La muerte de la izquierda
Junio 25, 2008No suelo hablar de política en este blog, ya que siempre es motivo de polémica. Pero hoy haré una excepción. Ante la invasión de legislaciones más propias de la extrema derecha que de otra cosa que nos vienen de Europa y la pérdida de derechos fundamentales a que somos sometidos por nuestros gobiernos, sin importar el color, eso es lo más grave, uno no puede más que suponer que la izquierda ha muerto.
Ha muerto no porque sus objetivos se hayan conseguido, o porque sus principios hayan perdido validez, no. Ha muerto porque se ha callado. Se asocia con toda la falta de rigor intelectual y desconocimiento de los sistemas de pensamiento los socialismos con el comunismo soviético, y hay silencio. Se asocia izquierda con dictaduras y se calla.
Este tipo de argumentos son falsos, demagógicos y tendenciosos, y no se puede mantener silencio ante ellos. Hay que reivindicar a los clásicos de la izquierda, hay que examinar su obra sin apasionamiento y tener en cuenta sus aciertos y sus errores, tener en cuenta los errores del pasado, y a partir de ahí no dejar que esas voces dominantes impidan hablar. Pues no el que grita más alto tiene razón. Una de las virtudes de la izquierda (que fue destruida precisamente por los posmodernos franceses) es que siempre ha considerado que su sistema es mejor, y que puede convencerse mediante argumentos de que es mejor a la mayoría de la población. Cuando la izquierda ha fracasado es cuando ha olvidado este principio, tratando de imponer sus ideas mediante la fuerza, o renunciando ante un enemigo ideológico.
Y por supuesto, a ver si algunos autoproclamados intelectuales y partidos de izquierda dejan de apoyar a dictaduras, populistas demagógicos e integristas islámicos sólo porque están en contra de los Estados Unidos. Eso sí que es un síntoma de decadencia absoluta, que se defienda a un personaje tan repelente como Chávez como si de un dirigente de izquierda se tratase. Eso nunca lo harían los grandes pensadores de la izquierda clásica. Y no se puede renunciar a referentes tan heterogéneos como Marx, Kautsky, Russell o Habermas. Se debe analizar su pensamiento críticamente, de acuerdo con los tiempos que corren, y con rigor.
Publicado por instan