell. Quien de todas maneras no es hostil a la ciencia en sí misma, sino todo lo contrario, pero sus reflexiones parten de tener en cuenta el contexto social y político de entonces, además de la propia naturaleza humana.
Aunque Haldane no respondió a Russell, sí que puede intuirse una respuesta en otro ensayo breve visionario, pero esta vez de John Bernal, quién si llegó a plantearse la necesidad de una modificación de la naturaleza humana mucho más radical que la planteada en un principio por Haldane, y que se puede considerarse como una auténtica exposición de filosofía transhumanista. La obra de Bernal influyó a científicos como Freeman Dyson, y es un referente para muchos autores de ciencia ficción, por ejemplo, sin ir más lejos, Juan Miguel Aquilera.
A pesar de los errores en las predicciones de estos dos grandes pensadores, y de que son dos textos breves, aún conservan su frescura y son textos de una gran entidad literaria. Y si cabe aquello en lo que se alejan de lo que realmente fue el devenir de la historia incita más si cabe la reflexión del lector.
Este año 2013 se cumplen exactamente noventa años de la conferencia de Haldane, y esto es una magnífica excusa para adquirir este clásico de la literatura futurista en cualquiera de las diversas ferias del libro que se celebran estos días.









